24 de junio de 2026

Para recordar hoy a Pacho Hernández y sus hermanos

30 de abril de 2018
30 de abril de 2018

Jaime Rico Salazar

Muy importante en la historia de la canción colombiana fue la trayectoria artística que proyectaron en el exterior los Hermanos Hernández: Héctor, Gonzalo y Francisco (Pacho). La calidad y el gusto artístico musical de sus interpretaciones dejaron honda huella en México, Estados Unidos, en Cuba y en los países que visitaron.

Fotografía y datos biográficos de la obra “La Canción Colombiana y su historia” y el “Diccionario de la Canción Popular de Colombia” de Jaime Rico Salazar.

Una semblanza más familiar que histórica de ellos la escribió Juan Ramón Grisales en un pequeño libro que tituló: Primeros Embajadores de la Música Colombiana. Aun cuando, hay que decirlo, no fueron en realidad los primeros embajadores de la canción colombiana, como él afirma, si tenemos en cuenta que los pioneros en esa labor fueron Wills y Escobar a partir de 1918 y cuyo repertorio fue en su gran mayoría de canciones colombianas a diferencia de los Hermanos Hernández que trabajaron mucha música brillante de caracter instrumental. Wills y Escobar recorrieron tantos caminos como los Hermanos Hernández.

En Aguadas, departamento de Caldas nacieron Héctor, Gonzalo y Francisco en el hogar de don Rafael Hernández G. y doña Domitila Sánchez. En 1898 nació Héctor, el mayor, Gonzalo el 4 de septiembre de 1899 y Francisco el 28 de abril de 1903. Años de gran incertidumbre en el panorama nacional por los problemas políticos que se vivían entonces.

A temprana edad sus padres los motivaron para que aprendieran a tocar instrumentos: Héctor escogió el tiple y además el serrucho, Gonzalo prefirió la bandola y Francisco la guitarra. En 1926, de acuerdo con la curiosa y extraordinaria fotografía que me obsequió el amigo Zachary Salem de California, vemos el singular instrumento que entonces tocaba Francisco, un arpa-guitarra. Instrumento de difícil ejecución y además costosísimo, ($5.000,oo en esa época) que por estos lares no se conoció.

Aún adolescentes iniciaron la vida artística en Manizales, en donde se vincularon al circo Riego que los llevó a la costa atlántica: Cartagena y Barranquilla. Entonces se daban a conocer con el nombre de Arpa del Ruiz y pasaron a Venezuela visitando varias ciudades hasta que llegaron a Caracas, sin tener pasaportes, pues no habían cumplido con el servicio militar obligatorio. El Embajador de Colombia, Dr. Pomponio Guzmán cuando supo su situación ilegal les extendió sus respectivos pasaportes. Y se separaron del circo, situación que les creó la enemistad del propietario del mismo que los denunció ante las autoridades venezolanas. Por orden del dictador Juan Vicente Gómez fueron deportados y el embajador colombiano les costeó su traslado a la ciudad de Cúcuta.

Encaminaron sus pasos hacia Bogotá y se fueron presentando en las principales ciudades que estaban en la ruta: Pamplona, Bucaramanga, Tunja hasta llegar a la capital donde hicieron su debut en el Teatro Colón con asistencia del presidente de la república, general Pedro Nel Ospina.

 Y regresaron a Manizales a visitar su familia. Decidieron entonces emprender caminos más largos fuera del país. Haciendo presentaciones en diferentes ciudades llegaron Cali y luego a Buenaventura para seguir a Panamá en 1921. Tuvieron problemas para salir del país, ya que Pacho era aún menor de edad y debieron alterar sus documentos para que apareciera con más años. En Panamá hicieron varias presentaciones y se dirigieron a San José de Costa Rica, adonde habían sido previamente invitados y tuvieron excelente acogida.

