8 de julio de 2026

Una parodia de Hitler

18 de diciembre de 2010
18 de diciembre de 2010

En el momento del destape conocimos y palpamos trozos del pasado vividos en Colombia, protagonizados por el memorable tenor y filántropo Alfonso Ortiz Tirado, en 1947, y  el irrepetible Trío Los Panchos, con su alineación titular: Alfredo  Gil, Jesús Navarro y Hernando Avilés, en 1951.

Como por arte de magia brotó también del baúl de las nostalgias una pequeña foto en la que aparece el polifacético artista caldense disfrazado de Adolfo Hitler, episodio que su hijo rememora así:

“La novia y el novio, Chaplin, el Flaco y Stalin eran imitaciones muy serias, casi históricas, que hacía Mario. Tan lo eran que cuando salió al escenario del Teatro Bolívar, de Medellín, como Hitler,  el público lo insultó hasta  rabiar  por su parecido literal al personaje. Contaba Mario que el público lanzaba hasta "la grande" contra Hitler  aparecido en el escenario. Contaba un tío con simpatía que a un barrio medellinense  llamado Berlin le cambiaron el nombre cuando la guerra y lo pusieron Moscú. Cuando terminó la conflagración fue denominado de nuevo Berlin.  Mi padre evocó su propia parodia hitleriana en unos versos que tomé de su libro “Risotadas”, de 1.945, al final de la Segunda Guerra Mundial:

Mi primera imitación/ fue la de este hombre alemán/ que con genio de alacrán/ pretendió que su nación/hitler por la fuerza o la razón/ dominara al mundo entero… Cuando me sentí tan fiero/  remedando al ogro nazi/ creí que el público/ casi, deseaba darme cuero”.

El albacea del primer gran locutor de la radio del occidente colombiano  se hace lenguas al evocar la sencillez y la calidad humana del médico Ortiz Tirado, quien regresó a su Méjico lindo y querido locamente enamorado de la comida paisa y de su público que lo aplaudía hasta el delirio en sus presentaciones en el viejo radioteatro caracolero.

En el cofre de las nostalgias encontramos evidencias gráficas y escritas de la gran amistad que unió a este genio de la radio antañona con Los Panchos y comprobamos que declinó por apego y fidelidad a su terruño una oferta que se le hizo desde Los Angeles, Estados Unidos, para que se convirtiera en presentador oficial y permanente del más famoso trío en los distintos escenarios del mundo.

Escribe Luis Javier: “En mis inolvidables conversaciones con Mario, siempre admiré su manera de retratar los detalles críticos de una situación y de una persona. Percibía lo que no era común y corriente, para concentrarse en lo más esencial.  La gira tuvo para Mario ese sabor excepcional  de compartir con Los Panchos varias semanas y de haber podido escarbar la evolución de este Trío. Un privilegio de Mario fue haberse sentado horas con el “Güero” Alfredo Gil, a jugar con las palabras y las rimas de nuevos boleros, en el patio del Hotel del Prado, de Barranquilla, o del Hotel Caribe de Cartagena. El trío terminó convirtiéndose en un “cuarteto”, pues Mario llegó a ser parte del conjunto.  Se produjo una simbiosis en el espectáculo: las animadas y cálidas presentaciones de Mario Jaramillo, predisponían la sensibilidad del público. Eran parte del show musical. Pasados unos meses de esta gira por Colombia, Mario recibió un cable de Los Panchos pidiéndole que se uniera a ellos para una gira por Los Ángeles  para hacer parte del espectáculo como su exclusivo presentador. Mario no era muy devoto de las tierras lejanas y extrañas para él.  No se unió más a sus amigos, Los Panchos, pero podría decirse que esos boleros, como a Don Quijote las lecturas de caballerías, le acrisolaron su talante romántico, siendo esta gira para su vida un equivalente de las salidas para el ingenioso hidalgo”.

La apostilla: Lo que es la vida: este caldense ejemplar, que fue un adelantado para su época, en la radio de oro, tuvo la espléndida oportunidad de convertirse en el cuarto hombre del Trío Los Panchos, pero la desechó porque no lo atraía la condición de trotamundos y el trabajo que se le ofrecía estaba a enorme distancia de los escenarios de Manizales y Medellín que lo catapultaron al estrellato nacional.