12 de agosto de 2022
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Decálogo para una vejez digna

10 de agosto de 2015
10 de agosto de 2015

el campanario

(Recopilación de Tomás Nieto)

¡Qué sensación más extraña la que se siente interiormente cuando el hombre pasa de los 60 años y a medida que se van agotando las hojas del calendario vigente, piensa irremediablemente que el año que viene –por estar a la vuelta de la esquina— será el último de su existencia.

Frente a este temor –propio de todos los seres humanos que nos hemos amañado más de la cuenta a nuestro paso por este mundo terrenal— El Campanario ha explorado en diferentes redes sociales hasta poder estructurar un práctico decálogo para tener una vejez digna y feliz.

Los tres primeros consejos

1) Cuidarás tu presentación personal todos los días. Viste bien, muéstrate pulcro, arreglado, como si fueras a una fiesta, a una primera comunión o a una boda con la mujer amada. ¡Qué más fiesta que la vida misma!

2) Por ningún motivo te encerrarás en tu casa, ni en tu habitación. Nada de jugar al enclaustrado, ni al preso voluntario. Saldrás a la calle y de paseo al campo. Ten presente que el agua estacada se pudre y la máquina inmóvil se enmohece.

3) Amarás al ejercicio físico como a ti mismo. Un rato de gimnasio, una caminata tan vigorosa como puedas, dentro o fuera de casa, pero preferible al aire libre, en medio de la bendita vegetación. No olvides nunca que contra inercia, diligencia. ¡Y nunca camines mirando al suelo, ni a pequeños pasos!

El cuatro, el cinco y el seis

El cuarto te dice que evitarás actividades y gestos de viejo derrumbado. Le darás un NO rotundo a la cabeza gacha, la espalda encorvada, los pies arrastrándose y el traje manchado. ¡Que la gente te diga o te lance un piropo cuando pases!

Los consejos del quinto punto: Nunca te creas más viejo y más enfermo de lo que realmente estás. Te harán el vacío. Nadie quiere estar oyendo historias de achaques, enfermedades y hospitales. Deja de auto-llamarte viejo o anciano y de considerarte enfermo. ¡Toma las medicinas como puedas y medícate de vida!

Cultivarás el optimismo sobre todas las cosas. Al mal tiempo, buena cara. Sé positivo en los juicios, de buen humor en las palabras, risueño de rostro, amable en los ademanes. Se tiene la edad que se ejerce. ¡La vejez no es una cuestión de años sino un estado de ánimo!

El 7, el 8 y el 9

— Tratarás de ser útil a ti mismo y a los demás. Hazte necesario. No eres un parásito ni una rama desgajada voluntariamente del árbol de la vida.

— Trabajarás con tus manos y con tu mente. El trabajo es la terapia infalible contra el tedio de la vida. No te jubiles si no estás preparado, ello es capaz de marcar tu muerte biográfica. Cualquier actitud laboral, intelectual o artística son medicinas para todos los males y la bendición del trabajo. Cuando termines una actividad, ten preparada otra, así siempre estarás entretenido.

— Mantendrás vivas y cordiales las relaciones humanas. Primero, las que anidan dentro del hogar, integrándote a todos los miembros de tu familia. Ahí tienes la oportunidad de convivir con todas las edades (niños, jóvenes y adultos) el perfecto muestrario de la vida. Luego ensancharás el corazón a los amigos, con tal de que los amigos no sean exclusivamente viejos como tú. ¡Huye de los bazares de antigüedades!

La décima para  el Tolón tilín

No pensarás que todo tiempo pasado fue mejor. Deja de estar condenando a tu mundo y maldiciendo tu momento. Alégrate de haber llegado a la edad que tienes y sé feliz. La felicidad es un bien que se multiplica al ser dividido. Y ríe, ojalá a mandíbula batiente, cuando leas un chascarrillo tan sabroso como este:

Sin duda, cuando el hombre llega a los 39 años de edad, entra, irremediablemente, en cuarentena!