 Regresaron a Panamá y viajaron a San Juan de Puerto Rico. Allí departieron momentos muy especiales con Jorge Rubiano, maestro en la bandola que se había establecido en la isla desde 1919. El señor Grisales informa que hicieron una buena relación de amistad con el extraordinario compositor Rafael Hernández. Situación que no es posible localizar históricamente allí, por lo menos en esa fecha. (1922). Anotaba también el amigo Noel Salazar Giraldo (†) en su obra Ayer y Hoy en mis Canciones, que Pacho que además fue buen compositor, le había “regalado” al boricua algunas de sus canciones, entre ellas los boleros “Por ti”, “Campanitas de cristal” y “Obsesión” (que es de Pedro Flores) lo que por supuesto es completamente falso. Este concepto deja entrever el poco conocimiento que Noel tenía de la historia del bolero, tema que yo conozco un poco más. Tanto el señor Grisales como Noel se equivocan además en sus relatos, entre otros detalles, porque Rafael Hernández de 1921 a 1924 estuvo en La Habana dirigiendo la orquesta del Teatro Fausto. A partir de 1924 se radicó en Nueva York. Allí posiblemente los Hermanos Hernández lo encontraron años más tarde, para que les entregara     la partitura del “Lamento Borincano” porque la misma fue compuesta en 1929. La primera versión discográfica de esta hermosa canción fue realizada el 14 de junio de 1930 por Manuel Jiménez “Canario” y su grupo, vocalizada por Davilita.

En cuanto a “Campanitas de cristal” es una de las canciones más representativas del repertorio de Rafael Hernández. Alguna vez le preguntaron a Agustín Lara que cómo podía él definir un bolero y el maestro mexicano respondió: “Escuchen a “Campanitas de cristal” de Rafael Hernández…” Y “Obsesión” es uno de los más hermosos boleros de Pedro Flores. La afirmación de Noel es demasiado ingenua y denota una ignorancia total del tema. Lo grave de ello es que desinforma y muchas personas con inocencia histórica han creído en esa gran mentira.

Hicieron presentaciones en varias poblaciones de la isla y siguieron a Santo Domingo para continuar hacia Cuba en donde también la recorrieron con mucho éxito. Y quizás allí sí conocieron a Rafael Hernández. Desafortunadamente el señor Grisales en la semblanza que hizo sobre los Hermanos Hernández no nos da fechas. (La historia se hace con fechas, lo demás es un cuento como el de Caperucita Roja).

Luego viajaron a México donde permanecieron varios meses. Formaron parte del elenco del Teatro Blanquita y se presentaron en diferentes ciudades. Llamaban mucho la atención por la ejecución que hacía Héctor en el serrucho. Alejandro Wills también hacía un “show” con el mismo “instrumento” y en Nueva York en 1919 lo llamaron “The singing saw”. Anota además, el señor Grisales que en México acompañaron a Carlos Gardel, lo que tampoco es cierto. Gardel nunca visitó México. Estuvo en sus planes, pero la vida se le terminó en Medellín, lamentablemente. Y por los años en que ellos estuvieron en México, Gardel estaba en Buenos Aires. Llegó a Nueva York en Diciembre de 1933 y se despidió por última vez en su viaje sin regreso en 1935. Este mismo año lo conocieron en Puerto Rico, pero ni alternaron con él y mucho menos lo acompañaron. Gardel llevaba sus guitarristas.

En 1926 estaban en Los Angeles, como lo demuestra la excelente fotografía de la página anterior, y las primeras grabaciones que aparecen en los catálogos. Vistosos y elegantes vestuarios utilizaban en sus presentaciones. Además de la novedad que representaba musicalmente el serrucho tocado por Héctor, estaba el arpa-guitarra que tocaba Francisco y el repertorio era bastante variado. Aun cuando tocaban pasillos instrumentales y algunas canciones colombianas, también cantaban temas de México y mucha música brillante que ejecutaban en forma extraordinaria. Para 1928 ya se habían establecido en Nueva York, en donde permanecieron varios años y grabaron ese año y el siguiente 1929 la mayor parte de su repertorio con el sello Victor. Se vincularon al Dr. Alfonso Ortiz Tirado, (no fue en México) que le grabó a Francisco sus hermosas canciones  “Comprendo” (Victor N° 30905) y “Labios rojos” (N° 30322) con el acompañamiento que le dieron ellos mismos.

