16 de octubre de 2021
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Una riqueza sin fútbol

4 de octubre de 2010
4 de octubre de 2010

billetes

No hay un mecanismo que pueda garantizar la condición de titular a un jugador, por estrella que parezca. Factores de diversa índole, que comienzan sin duda por la actitud del técnico que le toque, se encargan de impedirlo. Ante esa realidad, son frecuentes los casos de futbolistas que parecen tocar el cielo a los 18 o 20 años, y con el paso del tiempo se pierden en el anonimato.

La historia comienza cuando la figura en ciernes irrumpe en el campo doméstico y, para el ejemplo de los delanteros, atrae la mirada de los empresarios por su capacidad goleadora. Se forma la rapiña y todavía en plena ebullición física, técnica y mental, empieza a sentir el cosquilleo de la fama y de la posibilidad de emigrar hacia el llamado mundo de la abundancia, esquivo e incierto.

Por lo general de origen humilde, plagado de necesidades, deseoso de salir del atolladero económico, casi siempre frente a la presión familiar y obnubilado por el brillo de los huevos de oro de fabulosos contratos, el candidato no demora en tomar vuelo hacia la  arcadia del balón. Se acaban las angustias y arranca la era de las vacas gordas. Se acrecientan las esperanzas.

Se firma el compromiso y llega el viaje rumbo al supuesto paraíso. La ilusión de inflar redes en las grandes ligas, o por lo menos de países con mayor auge futbolístico, pasa por encima de las prevenciones. Se puede hacer pan en cualquier parte, es lo que le repiten.

Asegurado el premio de una bolsa considerable, sobreviene la parte de la dura realidad, la de ir al campo de batalla y mostrar sus cualidades en tierra extraña. Entonces se abre el espacio para los posibles tropiezos, porque no siempre suena la flauta. A veces cuesta traducir la expectativa en hechos.

El cambio de ambiente, la falta del entorno familiar, las costumbres del lugar, la comida y desde luego el talante del director técnico de turno, hacen parte del engorroso engranaje. El nuevo inquilino tiene que pagar lo que se llama derecho de piso, y en algunas ocasiones se queda en el intento. Aves de corto vuelo.

Si las cosas salen bien, no hay problema. El asunto se complica cuando al lado de la bonanza financiera se evapora la satisfacción deportiva; por eso se busca que ambas vayan de la mano. Es el gran y difícil objetivo.

En Colombia son varios los ejemplos de sueños frustrados o de desarrollo a medias. Ahí están, por ahora, las muestras de James Rodríguez, centrocampista tolimense, y Luis Fernando Muriel, delantero atlanticense, quienes emigraron a Europa atiborrados de ilusiones y con jugosos contratos. Ambos son candidatos naturales para integrar la selección tricolor en el mundial Sub20 del año próximo. Lo inquietante es que sus actuales equipos no los tienen en cuenta, es decir, queman banca.

James Rodríguez llamó la atención de los dragones del Porto de Portugal por su campaña en el Banfield de Argentina. Es jugador hábil, talentoso,  zurdo, de buen manejo de balón y potencia para llegar al gol. Muriel emergió en las filas del Deportivo Cali y con sus anotaciones cautivó a los italianos del Udinese, club donde ya estaban sus compatriotas Christian Zapata y Juan Guillermo Cuadrado. Muriel, tal vez por su juventud o por no colmar todas las expectativas en él cifradas, fue cedido en calidad de préstamo al Granada de la segunda división de España, sin alteración alguna hasta la fecha. Hasta ahora se va en blanco, apenas le han dado algunos minutos y lo normal es que lo dejen en casa.

Se supone que ambos reúnen los requisitos para triunfar en el competido medio europeo, y por lo tanto habrá que alentarlos para que no pierdan la paciencia, se den la oportunidad de vencer obstáculos y confirmen lo que valen. La idea es que se miren en el espejo positivo de otros expedicionarios, cuyos inicios fueron complicados y a la postre salieron adelante, para tomar un nuevo impulso. El modelo más fresco lo brinda el barranquillero Teófilo Gutiérrez, quien, aunque ya no es propiamente un juvenil, tuvo que aguantar el chaparrón de malos momentos antes de poder mostrar su fuerza de goleador en el fútbol turco.   

