7 de mayo de 2021
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Juan Castillo Gómez

22 de diciembre de 2010
22 de diciembre de 2010

Por: Gustavo Páez Escobar
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gustavo paezMe enteré de la muerte de Juan Castillo Muñoz por una caricatura de Osuna publicada el 11 de diciembre. El caricaturista de El Espectador, periódico donde Castillo Muñoz tuvo alta figuración en tiempos pasados, da esta información  que al mismo tiempo implica una duda: “Murió don Juan Castillo, ¿no lo sabían?”.

En el fondo de la caricatura se pintan unos rostros entre sorprendidos y  conmovidos, y en el grupo aparece el propio Osuna cerca a Fidel Cano, director de El Espectador. Estas palabras rematan la deplorable noticia: “Quiso que sus cenizas se esparcieran en un salto de agua… ¡Se diluyó el gran colega y amigo!”.

Osuna, que también es clarividente, sabía que la muerte del periodista y escritor boyacense iba a pasar inadvertida. En el momento de escribir esta nota han pasado once días desde la fecha del deceso, y Castillo Muñoz, colaborador que fue de El Espectador, El Siglo, La Patria, El Tiempo, El Colombiano, La República… no ha recibido los honores que merece.

Retrocediendo en el tiempo, este personaje de las letras, el periodismo y la historia fue director general de noticias de Radio Cadena Nacional, redactor del noticiero Todelar de Bogotá, director de información de la Presidencia de la República, jefe de prensa de Telecom, libretista de Colombia Viva, entre otras posiciones. 

Es autor de varios libros de diferente género, como El extraño, Solitario en la sombra, Peregrino inútil, Motivos de Eros, Perfil del hombre, Palabras del hombre sin estirpe, Primera antología de la poesía boyacense, Un pueblo cualquiera, El sueño de la montaña. El poeta antioqueño Jorge Montoya Toro calificó la obra general de Castillo Muñoz con estas palabras certeras: “Canción desde la tierra, título de uno de los poemas de Juan castillo, nos da la tónica del ámbito poético de toda su obra, signada por la inquietud existencial y cercana a los más palpitantes problemas humanos”.

Fue miembro de varias organizaciones de periodismo y concurrió a diversos encuentros internacionales del gremio. En el campo académico, perteneció a la Academia Boyacense de Historia y a la Sociedad Bolivariana del Magdalena. Deja, además, una silenciosa obra inédita que ojalá se encarguen de recuperar el municipio de Moniquirá y la Gobernación de Boyacá.

Juan Castillo Muñoz era un hombre discreto. Huía de la vana ponderación y se recogía en su ancho universo creativo, distante de las vanidades mundanas. Cuando yo residía en Armenia, me hizo llegar, tiempos ha (agosto de 1978), dos de sus libros, que he vuelto a repasar con hondo aprecio. Sobre Motivos de Eros me dice lo siguiente: “Le incluyo un ejemplar de un librillo que publiqué en 1974 y que estaba destinado a mejor suerte editorial, que fracasó por razones económicas. Sin embargo, así, humilde y desnudo, mereció comentarios muy favorables aquí y en el exterior”.   

Hay una faceta que pocos conocen sobre este escritor boyacense que se menciona como nacido en Moniquirá. En realidad, su cuna nativa es el municipio caucano de Inzá, de donde emigró muy joven. Dando vueltas por distintas latitudes del país (fue además viajero internacional por muchos países), llegó a Moniquirá y allí estableció sus reales. Se enamoró de la tierra boyacense. En Moniquirá lideraba una intensa actividad cultural, entre la cual estaba el tradicional “Encuentro de la palabra y la música”.

Dispuso que sus cenizas se esparcieran, como supongo que ya ocurrió, por el Salto de Pómeca, situado a cinco kilómetros de Moniquirá. Es una hermosa cascada que tiene una altura de 17 metros y cae en un pozo cristalino. Allí se mezcla el esplendor del paisaje con el misterio de los símbolos indígenas de Boyacá. Y allí reposará para siempre el alma de este gran hombre, bondadoso, andariego y productivo, sobre quien Osuna llamó la atención al acompañarlo en su viaje infinito con la caricatura efusiva, con sabor crítico,,que se recoge en esta nota.

Bogotá, 9-XII-2010.