14 de mayo de 2021
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Lahar, asesinar, por

8 de diciembre de 2010
8 de diciembre de 2010

Fueron necesarios tres cuartos de siglo para que yo conociera la palabra ‘lahar’. La historia es ésta:   En el crucigrama sabatino de El Tiempo (XI-13-10) tropezamos (éste no es un plural mayestático; es literal, porque el crucigrama lo resolvemos entre dos o más desocupados) con esta guía: “Nombre técnico del flujo de barro que se moviliza desde las laderas de los estratovolcanes causantes de la tragedia de Armero y Chinchiná”. Como no sabíamos la respuesta, no pudimos ni con ‘chepitos’ ni con ‘capitanes’. Coincidencialmente, una semana después, en misiva al Correo Abierto de LA PATRIA, el señor Hernando Arango Monedero escribió: “…Manizales será arrasada por un lahar del Volcán…”. Este mismo día, revisando las respuestas del periódico a su crucigrama anterior, vimos que tal era la palabra que ignorábamos. Para los intelectualmente inquietos, ésta es una de las definiciones que encontré de ‘lahar’: “Coladas de barro (mezclas de materiales volcánicos, como rocas, pómez y arena) originadas en las pendientes de los volcanes cuando capas inestables de ceniza y escombros se saturan de agua y fluyen pendiente abajo siguiendo los cauces de los ríos”. Para conocer su origen, tuve que recurrir a los que saben, porque los diccionarios comunes no se ocupan de la palabra. Así me respondió mi sobrino Héctor Andrés Osorio Osorio, geólogo de la Universidad de Caldas: “Un lahar es una especie de alud de barro o de escombros, compuesto por material piroclástico, escombros de rocas y agua. El material se precipita pendiente abajo del volcán, típicamente a lo largo del la cuenca de los ríos. El término ‘lahar’ se originó en el lenguaje javanés de Indonesia,  significa alud (avalancha), y describe los flujos volcánicos de barro o de escombros”. ¡Algo nuevo se aprende todos los días! **

En su última pelea, el boxeador panameño Roberto “Mano de Piedra” Durán, intempestivamente le dio la espalda a su contrincante “Sugar” Ray Leonard, y dijo: “¡No más!”, en lugar de tirar la toalla. A veces siento deseos de hacer lo mismo, porque parece que mi labor es inoperante. Como demostración de ello, va esta muestra: “Asesinato de un hombre en El Caribe sería en defensa propia” (LA PATRIA, Sucesos, XI-19-10). Hace pocas lunas expliqué la diferencia enorme que hay entre los tiempos verbales ‘sería’ y ‘habría sido’; y me referí también a las condiciones que un homicidio requiere para ser ‘asesinato’. El redactor de la última página del periódico relata un hecho consumado (pretérito), al cual le atribuye un motivo posible: la defensa propia. Con estas condiciones, el titular debió haber sido escrito, para ser periodísticamente correcto, así: “Homicidio en El Caribe habría sido en defensa propia”. Y no hace mucho hablé sobre la desaparición de los adverbios de tiempo ‘antes’ y ‘después’, reemplazados en LA PATRIA por ‘previo’ y ‘posterior’. Hoy, 24 de noviembre de 2010, leí esto: “…aún está abierta la posibilidad de que el tema (matrimonio entre homosexuales) vuelva (…). Previo a la decisión de la Corte…” (En Debate). “Antes de la decisión de la Corte…”, señor, ¡por favor! Ahora bien, si está tan encariñado con el adjetivo ‘previo’, utilícelo correctamente, con un sustantivo, por ejemplo, “discusiones previas no fueron suficientes para…”). Pero en su frase, debió echar mano del adverbio ‘previamente’. El de ‘posterior’ es ‘posteriormente’. Elemental. **.

El señor Trino Arango Bernal hace una atractiva pregunta: “¿Qué nombre reciben las frases con significado ambiguo?”. Como ejemplo, propone la siguiente: “Porque éste es mi cuerpo, que será entregado por vosotros” (Lucas, XXII-19). En literatura, existe una figura de dicción, el ‘equívoco’, que es “un recurso retórico que consiste en utilizar una palabra o frase con doble significado, lo que hace dudar al receptor acerca de su correcta interpretación” (María Victoria Reizábal, Diccionario de Términos Literarios). Ejemplo clásico, éste de Marco Fidel Suárez: “El sentido ‘común’, viéndolo bien, no es muy ‘común’ y sí bastante raro”. La cita evangélica es una ‘oración compuesta’, en la que la oración principal es “Este es mi cuerpo”, y la subordinada, “que será entregado por vosotros”. No creo que en ésta se aplique la figura mencionada, porque, en primer lugar, no fue tal la intención de los traductores del evangelista; y en segundo lugar, porque la posible ambigüedad proviene de la preposición ‘por’, que tiene muchas acepciones, de acuerdo con el contexto. Estas dos, por ejemplo, muy diferentes la una de la otra: La una “Indica el agente en las oraciones pasivas”, verbigracia, “la víctima fue entregada a la guerrilla por delincuentes comunes (agente)”; la otra, “A favor o en defensa de algo o de alguien”, por ejemplo: “Bebed de él todos, que ésta es mi sangre de la alianza, que será derramada por muchos (en beneficio de muchos), para remisión de los pecados” (Mateo, XXVI-27, 28). Y, asómbrese usted, señor, esta preposición ‘por’ tiene 25 significados más. Para la muestra: En la frase “fui a la fiesta por mi mujer”, hay dos significados: el primero, que fui a la fiesta a recogerla para llevarla a casa; el segundo, que fui a la fiesta únicamente para darle gusto. El contexto desenmaraña el berenjenal.