De todas maneras, el largo preámbulo nos sirve para advertir sobre la necesidad de que los emigrantes del fútbol hagan un alto en el camino y reflexionen antes de saltar el charco. Se entiende que el fútbol es, como el boxeo y el béisbol, una vía de escape para superar la pobreza, pero, al mismo tiempo, cabe recordar que la exigencia se multiplica y es preciso acudir a la mayor fortaleza para evitar el resbalón.

Esfuerzo, determinación y un trabajo tesonero y sostenido, al lado de las dotes propias, se hacen indispensables ante el desafío que surge en el nivel de la alta competencia. Por eso surgen dudas frente a la costumbre acelerar los procesos de maduración en aras de las recompensas económicas.

Es cierto que la FIFA ya le metió mano al movimiento de los jugadores juveniles, para evitar que los grandes clubes hagan su negocio sin reconocer derechos a terceros, o se les lleven cuando todavía ni siquiera han entrado en la pubertad. Para ello creó el llamado sistema de correlación de transferencias (TMS, por las siglas en ingles), y con ello se hace imprescindible el registro electrónico, bajo estricto control de la multinacional del fútbol. Todavía, sin embargo, hay bastante por hacer en otros aspectos, y de contera,  nadie se ha inventado la fórmula para evitar que el novato naufrague en las manos de un entrenador soberbio, medroso o incompetente.    

Hacia el Mundial Sub20

El presidente Juan Manuel Santos se puso la camiseta mundialista, y dijo que los colombianos deben alistarse para “meter un gol, el de un país atractivo para todos”, durante la pomposa ceremonia de lanzamiento del torneo Sub20 en Bogotá. Se le veía emocionado, como un verdadero hincha, y hasta se dio el lujo de lanzar un pronóstico categórico sobre el desempeño del equipo tricolor. “Nuestros muchachos están preparados para conseguir una gran hazaña”, fueron sus palabras. “Dios lo oiga”, podría comentar el técnico Eduardo Lara, quien será su conductor.

No se sabe cuál es la capacidad del mandatario como arúspice, pero hay que destacar el decidido respaldo que le dio a la organización del campeonato y su confianza en que todo saldrá bien, tanto en la parte organizativa como en la deportiva. Su mensaje de aliento fue claro.

En cuanto a Joseph Blatter, el risueño y hábil presidente de la FIFA, se puede afirmar que vino, se entrevistó con el presidente Santos y los directivos de la Federación, repartió elogios a granel y se fue tan rápido como llegó.

En la charla con los medios (1), Blatter recordó que hace 27 años, cuando era secretario general de la entidad, recibió una carta desde Colombia en la que se les presentaba la renuncia oficial como sede del Mundial 1986. Ahora, señaló, como zar del fútbol, le corresponde celebrar la noticia sobre la realización en el país del primer torneo de nivel universal. Un viraje de 180 grados. Son otros tiempos y otros los gobernantes.

Blatter volvió a responder preguntas relacionadas con el empleo de la tecnología para resolver jugadas conflictivas, y anunció que la International Board, máxima autoridad en esa rama, ya tiene el punto en la mira, y en su oportunidad dirá lo que procede. Es casi seguro que el Mundial Sub20 sirva como laboratorio experimental para el efecto.

Después de cumplirse, con presidente a bordo, la ceremonia de lanzamiento, los esfuerzos del gobierno y la dirigencia tendrán que concentrarse en las labores de refacción y adecuación de los estadios mundialistas, materia prima esencial para el buen suceso del certamen.

A menos de ocho meses del puntapié inicial, se afirma que los trabajos avanzan de acuerdo con el cronograma establecido. No obstante, la simple apariencia en algunos de los escenarios deja espacio abierto para la inquietud. Flota el temor por la entrega de obras a medio hacer. Si bien la voz oficial reafirma que no habrá problemas, conviene insistir en los sistemas de alerta temprana para prevenirlos, porque están latentes. Luís Bedoya, presidente de la federación, cree que las cosas marchan sobre rieles y todo saldrá a la medida de lo previsto.