En Nueva York compartieron la amistad con Jorge Añez y Alcides Briceño y el círculo de artistas que frecuentaban las reuniones en casa de Miguel Bocanegra. Añez anota en Canciones y Recuerdos: “Los Hernández, desvelados propagandistas de nuestra música, por la maestría con que tocaban y la genialidad de sus interpretaciones, llegaron adonde sólo pueden llegar aquellos que con sus voces o  sus manos son capaces de hacer estremecer a los públicos, que son, definitivamente los que consagran a los artistas con el espaldarazo de los aplausos y de la popularidad…”

Varias presentaciones importantes hicieron en Nueva York en 1929, al embajador de Colombia: Dr. Enrique Olaya Herrera, a la Unión Panamericana y al presidente de los Estados Unidos Herbert Hoover. En los años siguientes fueron muchos los conciertos y programas memorables que presentaron en Nueva York en los principales teatros de entonces: el Ziegfield, el Rívoli, Paramount, Capitolio, Orpheum, Palace, Roxy y en el círculo radial de Ail Keith, el más grande que existía en Estados Unidos. También hicieron una extensa y exitosa gira que duró varios años por las principales ciudades norteamericanas.

En 1936 tuvieron contacto con María Betancourt de Cáceres, la extraordinaria Sonia Dimitrovna y en el mes de mayo volvieron a las salas de grabación llevando al acetato dos canciones con letra de Pacho y música de ella: los pasillos “Desilusión” y “Cadenita de oro”. Y Pacho grabó varios boleros suyos.

Un detalle familiar muy importante que nos informa el señor Grisales es el viaje que doña Domitila hizo a Nueva York a ver a sus hijos, pues ya habían pasado varios años sin que ellos hubieran podido viajar a visitarla a Manizales. Y con ellos estuvo algún tiempo.

De Nueva York viajaron a Portugal e hicieron presentaciones en Lisboa y otras localidades, luego continuaron la gira en Madrid y las principales ciudades españolas los vieron triunfar, (1937) para luego seguir a Francia recorriendo varias importantes ciudades, después Inglaterra, Italia, para seguir a Marruecos en donde se embarcaron para Suramérica con destino a Río de Janeiro. El señor Grisales también informa que estando ellos en Marruecos comenzó la Segunda Guerra Mundial y que viajaron apresuradamente para Suramérica. Fueron muy aplaudidos en la capital brasileña y también en Sao Paulo para continuar su gira a Montevideo, y seguir a Buenos Aires en donde actuaron una larga temporada. Allí se volvieron a encontrar con el Dr. Alfonso Ortiz Tirado y lo acompañaron en “Esclava” y “Cabellera rubia” el 31 de octubre de 1938. Y con el sello Odeon aprovecharon la ocasión para grabar temas colombianos: “Quereme chinita” de Alejandro Wills, pero no le dieron el crédito, “Qué te importa” de Rafael Hernández; “El trapiche” de Emilio Murillo y “El cuchipe”, que grabaron como “arreglo” de ellos. En Radio Belgrano realizaron muchos programas con gran éxito ya que su repertorio además de ser muy exclusivo en la música brillante y en la popular, era numeroso.

Y continuaron la gira en Santiago de Chile y Valparaíso para seguir a Lima. Allí estaban cuando fueron llamados de urgencia por el embajador colombiano en México que quería presentarlos en una película que se iba a filmar sobre la vida de Simón Bolívar. La dirigía Miguel Contreras Torres y en ella actuaban Julián Soler (como El Libertador), Marina Tamayo, Pedro Armendáriz y Domingo Soler. Cantaron tres bambucos en la película, pero a la hora de la verdad la misma resultó un verdadero fracaso. También hicieron parte del elenco artístico de la película “La liga de las canciones” con Mapy Cortés y Ramón Armengod y con Angel Garaza y Margarita Mora cantaron en la película “Mi viuda alegre”.

Eran los días finales de 1941 cuando se le agotaba la existencia a Porfirio Barba Jacob que tuberculoso estaba recluido en un hospital de México. El cónsul colombiano Carlos Casabianca tuvo la idea de llevarle una serenata al moribundo con los Hermanos Hernández que conmovidos lo acompañaron con emoción en ese doloroso momento. Le cantaron entre otras, “Van cantando por la sierra”… Y le preguntó Casabianca al enfermo. ¿Cómo te sientes Barba? Y le respondió: “Me siento como si reposara en el fondo de una perla”… Miguel Angel Osorio Benítez, o Ricardo Arenales como también se hizo llamar falleció el 14 de enero de 1942. Había nacido en Santa Rosa de Osos el 29 de julio de 1883.

Grabaron entonces (1942) importantes programas patrocinados por Coca Cola alternando con Néstor Chayres y María Luisa Landín que entonces cantaba con las Hermanas Del Mar. Vivencias radiales presentes en 5 CD publicados por el Club Internacional de Coleccionistas de Discos.

