27 de junio de 2026

Jorge Emilio Sierra: Un periodista que se entregó de lleno a la responsabilidad social

8 de abril de 2012
8 de abril de 2012

Ahora no habla sino de estos menesteres y, por consiguiente, de la necesidad de que todos, sin excepción, seamos socialmente responsables, prohijando construir una sociedad más justa, más equitativa, muy diferente a la que tenemos hoy con enormes desigualdades e inequidades de todo orden.

Hace poco tiempo, sus temas eran diferentes. Se movía, como pez en el agua, en los complejos asuntos económicos; a cada momento citaba numerosos indicadores, propios de “la ciencia lúgubre”; escribía artículos, crónicas y entrevistas en el campo de su especialidad, que le merecieron en tres ocasiones el Premio Nacional de Periodismo Económico; y hasta sus libros de economía, como aquel sobre El Maestro José Consuegra Higgins, llegaron a recibir galardones internacionales tras su publicación en las mejores editoriales del país. Se caracterizó como un filósofo del periodismo económico. Pero en la actualidad, por lo anotado, dejó atrás sus preocupaciones por el aumento del PIB, la crisis financiera mundial, el control de la inflación y otras cosas. Estas cuestiones prefiere verlas a la luz de su impacto social, de la creciente brecha entre los países en plena globalización, de la pobreza que campea a sus anchas y de la urgencia de resolver los problemas en forma conjunta, superando el individualismo a ultranza que en su opinión hace estragos aún en el campo empresarial. “Quienes mucho hemos recibido de la sociedad, debemos retribuirle dedicando nuestras vidas al servicio de quienes más lo necesitan”, revela mientras presenta su nueva empresa de servicios sobre Responsabilidad Social Empresarial: RSE Consultoría, la cual comienza a prender motores. “Es el mayor reto en mi vida, que asumo con gran entusiasmo”, asegura.

Un largo camino

Todo empezó –recuerda- a comienzos del 2006, cuando fungía como director de “La República” y concibió en tal sentido, previas orientaciones de su junta directiva, un proyecto periodístico sobre Responsabilidad Social Empresarial (RSE), el cual se mantuvo hasta su retiro, a finales del 2009, cuando cumplió veinte años en el periódico. “Ese proyecto fue mi compromiso público, decidido, con la responsabilidad social, tarea en la que llevo alrededor de seis años”, reitera al tiempo que menciona, con orgullo, el Premio Fenalco Solidario y la Mención Líderex –Líder de Excelencia- en reconocimiento por dicha iniciativa que, en su opinión, impulsó en gran medida el actual “boom” de la RSE en Colombia. “Fue entonces cuando tomé la decisión de dedicar el resto de mi vida a la Responsabilidad Social”, según confiesa en nota personal de su tercer libro sobre el tema: “Principios de RSE”, distribuido por Icontec y Librería de la U. Al salir de “La República” –puntualiza-, se puso al frente de un proyecto de la Asociación Colombiana de Universidades (ASCUN) sobre Responsabilidad Social Universitaria, como asesor del director ejecutivo, Bernardo Rivera Sánchez. Allí elaboró el proyecto y lo puso en marcha mediante una serie de foros en varias universidades del país, alianzas con el sector empresarial (con Isagén y Servientrega, por ejemplo), y la publicación del libro mencionado, dirigido especialmente a la comunidad estudiantil, como un texto sencillo, didáctico, de fácil consulta. Asumió, además, la dirección ejecutiva del Instituto Latinoamericano de Liderazgo, donde aún tiene a su cargo el área de RSE, y se vinculó a la revista RS –Responsabilidad & Sostenibilidad-, especializada en su género y de amplio prestigio en América Latina.

No quedan, pues, dudas sobre su férreo e indeclinable compromiso personal con la Responsabilidad Social, como si tratara de cumplir una misión, una labor evangelizadora o incluso un mandato superior, nacido de sus profundas creencias religiosas, fundadas en la espiritualidad cristiana y en la ética y, desde luego,  en los auténticos valores morales. “Simplemente estoy haciendo lo que me corresponde”, sentencia.

RSE Consultoría

No contento con esto, Sierra Montoya se ha lanzado a lo que muchos calificarán como una aventura. En efecto, crear su empresa de consultoría en Responsabilidad Social Empresarial, de veras sin ánimo de lucro, parece una tarea quijotesca, acaso absurda o al menos utópica.

Pero, él no da su brazo a torcer. Al contrario, montó su página web: www.rseconsultoria.com para mostrar en qué consiste la empresa, desde la presentación de sus servicios (cursos, conferencias, asesorías y foros) hasta la divulgación de un boletín de RSE, a la manera de periódico electrónico, con vínculos a redes sociales y una encuesta para los cibernautas, cuyo número es creciente en todo el mundo.

De hecho, vuelve a su tradicional actividad periodística, sea en columnas de opinión como la que acaba de escribir sobre la RSE vista por el Papa Benedicto XVI, sea por medio de noticias, crónicas, informes especiales y documentos, que con seguridad se convertirán en necesario y obligado punto de referencia para los distintos medios de comunicación.

Y claro, está formando su grupo de consultores, por lo general a través de alianzas como la del Instituto Latinoamericano de Liderazgo para los temas relacionados con ética empresarial, o con el Instituto Zeri, para los temas ambientales, parámetros claves de la sostenibilidad. Asimismo, selló una alianza con ASCUN para reanudar su programa de Diálogos sobre problemas sociales, al tiempo que alista otro acuerdo similar en materia de investigación sobre RSE, área donde a su modo de ver estamos rezagados frente a muchos países.

Sierra Montoya, está, pues, de plácemes con su firma, tanto por la independencia de que disfruta como por su regreso al periodismo. Por ello  destaca la necesidad de establecer también alianzas con medios informativos, apuntando de nuevo a un campo especializado, el de la responsabilidad social, y en el marco de la multimedia, aprovechando las avanzadas tecnologías de comunicación que hoy por hoy se ofrecen. “Tenemos mucho más futuro que pasado”, sostiene en tácita alusión a la difícil tarea que le espera, sin importarle siquiera de donde viene.

“Buen viento y buena mar”, le digo al despedirme. Y él felizmente, sonríe, presagiando lo mejor para los próximos días.   

[email protected]