Preguntas para la bola de cristal
¿Mantendrá Santos la práctica presidencial de darles órdenes en público a los mandos militares y de regañar ante las cámaras a sus ministros?
¿Será capaz de sostener el cañazo de campaña de no crear nuevos impuestos en su cuatrienio o se le caerá la cara de vergüenza al implantarlos mediante el socorrido expediente de “sangre, sudor y lágrimas”?
¿Sobrevivirá en la Cancillería la costumbre de pagar los favores políticos recibidos con nombramientos en embajadas y consulados?
¿Qué hará Santos con la papa caliente del DAS que ha alcanzado niveles insospechados de desprestigio en los últimos años?
¿Cómo afrontará el nuevo gobierno la cascada de demandas contra el proceso de adjudicación del tercer canal de televisión, en la que estrenamos la sui géneris subasta con un solo proponente?
¿Arropará burocráticamente el presidente entrante al polémico Andrés Felipe Arias o lo invitará a que sea solidario con el gobierno desde los morideros del desempleo?
¿Cómo reaccionará Uribe cuando Santos nombre a Vargas Lleras ministro o embajador?
¿Habrá chanfainas diplomáticas para José Obdulio Gaviria, Fabio Valencia Cossio y otros miembros del saliente gabinete?
¿El nuevo ministro de Agricultura mantendrá la desprestigiada política de Agro Ingreso Seguro o la mandará al cuarto de San Alejo?
¿El avión presidencial continuará acumulando miles y miles de millas, en sus desplazamientos a todas las ciudades o sus vuelos futuros serán los estrictamente necesarios?
¿Con el sindicalista Julio Roberto Gómez en su gabinete, Santos procurará rendir homenaje a la memoria del presidente Carlos Lleras, quien estrenó el modelo con el ministro obrero Antonio Díaz García, en 1969, llevándolo a la cartera de comunicaciones?
¿Practicará Santos la política de Uribe en materia de estabilidad en su gabinete, al menos en los primeros años de su gestión? ¿Volverán la crisis ministeriales del pasado?
¿Reconstruirá las relaciones diplomáticas con los vecinos haciendo gala de sus mañas de viejo jugador de póker?
¿No habrá rostros familiares en los puestos de atrás de los helicópteros oficiales, como en el viaje a Anapoima?
¿Con una oposición tan menguada, reducida al Polo, dejará de ser atractivo el control político que, supuestamente, debe ejercer el legislativo sobre el poder ejecutivo?
¿Cómo manejará las relaciones con Uribe-alcalde, en caso de que éste se le mida a suceder a Samuel Moreno en Bogotá?
¿Cambiará el menú de los desayunos en el Palacio de Nariño o no habrá más desayunos ?
¿Cual será el premio que finalmente recibirán los estandartes del transfuguismo Roy Barreras y Rodrigo Rivera?
¿El presidente Santos enviará a sus hijos al exterior o los dejará en el país con todas las ventajas de ser hijos del ejecutivo?
¿La discreción de la primera dama será igual a la de Doña Lina o habrá un protagonismo más mediático y visible?
La apostilla: ¿Tendrá fundamento una versión, según la cual, el polémico Jota J. Rendón cobró cinco mil millones de pesos contantes y sonantes por la asesoría prestada a la campaña santista?