28 de septiembre de 2021
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Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

«Posiblemente ignorados»

19 de febrero de 2011
19 de febrero de 2011

El autor ha mantenido una actividad intelectual constante, enfocada a destacar los valores literarios de Caldas. Ha publicado, hasta el momento,los siguientes libros: “Marquetalia: su historia y su cultura”, “identidad cultural y desarrollo social”, “De la doctrina a la escuela”, “La Merced: Historia y cultura”, “En torno a Bernardo Arias Trujillo” y “Literatura y grancaldensidad”. Obras que demuestran no sólo su constancia en el trabajo con la palabra, sino su interés por estudiar el pasado histórico del departamento.

En “Posiblemente ignorados”,  Angel María Ocampo se detiene en el estudio de la obra de varios escritores regionales que, en su concepto, no han obtenido un reconocimiento amplio a su trabajo literario. En ensayos profundos donde desmenuza el contenido de sus libros, Angel María Ocampo aborda el pensamiento de siete poetas de la provincia caldense que no han sido analizados con atención por la crítica literaria. Ellos son: Fanny González Taborda, Leonidas Castro Guevara, Luis de león Castro Cifuentes, Francisco Joel Gómez Marulanda, Bertha Lilia Montoya García, Jaime Ocampo Gómez y Luis Carlos Cortés Castillo. Todos con una obra literaria que merece  destacarse.

¿Qué importancia tiene para el conocimiento de nuestros valores intelectuales este libro? Mucha, diría yo. Porque en sus ochenta páginas el autor nos muestra, en ensayos bien escritos, el trabajo que vienen realizando, calladamente,  desde diferentes pueblos, siete valoresque sin contar con buen eco a su labor cultural insisten en hacer presencia con sus libros sin esperar el reconocimiento, sino con la convicción de que están aportando elementos para construir un departamento con tradición literaria. En este libro se destacan los logros artísticos de autores que, en silencio, sin hacer ninguna bulla, han aportado a la cultura caldense su grano de arena para consolidar el buen nombre de nuestro departamento en el concierto cultural del país.

Los ensayos que en este libro publica Angel María Ocampo tienen profundidad. Leyéndolos, uno se da cuenta de que el escritor oriundo de Marquetalia tiene un bagaje intelectual que le permite emitir juicios ponderados sobre literatura. El ensayista parte de un concepto del estudioso mexicano Alfonso Reyes,“los escritores deben ser no sólo generosamente locales sino también provechosamente universales”, para explicar que sus propuestas literarias no merecen ese silencio que las cubre. Angel María Ocampo se queja porque esos nombres no aparecen en antologías ni en estudios críticos. Y sostiene que sus libros deben ser estudiados para encontrar la esencia creadora que hay en sus páginas.

Los siete nombres estudiados en “Posiblemente ignorados” son personas que, desde luego, han hecho un aporte importante a las letras caldenses. Pero que debido al manto de silencio que ha caído sobre sus obras han pasado casi ignorados. En este sentido, el libro de Angel María Ocampo cumple un propósito: darles a entender a los estudiosos de nuestro proceso creativo que hay otros nombres en el panorama literario de Caldas que merecen ser analizados para descubrir su aporte a la identidad regional. O, como dice el escritor Jorge Eliécer Zapata Bonilla, su prologuista: autores que “merecen la exaltación por su entrega a la construcción de una sociedad con valores”.

¿Cuántos escritores ignorados hay en Caldas? En nuestro concepto, ¡Muchos! En casi todos los municipios de nuestra geografía se encienden hogueras intelectuales. Pero, desafortunadamente, pocos han logrado que sus libros obtengan la bendición de la crítica literaria. Son autores que se quedan en los pueblos, aferrados a sus montañas, sin buscar horizontes para su trabajo con la palabra. Este libro de Angel María Ocampolesindica a los estudiosos de nuestro proceso creativo que existen otros nombres para tener en cuenta cuando se quiera analizar, con criterio  objetivo, la literatura caldense. Son nombres que, como lo dice el autor, “mantienen en vilo la reflexión”. Es decir, sostienen, en sus comunidades, la llama del saber.