GAZAPITO: Ómar y no Omar
Por Cazador
Que los nombres y apellidos de las personas no tienen ortografía, le enseñaban a uno de niño. Y uno lo aprendía; lo malo es que esa era una verdad a medias. Es cierto que hay Marta y Martha, Jiménez y Giménez, Rafael y Raphael, Meza y Mesa, Mota y Motta, Estela, Stela y hasta Stella, y cuantos ejemplos quiera uno encontrar.
Pero esa permisividad no vale para las tildes, porque estas existen para enseñar a pronunciar las palabras con el acento correcto, aunque sea la primera vez que uno las vea (y en el supuesto caso de que hayan sido bien escritas).
Las palabras terminadas en ‘r’, en general, son graves, es decir, llevan el acento en la penúltima sílaba. Es el ejemplo de todos los infinitivos de los verbos. Si una palabra terminada en ‘r’ no es grave, es necesario marcarle la tilde. Esa es la diferencia de pronunciación entre el nombre del Río Cesar y el nombre de César Londoño.
En la edición de EJE 21 correspondiente al 22 de octubre, en la sección “Política con Pimienta”, bajo el título “¿Yepes y Sierra en componendas?”, aparece la siguiente frase: “Sabemos que ayer sábado Omar Yepes estuvo en Riosucio y Supía”.
En el sur del continente pronuncian con acento en la ‘a’ el nombre del líder conservador. Lo hacen rimar con “tomar” y “domar”. Pero en Manizales todos lo conocemos acentuado en la ‘o’, y por eso hay que escribirlo Ómar: Ómar Yepes.
Alguien podría sacar a relucir la vieja norma según la cual “a las letras mayúsculas no se les maca tilde”. Error. Eso era antes, cuando se usaban las antiguas máquinas de escribir, que siempre marcaban la tilde a la misma altura en el renglón y, si la letra era mayúscula, la tilde quedaba entonces embebida a media altura en la frase. Pero con los computadores, ya ese problema no existe. Y la norma actual es que sobre las letras mayúsculas también se escribe la tilde. Por eso se escribe Álex, Íngrid, Édgar, Ágata. Y, en Colombia Ómar u Óscar. En Argentina sería distinto porque allá esos nombres se pronuncian como palabras agudas: Omar rima con tomar y domar, y Oscar con roscar y emboscar.