19 de agosto de 2022
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De la Felonía “criolla”, y de la Unidad caldense sin el pan y sin la leche.

Por Marco Uribe
21 de mayo de 2015
Por Marco Uribe
21 de mayo de 2015

marco uribe

 “La hipocresía y el cinismo están tan extendidos socialmente, que la manipulación, la mentira y el engaño son comunes.” 

“Dante Alighieri ubica a los traidores en el último círculo del infierno ya que considera a la traición como el peor pecado de todos. La razón es que, a diferencia de otro tipo de crímenes, para traicionar primero hay que ganarse la confianza y el afecto de la víctima”. La felonía es casi una enfermedad, es la peor mácula que pueda cargar una persona, la hace portadora de una desconfianza extrema y termina siendo repudiado por toda la sociedad. “El traidor nunca hace lo que dice, ni nunca dice lo que hace”. ¡Así de simple!

No me causó el menor asombro la noticia difundida por el Portal Eje XXI, sobre el rompimiento político de Octavio Cardona León, ex concejal y aspirante a ser elegido Alcalde de Manizales, y el representante a la Cámara Hernán Penagos. En el blog La Pringamosa de abril 23 de los corrientes, publicado por El Tiempo y el mencionado Portal, hice referencia a este contrato verbales y recíproco, augurándole poca durabilidad por cuanto le daba crédito a lo escuchado en un mentidero político sobre el análisis de la seriedad en los compromisos que adquiría dicho representante, y en los cuales se decía que, a fin de evitar malos ratos, era preferible tener tratos con Judas Iscariote, al menos había admitido su traición con su suicidio.

También sostenía en el artículo mencionado, lo curioso y poco entendible que el doctor Octavio Cardona León, no fuera mencionado, en ese entonces, por los diferentes medios de comunicación como aspirante a la Alcaldía, a quien, dicen en los mentideros políticos, vieron en los pasados comicios electorales en Manizales y sus veredas batiéndose como un felino, en honor a uno de sus apellidos, en campaña a favor del provinciano samaneño que aspiraba al Congreso, siendo desconocido y sin votos por estos lares, y salió elegido con la segunda votación en el departamento y con 11.386 en Manizales.

Todo este desbarajuste oprobioso de la política, sobre todo en este terruño, produce indefectiblemente indignación en la gente de bien, que no es otra cosa que un sentimiento de rabia o rechazo, al ver o constatar la forma facilista como estas raposas politiqueras alcanzan esas posiciones inmerecidas que les permite ostentar un cacicazgo político e imponer a unos ineptos amanuenses en los cargos de elección popular, todo por culpa de algunos líderes que ingenuamente creyeron en unas promesas reciprocas y que se hicieron con cinismo extremo, seduciéndolos así a conseguir o endosar electores. ¡Qué candoroso aquel que ayudó a que le depositaran al samaneño, por lo menos, 10 mil votos de los 11.386 que sufragaron en Manizales! Se ha sostenido de tiempos inmemoriales que “cae más fácil un mentiroso que un cojo”.

Cuando una persona comienza a denotar titubeos o vacilaciones y a esquivar con dilaciones sus compromisos adquiridos de manera notoria, principia la develación de lo que verdaderamente ha sido su personalidad y demuestra inequívocamente su pobre condición humana y una ostensible reducción a su mínima expresión como Ser racional. Y esto fue lo que le sucedió al cándido y joven político de La Cabaña, quien esperaba como gesto noble de reciprocidad el apoyo del parlamentario de la encumbrada, fría y nublada Samaná, para aspirar a ser candidato a la Alcaldía de Manizales.

Razón, y mucha, le asiste a Cardona León en retirarse y salirse, renunció al Concejo hace más de un año, de donde nunca debería de haber entrado por principios filosóficas e ideológicas, y de haber anunciado oficialmente, a través del Portal Eje XXI, su rompimiento político con Penagos Giraldo – ¡ah, es que la mixtura del agua y el aceite, es difícil que se dé!-, quien, sin sonrojarse y olímpicamente, se tragó la carnada que su escudero puso en el anzuelo para pescar en seco los “voticos” de su terruño natal, La Cabaña, y, también, de las Veredas de Alto Bonito, San Peregrino, K. 41, Lisboa, La Linda y El Tablazo y en los Barrios La Sultana, Aranjuez, Las Américas, Fátima, y otros más, y los votantes no se cansaban de preguntar: ¿Quién es ese advenedizo? Y, por supuesto, salió elegido con indulgencias y Padrenuestro ajeno.

Los felones con bastante frecuencia pelan el cobre y facilitan su identificación antes de que causen el daño, su excesiva amabilidad y gentileza, característica muy propia, los lleva a fingir un comportamiento postizo y sus actitudes empalagosas desbordan y desentonan, y procura a toda costa imponer una personalidad por medio de efectos exteriores, cambiando hasta de caminado y de tono de voz; asimismo, terminan en excepcionales farautes, en toda la acepción de la palabra.

También, he sostenido y lo sostengo por enésima vez: La suerte de Manizales nos interesa a todos los que residimos en esta. Sus habitantes, en todos los estratos sociales, saben hasta la saciedad, incluyendo a los que conforman en este departamento la Unidad Nacional, que sólo hay dos personas que tienen inmensas posibilidades, en caso de ser candidatos los dos o uno de ellos, de ser elegido Alcalde Manizales, Adriana Gutiérrez Jaramillo y Octavio Cardona León, por razones obvias y conocidas: tienen carisma y tienen votos propios, y en todos los Barrios de la ciudad, y cualquiera de los dos desestabiliza e inclina la balanza, así de sencillo.

Los dos personajes mencionados son diametralmente opuestos, sus diferencias son notorias. Doña Adriana, que dice tener apoyo de las bases uribistas, representa el sector empresarial, cívico y de élite social, y el segundo, un montaraz que exhibe apoyos populares de sectores rurales y urbanos; sin lugar a dudas, en lo que no hay comparación es en el conocimiento de la administración pública, de su oratoria y retorica.

Doña Adriana, lleva bastante tiempo ausente de la problemática social de Manizales, hasta ahora, no se le conoce su programa de gobierno, de lo que sí se puede dar fe, es del conocimiento profundo que tiene de las ideas de Álvaro Uribe. El joven político de la Cabaña, lleva más de un año en campaña, tiene experiencia en el manejo de la cosa pública, ha sido personero de la ciudad y concejal, su nivel académico es estupendo y superior. A la candidata a la Alcaldía por el Centro Democrático es difícil disputarle esa posición, sólo Cardona León sería un contendor de respeto y con grandes posibilidades de triunfo, los demás, no tienen la más remota posibilidad.

Así, como está planteada la situación política en Caldas y Manizales, la Unidad Nacional en esta región se quedaría sin el pan y sin la leche, o sea, “ni chicha, ni limoná”.

 Apostilla: Y ya que estamos en el tema de las traiciones, quedamos pendientes de la posición política que asuma Marino Murillo, ex alcalde de Neira, frente al omnímodo y omnipotente Mauricio Lizcano, si no le cumple la promesa de ser el candidato a la gobernación de Caldas, por la Unidad Nacional.

 

Manizales, mayo 22 de 2015.