23 de mayo de 2022
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Nos hizo mucha falta Yepes

Por Tomás Nieto
29 de junio de 2015
Por Tomás Nieto
29 de junio de 2015

el campanario

Aquel día en el que el exfutbolista argentino Jorge Valdano –considerado todo un científico de la redonda– llamó a los periodistas “profetas del pasado”, seguramente su lapidaria calificación iba dirigida solamente a los cronistas deportivos y no al resto de los “toderos” del querido oficio que nos tocó en suerte.

Los profanos creemos que no nos las damos de profetas si decimos que a la Selección Colombia le causó gran daño haber jubilado antes de  la Copa América a su mariscal de campo Mario Alberto Yepes. ¿El error fue del maestro Pekerman o fue suyo? El aficionado raso estima que fue de ambos.

Este gran baluarte del combinado patrio –que fue brújula y guía del onceno tricolor– hacía sentir su capitanía en todas líneas. Era el líder en la zaga defensiva. Vivía bien sincronizado con el portero y sus tres apoyos de atrás. Surtía de balones al medio campo. Y cuando los delanteros no marcaban, él bajaba a buscar el gol. Por algo fue atacante y de los buenos, en sus inicios, en las canchas caleñas.

Yepes –nuestro muy querido Beckenbauer criollo– marcó en Asunción los dos goles con los que Colombia venció al Paraguay en el último juego de la eliminatoria al mundial que se ganó merecidamente Alemania.

Fue suyo el gol que le anuló descaradamente un árbitro en el juego con Brasil, porque había que llevar  a la final, a punta de pito, a la selección anfitriona, por sospechosas órdenes superiores. Después de la anulación del tanto hizo carrera la frase “Sí fue gol de Yepes”.

Yepes sabe que quien lleva la cintilla de capitán en el brazo derecho no puede limitarse a hacerle reclamos a la terna encargada de impartir justicia en el partido.  Su tarea consiste, igualmente, en estimular a los muchachos antes, durante y después del juego. Su voz de mando se debe escuchar  en el bus que lleva al equipo del hotel al estadio; en el camerino; en la gramilla y en el desenvolvimiento de la confrontación con el rival a vencer.  Todos cantaban el Himno Nacional con emoción patriótica.

Nada que se parezca al estimulante derrotero yepista se vio en los choques con Venezuela, Brasil, Perú y Argentina.

La Colombia que vimos en las canchas chilenas fue bien distinta a la de las eliminatorias del llamado “Mundialazo”.

Resumiendo: ¡Nos hizo mucha falta el gran capitán Mario Alberto Yepes!