28 de septiembre de 2021
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Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

El retorno del brujo.

10 de febrero de 2011
10 de febrero de 2011

La llegada de “Nené Doc”  al poder se produjo en el año de 1971 y se mantuvo hasta el año de 1986 cuando una revuelta popular lo obligó a abandonar el país y buscar asilo en Francia. Se habla de un saqueo de 200 millones de dólares que llevó a Francia para continuar dándose la gran vida a la cual estaba acostumbrado en la isla.
Los haitianos soportaron las excentricidades del joven príncipe, amo y señor del poder, el cual mantuvo a fuerza de represión, control de los medios de comunicación y exterminio de cualquier tipo de oposición a su gobierno.
Cuando contrajo matrimonio, el costo de la ceremonia se calculó en 3 millones de dólares, en un país en donde la inmensa mayoría de la población vive en la indigencia.
Pero a partir de 1978 la situación comenzó a empeorar: el virus porcino obligó al gobierno a tomar la decisión de acabar con toda la población de cerdos que había en el país, afectando duramente a la población campesina que tenía como única fuente proteínica la carne de estos animales. Luego, en el año de 1978 se produjo una drástica reducción del turismo debido al elevado número de casos de Sida.
Frente a una crisis generalizada, la población se levantó y derrocó al dictador, quien, como dijimos antes buscó asilo en Francia y en donde fue recibido con beneplácito, seguramente porque llevaba los bolsillos llenos de dólares, a todas luces ensangrentados. Se ha dicho con frecuencia que uno de los negocios más lucrativos dentro del régimen era el de vender los órganos de las víctimas de la persecución política.
Mucha agua ha pasado por Haití: epidemias, hambrunas, terremotos, pero como se afirma con frecuencia, “toda situación puede empeorar”, estamos ante una situación en la cual, todo indica que puede empeorar con el retorno al poder del “brujo mayor”, que quiere oficiar nuevamente como salvador de un pueblo que otrora fuera su víctima. Dicen los expertos que los jóvenes de Haití no conocen la historia de Duvalier y por lo mismo, no es nada raro que en medio de una crisis que ha superado a todas las organizaciones internacionales, la figura del Redentor, que bien puede ser Chávez o Uribe o Perón o Fujimori, vuelva a retomar la tarea de hombre imprescindible. Y seguramente lo hará en la medida que acude al fácil expediente del fanatismo, pues el Vudú ha jugado su papel en todos estos procesos de extravío, de emotividad, de “pasión”, pero de muy poca racionalidad.