24 de septiembre de 2021
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Bizantinismo, pensar, introyectar, preguntas, incongruencias

15 de febrero de 2011
15 de febrero de 2011

¿Cuántos ángeles caben en la cabeza de un alfiler? Preguntas como ésta se hacían los bizantinos del Renacimiento, cuando la ciudad –Bizancio- se llamaba Constantinopla; y, además, discutían acerca del sexo de los ángeles, y se preguntaban si nuestro padre Adán tuvo ombligo o no. Este fenómeno fue bautizado con el mote de ‘bizantinismo’, y a tales preguntas y discusiones les decían ‘bizantinas’. La enciclopedia Espasa define este ‘bizantinismo’ de la siguiente manera: “Diose este nombre, en forma irónica, al desmedido afán que mostraron los bizantinos por las disquisiciones y disputas teológicas y las fútiles controversias, pudiendo aprovechar su tiempo en obras de más valor o trascendencia”. El señor Carlos Mario Vallejo T. quiere saber exactamente por qué ‘bizantinos’, cuando, supongo yo, todos los teólogos y filósofos de la época se enfrascaban también en disquisiciones parecidas. Cuentan los cronistas de ese tiempo, o los comunicadores sociales de la época, o los chismosos de entonces, que los habitantes de Bizancio de mediados del siglo XV, a punto de ser invadidos por los turcos, en lugar de prepararse para su defensa, seguían preguntándose insignificancias y discutiendo asuntos intrascendentes. Conducta característica de la raza humana, no exclusiva, por lo tanto, de la época ni de las personas a quienes se atribuye. Así se comportaron los seres humanos, y así se comportan hoy, lo que se puede observar en los Concejos Municipales, en las Asambleas  Departamentales y en el Congreso de la República. Con quórum o sin él. Y así se comportarán los futuros habitantes de este planeta. **

El verbo ‘pensar’ es transitivo e intransitivo: “Piensa bien lo que vas  decir” (transitivo); “Pienso en ti” (intransitivo). En la siguiente oración, ‘pensar’ es intransitivo: “Distintas acciones violentas cometidas en los últimos días por ciudadanos comunes (…) ponen a pensar las bases sicológicas y culturales  sobre las cuales creemos” (El Tiempo, Armando Silva, I-29-11). Como intransitivo, pide la preposición ‘en’, de esta manera, señor: “…ponen a pensar en las bases sicológicas y culturales sobre las cuales creemos”. El mismo columnista, en el mismo artículo, nos obsequió este diamante: “¿Qué ley social ha introyectado aquel que maneja ebrio a sabiendas de que puede matar’?”. Por descontado que en castellano no existen ni el verbo ‘introyectar’ ni el sustantivo ‘introyección’. Supuse entonces que eran términos de la psicología. ¡Preciso! Para algunos psicólogos, introyección es “un mecanismo paralelo a la proyección, el yo del sujeto va a percibir como propio de él algo que en verdad pertenece a otro”. ¡Más claro no canta un gallo! Otros dicen que ‘introyectar’ significa “apropiarse de algo del entorno”. Y explican: “El resultado de la introyección es la identificación. El objeto introyectado es como si se incorporara al yo del sujeto y va a formar parte de él”. Leídas estas definiciones y explicaciones y otras definiciones y otras explicaciones, y releída la frase del señor Silva (que no entendí), no tuve más remedio que hacerme la pregunta “¿por qué diablos no escriben en español?”. **

En artículo anterior hablé de la forma castiza de formular las preguntas directas, y puse como ejemplo de quienes violan esta norma al redactor del Opinómetro de El Tiempo, quien siempre, siempre, siempre, comienza con ‘usted’, por ejemplo, “¿Usted está deacuerdo o en desacuerdo con qué hayan homosexuales en la Policía y las Fuerzas Militares de Colombia?” (Debes Saber, I-30-11), cuando debe hacerlo con el verbo principal, así: “¿Está usted…?”. Vuelvo sobre mis pasos, no para insistir en las oraciones interrogativas sino para hacer hincapié en la falta de idoneidad para hacer preguntas bien hechas que aqueja al preguntador de El Tiempo. En la muestra que presento hoy hay cuatro fallas protuberantes. ¿Sabe usted, señor, cuáles son? **

Titular del diario de Manizales y Caldas: “Falta de aulas, otra de las necesidades” (I-23-11). Esto, por supuesto, no fue lo que quiso manifestar el periodista. A pesar de la presión que para los redactores de los periódicos significa la hora de cierre; a pesar de la falta de tiempo; y a pesar de que a veces, por el motivo que fuere (un guayabo, digamos), “está duro el alcacel para zampoñas”, hay faltas que son inadmisibles. Como la incoherencia en el titular transcrito, enviado por el señor Rafael Antonio Zuluaga Villegas. Como anota el corresponsal, “la falta de aulas no es una necesidad, es un problema”. Pero si no quiere el titulador emplear el vocablo ‘problema’, eche mano de ‘contrariedad, trastorno, inconveniente, dificultad’, etc., el que mejor se acomode al texto correspondiente. Del mismo tenor es la siguiente información, enviada también por el señor Zuluaga Villegas: “LA PATRIA entrega la segunda parte del informe “Los colegios sumaron más deterioros con el invierno”. Daños en paredes, falta de sillas y problemas con cupos escolares son las necesidades de las instituciones en 16 municipios”. Según esto, los colegios ‘necesitan’ daños en paredes, falta de sillas y problemas con los cupos. ¡Bendito!