26 de julio de 2026

Una asociación de periodistas chichipatos (*)

12 de agosto de 2015
12 de agosto de 2015

Lo que nos faltaba

el campanario

(Recopilación de Tomás Nieto)

Se desconoce la suerte final que haya corrido la pintoresca Asociación de Periodistas Chichipatos creada en mayo de 2004, en Medellín, en la celebración del día clásico de los “cargaladrillos” del oficio.

El Campanario tuvo acceso al acta de constitución de “Asopechi” que dice en su principal segmento:

“…En la reunión, que se celebró en el restaurante “El gran Palacé”, de propiedad de Pedro Rodríguez, “El sicario del idioma”,  se aprobaron los estatutos; se eligió la primera junta directiva y se dictaron otras disposiciones. Después de la reunión, los asistentes fueron agasajados con el coctel “Yagarí”, la especialidad de la casa. Ninguno murió por intoxicación etílica, ni sufrió daños en sus ojos, como temían algunos”.

Definición de *Chichipatos:

En Colombia, personas que hacen pequeños negocios, según el Diccionario de la Real Academia Española.

Condiciones para ser admitido

Para ser socio de la caricaturesca Asociación de Periodistas Chichipatos había que llenar estos trece requisitos:

  1. Ser pobre de nación, patria, departamento, ciudad y casa.
  2. Ganar máximo el salario mínimo.
  3. Pertenecer al grupo de desconectados de UNE por retraso en el pago agua, luz y teléfono.
  4. Ser periodista en ejercicio, pero sin hacer mucho ejercicio para que no se les gasten los zapatos.
  5. No tener más de tres chaquetas, incluida la que heredó del papá cuando se graduó de bachiller.
  6. Haber lucido en el acto de graduación universitaria como comunicador social-periodista el mismo saco.
  7. Estar reportado en Procrédito y Datacrédito como deudor moroso.
  8. Haber financiado los estudios con crédito del Icetex  y tener al fiador embargado.
  9. Montar en bus y pagar con tiquete de trasporte integrado que es más barato.
  10. Embolar los zapatos en la casa. 11. Beber de fiado o pegado. 12. Llevarse el periódico de la empresa para leerlo por la noche y venderlo después por kilos. 13. Estar tramitando tarjeta del Sisbén.

Para que los lectores se formen, una idea de los alcances de esta asociación, su principal mentor es Gonzalo Caro, “Carolo”, el director de la revista “El pellizco”, promotor del Festival de Ancón celebrado entre Sabaneta y La Estrella cuando la música rock aún estaba en pañales.

Unas ocurrencias del inmortal Borges

Nos dejamos venir con algunas anécdotas del maestro Jorge Luis Borges, el más  universal de todos los argentinos, que solía decir: No soy viejo… hace tiempos soy joven.

Unas chispeantes respuestas de Borges en relación con la edad:

En el velorio de su madre Leonor (de 99 años) una mujer le da el pésame:

«… pobre Leonorcita, morirse tan poquito antes de cumplir los 100 años. Si hubiera esperado un poquito más…».

Y en una librería, un joven se le acerca para que le firme el libro «Ficciones» y le dice:

– Maestro, usted es inmortal.

Borges le contesta:

– Vamos, hombre. No hay por qué ser tan pesimista.

Y al tipo que, para incomodarlo, le preguntó en una rueda de prensa en Roma:

– ¿En su país todavía hay caníbales?

– Ya no, nos los comimos a todos.

Cuando algún gardeliano enfermizo le decía que Carlitos sigue cantando mejor que antes, Borges lo bajaba así de esa nube:

“Sí, pero siempre  repite y repite los mismos tangos.

Finalmente, afirmaba el gran Borges:

Ahora vivimos una tercera juventud y acaso la muerte no sea otra cosa que el descanso de esa juventud eterna.