Uno de los centros de competencia a los que habrá que brindarle la mayor atención es el Jaime Morón de Cartagena. La FIFA insistió para que le dieran a esa histórica ciudad el privilegio del sorteo, y con ello aseguró la calidad de sede. Ahora se reafirma el ineludible compromiso de ofrecer las garantías que se piden para el torneo y tendrá que ponerse las pilas, como se dice en el lenguaje popular. Debe recordarse que el otrora Pedro de Heredia ya fue refaccionado, en forma incompleta por lo visto, con motivo de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, hace cuatro años. Si no se cumple con lo prometido, esta vez habría que repetir los versos del célebre poeta momposino Candelario Obeso: qué ejcura que ejtá la noche;  la noche que ejcura está.

El Metropolitano Roberto Meléndez de Barranquilla, que tendrá el juego inaugural, y El Campín de Bogotá, con clausura y final,  se encuentran dentro del promedio normal. Se entiende que el gobierno nacional no ha escatimado esfuerzos económicos para que Colombia pueda atender el reto universal en la mejor forma posible. A pesar de las inevitables críticas entre una parte de la opinión que pide desviar esos gastos hacia la salud y la educación, prevalece el criterio de que el Mundial es una inversión sana para la imagen del país, aunque sin perder de vista de que tampoco se trata de propiciar el despilfarro. Las noticias desde Cali indican que el estadio Pascual Guerrero ya superó el presupuesto establecido de antemano, y por amplio margen.

Con dineros públicos de por medio, Coldeportes y la Contraloría General de la República tienen la competencia legal y la obligación moral de ejercer un severo control fiscal sobre los distintos rubros del gasto. Hay que cerrarle el paso a la corrupción que nunca duerme.

La batalla de los cupos

En julio del año entrante se tomará una decisión sobre los cupos continentales para el Mundial de mayores del 2014 en canchas brasileñas. Sobre la base de 32 equipos, no se vislumbran litigios para las Confederaciones de Europa, África, Asia  y Oceanía. Todos conservarán sus casillas.

El forcejeo, si es que se concreta, estará en territorio americano. La Concacaf, que aglutina a los países del Norte, Centroamérica y el Caribe, pretende que le aumenten a cuatro los pasajes directos (hoy tiene 3.5), en tanto que la Conmebol quiere conservar los suyos (4.5), a pesar de que la ausencia de Brasil en la eliminatoria reduce a nueve el número de aspirantes. El debate seguirá en los próximos meses, con acciones diplomáticas de parte y parte. Es una pelea casada.

Contra las aspiraciones de la Concacaf se opone la ley de la costumbre. No hay antecedentes que castiguen a la Confederación sede con la pérdida de un competidor. Europa aumenta a 14 cuando realiza el torneo o alberga al campeón vigente. A los13 habituales se le suma el país anfitrión de la fiesta o el monarca. Asia no sufrió mengua alguna en el 2002, y África subió a 6 en el 2010 por ser Sudáfrica la encargada del baile mayor de la FIFA.

En caso de confirmarse la repartición actual, sin la selección de Brasil en escena, América del Sur conservará su cuota y tendrá una eliminatoria menos agitada. Claro que la Concacaf no se va a rendir de buenas a primeras. La Conmebol mucho menos. El congreso de la FIFA, previsto para el 31 de julio del 2011en Zúrich, tendrá la sartén por el mango.

Tiros cortos

*Sabia y aleccionadora decisión la del técnico Mano Menezes, cuando dejó por fuera de la nueva convocatoria brasileña al juvenil centrocampista Neymar, como una sanción moral por su actitud grosera e insolente con los entrenadores René Simoes y Dorival Junior. La conflictiva y naciente estrella al servicio del Santos, dio rienda suelta a una verdadera pataleta, porque no lo dejaron cobrar una pena máxima contra el Atlético Goianiense. No sólo se fue de palabra, sino que durante el tiempo que siguió en la cancha, se dedicó a retener el balón y a burlarse de los rivales y los propios compañeros. Más tarde dio excusas pero pocos le creyeron. Las directivas del Santos multaron al jugador, aunque después, como asustados por el cuero, optaron por licenciar al técnico Dorival, en medio de la crítica de los medios paulistas. Varios analistas del fútbol brasileño llamaron la atención sobre la necesidad de poner correctivos frente a la indisciplina y la displicencia de astro juvenil, cuyo talento nadie discute. Por lo pronto debe estar arrepentido de su desborde emocional y el pésimo espectáculo ofrecido. Menezes se mostró preocupado ante una salida en falso que no es la primera, y le pegó donde, sin duda, más le debe doler.

