Nostalgias de un artista
Al no encontrar esta vacante en su primera agrupación, “The Thunders Bird”, no dudó en tomar las baquetas para comenzar a castigar los cueros del viejo redoblante dado de baja de una banda de guerra.
Ómar, hijo del cantante de tangos, ''Rodolfo Rossan'', quien recorrió buena parte de la geografía del viejo Caldas, El Tolima grande y el territorio Cundiboyacense emulando a su ídolo Carlos Gardel a quien vio en Bogotá, en vivo y en directo en la última gira.
La fortuna no es fiel a ningún idealista romántico. Esta cruel sentencia le hizo cambiar los escenarios de las ferias por un trabajo muy diferente a la de su vocación de cantante. Cuando Ómar le comentó a su padre su interés por la música, la respuesta fue un no rotundo. “No quiero que usted sufra las angustias que tu madre y yo hemos padecido por mis afanes artísticos”. A finales de los 50, comienzos de los 60 el barrio Santa Fe era el epicentro de idealistas y soñadores quienes buscábamos el protagonismo para la generación que habitó los dorados y añorados años 60. Orlando Barriga, quien era parte activa de la gallada de la calle 22, siempre estaba a la caza de músicos en potencia para hacer realidad su sueño: tener un grupo de Rock and Roll, que sonara como “Los Locos del Ritmo”.
Reza el adagio: “Dios los cría y el diablo los junta”. Ómar y Orlando se conocieron en el Ley de la 22 con carrera Séptima y la identidad fue inmediata. Cuando Orlando se enteró que Ómar era “bajista”, “el guitarrista”, le comento Ómar: “lo que yo necesito es un baterista”. Esto no fue problema para Ómar, quien sin dudarlo aceptó la plaza de percusionista. La verdad de este primer encuentro, era que ninguno de los dos tenía idea de lo que era interpretar un instrumento. Los dos entendieron que hacer música no era fácil, por lo que comenzaron a estructurarse estudiando.
Ómar que era amigo y admirador de Manuel Jiménez y no dudó, entonces, en pedirle su colaboración para interpretar la batería. Además escuchó los sabios consejos de Ramiro Lozano, (qepd), extraordinario saxofonista y músico de escuela. Para mí, de los pioneros del Rock nacional, fue uno de los más grandes. Con él no se ha hecho justicia reconociéndole lo que hizo y significó en el génesis del Rock criollo. Fue él quien presentó a Rodrigo García a “Los Dinámicos” y reforzó el sonido de “Los Dangers” y “Speakeres” en muchas presentaciones.
Orlando, contactó a Ómar con Arturo Astudillo, Carlos Martínez y Tom. Trío que interpretaba la música de Bovea y sus vallenatos, además de una buena cantidad de boleros. La llegada de los rockeros cambio las mentalidades de Astudillo y Martínez. Arturo de ser devoto admirador de Los Panchos, se convirtió en fanático discípulo de Jesús, “Tuti” Martinez, guitarrista líder de Los Teen Tops y de Jesús González, guitarrista líder de “Los Locos del Ritmo”.
Con guitarras eléctricas construidas por Orlando y Ómar, nacieron “Los Thunders Bird”. Ómar Rodríguez se convirtió en el tercer gran baterista de los pioneros, en su orden Manuel Jimenez, de “Los Dangers”, el primero y el más admirado y respetado. El segundo Édgard Dueñas de Los Dinámicos”. A la salida de Orlando de “Los Thunders Bird”, estos dieron paso a “Los Flippers”. En 1964-65 cuando el sonido del Rock and Roll, se estaba tomando a Bogotá y Colombia, “Los Flippers”, sonaban frescos y bastante juveniles, por lo que fueron contratados para reemplazar a “Los Speakers” en “La Gioconda”, la primera discoteca para le gente joven.
El sueño de Ómar era una realidad, era parte del segundo grupo más popular, su nombre comenzaba a ser respetado en el medio rockero era uno de los protagonistas del gran cambio. La bohemia y otras yerbas eran parte de su cotidianidad. La irresponsabilidad propia de su edad e idiosincrasia rockera preocupaban a la familia Rodríguez. Las lágrimas de su madre lo comprometieron para aceptar el pedido de su padre, el cuartel. “Mijito: piensa en tu mañana, recuerda que el tiempo perdido lo lloran los santos, acéptale el consejo a tu padre, el sabe por que lo hace, recuerda que el sufrió mucho con la música y no quiere que la historia se repita con su merced”. Ómar Rodríguez, pionero del rock, dejó atrás su ilusión de adolescencia y pasión de juventud en el momento en que el Rock and Roll comenzaba a proyectarse y a tener una gran demanda, lo que redundó en millonarios contratos y una gran vitrina en los diferentes medios de comunicación. Fueron los mal llamados Años GO GO !!!65- 66-67. Cuando Ómar regresó a la vida civil, con el grado de Cabo primero, las vacas gordas habían muerto y las grandes estrellas del rock nacional estaban emigrando en busca de mejores oportunidades. Cuando quiso volver a la música, su padre le tenía planes muy diferentes: viajar a los EE.UU. donde se radicó e hizo lo que no quería: trabajar y trabajar en muchos oficios que no tenían nada que ver con su vocación. Escuchar a Ómar, evocar su ayer es escuchar un lamento que le sale de lo más profundo de su ser, de su pena, es volver a recorrer el camino que hicimos los pioneros, con la diferencia que en su camino, el destino se burló de sus proyectos.
Ómar Rodríguez, que lejos está tu ayer, toda tu fe y devoción por el rock and Roll. Yo te la agradezco porque sé que el tiempo no ha agotado tu vocación de ayer, razón de tu talento.
Edgard Hozzman- Londonderry New Hampshire- VII-18-10
De izquierda a derecha- Arturo Astudillo-guitarra-Jaime Cordoba, guitarra-Omar Rodriguez, bateria-Carlos Martinez, bajo- Orlando Barriga , voz , guitarra- The Thunders Bird- Foto archivo Omar Rodriguez