Un duelo verbal entre dos titanes
Hubo alguna noche un memorable debate en el Senado sobre el restablecimiento de la pena de muerte en Colombia, en el que cruzaron aceros toledanos y sus fluidos verbos los muy taquilleros parlamentarios Antonio José Restrepo, Ñito, de Antioquia, y Guillermo Valencia, del Cauca.
Cuando subió el voltaje de las ofensas personales, el de Popayán le rayó las espuelas al paisa al rescatar una hiriente frase atribuida al presidente Enrique Olaya Herrera, según la cual, “la naturaleza fue sabia al negarle descendencia al senador Restrepo”.
Ñito, el de Concordia, montó en cólera. Vació al “Mono de Guateque” (como apodaban en confianza al Presidente). Lo tachó de “famélico politicastro” y lo acusó de “ser un indio guache que fue a re-dorar su indiaje buscando una familia antioqueña, como han buscado otras mujeres ricas para re-dorar sus escudejos empolvados y rezurcidos”.
Cuenta la cronista Juanita Salamanca que con el correr del tiempo, Ñito hizo las paces con Ignacio Rengifo, otro senador caucano con el que se había enemistado en el candente debate, pero se negó rotundamente a una reconciliación con Valencia, el bardo payanés, “porque el papá de “Anarkos” y de Guillermo León Valencia le había ofendido sus espermatozoides”.
ÑITO, EL TERRIBLE
Para pasar sus jalas o borracheras, el doctor Ñito tenía una pieza a una cuadra de la plaza principal del municipio de Concordia, suroeste de Antioquia.
Como el aposento carecía de cerraduras, algunas parejas de enamorados aprovechaban la ocasión y se encerraban allí a amarse los unos a los otros.
Cuando Ñito lo supo, compró en la ferretería más cercana dos argollas y un gran candado y procedió a instalar dichos elementos.
Al pasar por el andén, dos muchachas le dijeron:
“Doctor Ñito, para qué le va a poner cerradura a su cuarto? Qué le van a SACAR de ahí?
Repentista de amplio kilometraje, el doctor Restrepo les contestó a las féminas:
“No es por lo que SACAN, señoritas, sino por lo queMETEN”…