*Tarde o temprano, el inefable José Mourinho va a tener problemas con la crítica madrileña que hoy lo sitúa en el pedestal de los intocables. El reciente episodio con Pedro León, joven jugador que dejó por fuera para el partido del Real Madrid ante el Auxerre de Francia por la Copa de Campeones, fue apenas un anticipo. Después de escuchar y leer algunas críticas por su decisión, Mourinho dijo que León no era ningún Zidane como para recibir tratamiento especial. Como quien dice, el joven jugador llevó del bulto por partida doble sin saber cómo ni por qué. Tampoco lo convoca para el torneo doméstico. En cuanto al técnico lusitano, puede asegurarse que en cualquier momento le dará rienda suelta a su temperamento y soltará la pedrada. Por ahora parece estar tranquilo. La goleada (6-1) sobre el colero Deportivo La Coruña lo afianzó en el paraíso, aunque hace esfuerzos para no sacar pecho.  "No somos campeones por ganar 6-1 ni éramos tan malos antes. Estamos en construcción", dijo en la habitual rueda de prensa. El lobo disfrazado de oveja.  

*¿Se fue a pique el boxeo profesional de Colombia? Bueno, el año 2009 fue de los mejores y en el mes de diciembre había siete de sus exponentes en el podio, cuatro mujeres y tres hombres. Por ello fue distinguido como el deporte del año por parte del diario El Espectador en su tradicional concurso. Apenas pasaron unos meses y la mazorca comenzó a perder sus granos. El epílogo del desplome lo acaba de escribir la monteriana Leli Luz Flores (superligero), tras caer ante la argentina Mónica Acosta con un fallo polèmico. Antes habían desfilado por el despeñadero     

Juan Urango (welter ligero), Likar Ramos (superpluma), Carlos Támara (minimosca) y Darys Esther Pardo (ligero). Se mantienen  en su pedestal el bolivarense Yohnny Pérez (gallo) y la cartagenera Cecilia Braehkus (welter). Sobre Cecilia es preciso anotar que, si bien fue adoptada por una familia suiza, emigró cuando tenía 3 años de edad y adquirió la nacionalidad noruega, por razones de sangre (ius sanguini) y territorio (ius soli), puede reclamar su nacionalidad colombiana. Algunos críticos del boxeo dicen que ni siquiera habla español y nunca viene a Colombia, motivos por los cuales la tratan como extranjera. Aquí, desde luego, no entramos en esa discriminación.

*No cesa la persecución moralista contra Tiger Woods, quien, a pesar de haber tenido un año de perro sarnoso, conserva el primer puesto del golf mundial. Ahora afirman que trataba de lavar su imagen con una actuación decorosa en la Copa Ryder, el tradicional torneo entre Estados Unidos y Europa. Los efectos de sus desvíos donjuanescos y un costoso divorcio todavía están en carrera y no se sabe cuándo será ese cuándo. Aun si el tigre de los tacos hubiera logrado un buen aporte a la campaña de su país en el duelo intercontinental, a duras penas podría gozar de una pequeña rebaja en la dosis del garrote que hoy le aplican. A la postre, Tiger no jugó mal pero el triunfo fue para el viejo continente.  

*Al parecer no le dieron un trato cordial al colega Jorge Álvaro Peña, de Acord Bogotá, en la oficina de prensa de la Federación Colombiana de Fútbol cuando buscaba una invitación para el lanzamiento del Mundial Sub20. Peña, conocido como El Fiscal, envió una airada nota de protesta, y puso de presente que desde hace más de 20 años se recorre el país para darle difusión a lo que ocurre en el fútbol aficionado. Quienes lo conocen saben que hoy aparece en Barranquilla y mañana en Medellín o en Cúcuta. Se mueve con el ritmo del balón. No pretendemos hacer juicios a priori, pero si creemos procedente advertir que la FIFA tiene a la prensa en un sitio de honor y siempre reclama lo mejor para su trabajo. Por lo demás, se supo que la Federación tenía un proyecto para 450 invitados y se vio obligada a reducirlo drásticamente por simple falta de espacio. El recorte hizo “rodar cabezas” y el malestar era inevitable.        

(1) Diario El Tiempo