24 de julio de 2021
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Se perdió una batalla pero no la guerra

8 de junio de 2010
8 de junio de 2010

En primer lugar, los debates no favorecieron para nada al candidato del partido verde en la medida que hubo mucha insistencia en plantear que el dinero es sagrado, el no a la ilegalidad, subida a los impuestos y un salario de un millón de pesos para los médicos. No podemos tapar el sol con las manos y decir que muchos de estos aspectos hicieron que muchos electores prefirieran votar por Gustavo Petro o por Vargas Lleras. Los resultados así lo confirman.

Tampoco es posible negar que la campaña del doctor Uribe favoreciendo a quien le está calentando los huevitos, no surtió su efecto, pues es evidente que la campaña desde la Casa de Nariño no ha bajado la guardia desde el mismo momento que se iniciaron las campañas.

Pero queda una batalla más y definitiva, para aquellos que no quieren la instauración de otros ocho años de lo mismo: nadie quisiera ver a José Obdulio Gaviria como director del DAS, a algún parlamentario del PIN como ministro de Gobierno, a José Fernando Londoño como ministro de Relaciones Exteriores, a un retoño de José Name como ministro de hacienda y así sucesivamente.

El partido verde tendrá que intensificar su campaña para motivar a los abstencionistas y a los jóvenes para que definan la suerte del país y permitan que un nuevo partido, con unos nuevos aires, comience a construir un nuevo país.

Habrá  que traducir y aterrizar los mensajes de Mockus en el sentido de que cuando dice “el dinero es sagrado” traerá como consecuencia la construcción de más escuelas y más vías y la posibilidad de una mayor inversión que traerá como consecuencia una mayor demanda de mano de obra. Habrá que decir que los nuevos impuestos se aplicarán a los sectores más ricos de la población y que para nada tocarán los bolsillos de los sectores más pobres ni de la clase media. El impuesto del IVA es uno de los más inequitativos porque afecta por igual a ricos y a pobres. Habrá que insistir en que el partido verde no eliminará los subsidios de Familias en Acción, que no va a acabar con la Policía, ni con el SENA y con toda una serie de instituciones que dentro de la campaña sucia se ha dicho que desaparecerán si no llega Santos al poder.

Habrá  que concertar con otras fuerzas políticas porque es evidente que si se quiere ganar la presidencia, es necesario llegar a unos acuerdos programáticos con el Polo, con Vargas Lleras, con el conservatismo y con los liberales. Y desde luego que hay puntos de vista coincidentes entre el partido verde y el Polo, como el referente a una política agraria en donde haya una reforma que permita el acceso a la tierra por parte de los campesinos, con el apoyo de cooperativas auspiciadas por el gobierno para lograr una mayor productividad y democratización de la tierra. Eso está bien claro, se ha podido lograr en el Cesar con el caso de Indupalma. Ser pobre no quiere decir que se es incapaz, como lo planteó el exministro Arias para quien los estímulos deberían estar dirigidos a los ricos para que le dieran trabajo a los pobres.

Finalmente, es bien clara la polarización tal como se demostró en los debates y tal como se repartieron los votos: Santos 48% y el resto de votantes no-santos.