Por iniciativa de don Félix de Bedout los Hermanos Hernández fueron a La Habana y consiguieron grabar los que seguramente fueron los mejores temas de su repertorio: “Ya torna el invierno”, “Devuélveme el alma mía”, “Playas tropicales”, “El mendigo del amor”, “El trovero”, “Asómate a la ventana”, “Espera mi bien espera”, “Perdona si te desvelo”, “Quiero que escuches morena”, “Tu rostro luminoso”, “Porque sabes que te quiero”, el joropo venezolano “La mula rusia” (sic) que tuvo gran popularidad y la marcha “No te doy el tetero”, grabaciones que tuvieron el respaldo musical y arreglos de Julio Brito. (El autor de los boleros “Mira que eres linda” y “El amor de mi bohío”). Varios de estos temas figuran en el CD Nº 12 y en el Nº 25 de los Hermanos Hernández que edité en la colección de Joyas Musicales de Colombia.

Regresaron a Colombia en 1943 por Buenaventura e hicieron una corta temporada en Cali para seguir luego a Manizales en donde se reencontraron con su querida madre. Ya había fallecido su padre. Fueron a visitar su tierra natal: Aguadas, y les hicieron un gran recibimiento. Desafortunadamente cuando estaban allí se les informó el fallecimiento de su madre e inmediatamente regresaron a Manizales para darle el adiós final a la viejita.

Después de algunos días de descanso, viajaron a Medellín e hicieron varias presentaciones, para continuar a Bogotá en donde con mucho éxito se presentaron en el Teatro Colón, en el Municipal y establecieron su residencia en la Capital. Se unieron a una compañía de revistas y recorrieron las principales ciudades colombianas dejando en el recuerdo de quienes los vieron actuar una sensación clara de su maestría. En esta gira cantaban en todas sus presentaciones un bambuco de Pacho “Caminito de estrellas”, que llevó al disco el Cuarteto Colombia. Fue su única grabación.

Pero el 5 de mayo de 1948, Héctor viajó a la inmortalidad, situación que determinó la disolución del trío. Pacho continuó su vida en Bogotá dedicado a la representación de artistas y Gonzalo se estableció en Medellín, fundó la Academia Musical de los Hermanos Hernández y se dedicó a la enseñanza. También participó con el arrullo de su bandola en la grabación que Obdulio y Julián hicieran de “Corazones sin rumbo”. A Nano Molina y Pacho Bedoya también los acompañó en varios temas. Y en el primer disco que grabaron Los Tolimenses. Continuó dando conciertos de bandola y de tiple haciendo su debut como solista el 24 de octubre de 1954 en el Teatro Colón de Bogotá.

 Varios conciertos presentó en esta sala, en donde combinaba un repertorio de música brillante con temas del cancionero colombiano. Alcanzó a grabar con Sonolux un disco larga duración con el tiple en donde demostraba ser un virtuoso del instrumento, hasta el 4 de diciembre de 1958 que fue su último día de existencia. Tres meses después de su fallecimiento salió a circulación el mencionado disco.

Pacho que continuó en su labor de empresario de artistas y compañías de teatro lo acompañó el 28 de enero de 1970. Los restos mortales de los tres descansan en la población que los vio nacer. Otros hermanos suyos fueron Bernardo, Antonio y Oscar que también tuvieron afición por la música.

Del trío, el que manifestó condiciones como compositor fue Pacho. Además de la hermosas canciones que le grabó el Dr. Ortiz Tirado: “Comprendo” y “Labios rojos” compuso el bolero “Luna en el río”, que fue éxito en las voces del manizaleño Hernando Muñoz, de Alberto Granados y del excelente tenor mexicano Nicolás Urcelay; el bambuco “Perdona si te desvelo” tema obligado en las serenatas que también llevaron al disco Obdulio y Julián, el torbellino “Arre buey” y “Dejemos las cosas como están”.

Con letras de Sonia Dimitrowna compuso los pasillos “Cadenita de oro” y “Desilusión” y el bolero “Si fue un Domingo”, grabados en Nueva York en el mes de mayo de 1936 con el respaldo musical del trío. En la misma fecha grabaron de su inspiración los boleros “Extraños”, “Sueños” y los pasillos “Divagando” y “Mercedes”. Pero por favor, nunca le regaló canciones a Rafael Hernández, ni a Pedro Flores…