30 de junio de 2026

El hombre que vivía del aire

24 de julio de 2010
24 de julio de 2010

Este manizaleño que acaba de fallecer en Bogotá a los 77 años de edad vivió locamente enamorado de dos señoras muy queridas, residentes en el aire, como en el vallenato de Escalona: la radiodifusión y la aviación. Fue, además, un amante del bolero, el tango, la milonga, la fotografía y pertinaz defensor de las cuencas hidrográficas. Le sobreviven sus cuatro hijos.

Se inició en Transmisora Caldas, en los tiempos de Ignacio Escobar Uribe, cuando la estación aún no se trasteaba de los bajos del céntrico Teatro Cumanday a su sede propia, en  las vecindades del Lago de Aranguito, en el Barrio Chipre. “Se fue muy rápido para Cúcuta”, recuerda desde Miami el maestro Eucario Bermúdez Ramírez.

En la frontera con Venezuela hizo carrera como figura de la radio. Era el hombre orquesta de la Voz de Cúcuta. No solo la gerenciaba, administrava y dirigía sino que se ponía frente al micrófono para perifonear los noticieros y transmitir todos los eventos de la ciudad de los vientos encontrados. Por su espíritu cívico llegó a ser elegido concejal de la capital nortesantandereana.

En su andar por la radio, El Ronco fue, además, productor y animador de Emisoras Nuevo Mundo; director de operaciones de la cadena Caracol, y gerente en Barranquilla y Medellín (durante la celebración del cincuentenario caracolero, efeméride para la que su hermano Gustavo Pérez escribió el libro “La  Radio del Tercer Milenio”, publicado en noviembre de 1998). Por sus amplios  conocimientos en materia aeronáutica fue comisionado para adquirir en Estados Unidos el helicóptero que hizo época como el “Caracol del aire”. Por encargo de sus jefes montó una cadena de doce emisoras en Panamá.      

Un todo terreno, este caldense emprendedor se dedicó en una época a construir transmisores para emisoras, en llave con el técnico Alfonso Barrios, negocio en el que les fue de maravilla. Aficionados a volar en avioneta, su socio se mató en uno de esos aparatos y hasta ahí llegó la empresa. Tenía su propia aeronave y manejó durante un tiempo, en su segunda patria chica, además de la emisora a su cargo, los asuntos del concejo y la firma ABC Fotocolor.

El diario cucuteño La Opinión, al hacer el registro de su desaparición, recordó que el periodista, locutor, técnico y piloto estuvo vinculado durante 42 años a Caracol, la mayoría de ellos en la capital fronteriza. Señaló el periódico que en declaraciones a su suplemento “Imágenes”, Pérez Angel expresó: “Yo nací en la capital caldense, pero ya no me considero de allá, porque no tengo amigos en Manizales; mis amigos están en Cúcuta”.

La apostilla:
De los tres ‘afónicos’ caldenses que compartieron apodo, ya se marcharon El Ronco Alfonso Montoya y El Ronco Carlos Pérez, y sigue entre nosotros, siempre vital, El Ronco Rodrigo Marín.