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El Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea

12 de junio de 2010
12 de junio de 2010

Por: Albeiro Valencia Llano

albeiroCuando la Corte Constitucional hundió el referendo reeleccionista el presidente Uribe inició una desesperada carrera, que incluye varias reformas y proyectos que comprometen el presupuesto del próximo gobierno. En estos afanes muchos proyectos han sido declarados estratégicos por el Consejo de Política Económica y Social (CONPES) y eso significa recursos futuros. Además, el Gobierno está haciendo otras operaciones como adjudicar el tercer canal y mercadear varias electrificadoras. Pero desde hace algún tiempo puso sus esperanzas en el TLC con la Unión Europea (UE), para, entre otras cosas, “sacarse un clavo” después de las amargas experiencias con Estados Unidos y Canadá.

Un acuerdo mal negociado

Aunque no se conocen todos los puntos de la negociación se puso más énfasis en los siguientes sectores: minería, agropecuario, industrial y servicios. Colombia exportará a la Unión Europea: banano, etanol, biodiesel, azúcar, productos con azúcar, carne de bovino, frutas, hortalizas, café, tabaco, aceite de palma y flores. No entraron en la negociación carne de cerdo, avicultura, maíz y arroz. Pero no todos los productos anotados estarían con libre arancel. Por ejemplo, el banano tiene hoy, en la UE, un arancel de 176 euros por tonelada, y se reduciría progresivamente, desde 148 euros, hasta llegar a 75 euros, en 2020.

Los principales productos de la UE que ingresarían al país son: lácteos, jamones y licores. De este modo ingresarían  4.500 toneladas de leche en polvo sin aranceles. En este punto cabe una pregunta: ¿Por qué el gobierno colombiano no demandó que los subsidios internos, concedidos a los agricultores europeos, pudieran ser neutralizados por aranceles compensatorios?

Es que el TLC estuvo mal negociado. De acuerdo con Salomón Kalmanovitz “la instrucción a los representantes de Colombia fue aceptar todo lo que demandaran los europeos, pensando quizás en que se vieran logros y se presionara a que los norteamericanos volvieran a tramitar el que tienen pendiente con Colombia (El Espectador, abril 19 de 2010).

Y los europeos están felices porque lograron un tratado, en medio de las difíciles condiciones por la larga crisis económica que vienen padeciendo. Es bastante conocida la tragedia del sector lácteo de Europa, donde los productores reciben subsidios por 93 mil millones de dólares, en parte para almacenar sus excedentes. Pero los negociadores de la Unión Europea lograron luz verde, para que sus excedentes inunden nuestro mercado ¡Y sin aranceles!

El TLC al desnudo

Cómo será de malo el TLC con la UE que el presidente de la Federación de Ganaderos, José Félix Lafaurie, uribista “pura sangre”, puso el grito en el cielo cuando conoció la letra menuda del acuerdo. Descubrió que la apertura de nuestros mercados, a los productos lácteos de Europa,  arruinaría a más de 400 mil productores de leche, pequeños y grandes, que “serán literalmente borrados del mapa cuando entre en vigor el TLC”.

Para el Comité de Ganaderos de Caldas es claro el asunto: “La avalancha de leche en polvo, quesos y lactosueros importados, procedentes de economías basadas en ayudas internas a los productores, en subsidios a la exportación, llegarán pronto a nuestro mercado devastando este sector y liquidando el hato lechero nacional”.

Hay un punto clave y es el de los subsidios: un productor europeo promedio recibe, en ayudas internas, el equivalente a 15,8 millones de pesos al año, mientras el mismo ganadero en Colombia obtiene 13 millones de pesos, como ingresos brutos por venta de leche. Por eso el premio Nobel de economía Joseph Stiglitz anotó que “es mejor ser una vaca europea que un pobre en un país en desarrollo”.

Todo esto lo conocían los negociadores colombianos y, a pesar de las advertencias, no rechazaron las pretensiones leoninas de la UE, sino que suplicaron cambios insignificantes para “endulzar la píldora”, como el anuncio de un documento CONPES para la “reconversión” del sector lechero. El Gobierno destinaría un billón de pesos a la modernización de las plantas, pero se necesitan cuatro  billones según los cálculos de los ganaderos.

Este truco nos recuerda que el programa Agro Ingreso Seguro compensaba a los grandes hacendados, por los presuntos efectos nocivos que traería el TLC con los Estados Unidos. Se pensaba que la competencia desleal los iba a lesionar a tal grado, que para suavizar la oposición al Tratado se aprobó una la ley que venía acompañada de un billón de pesos al año. Y se inició la lotería conocida como “subsidios para ricos”, que ganaron los más amigos del gobierno.

De otro lado en Colombia hay 473 mil predios ganaderos; de esta cifra el 48% tiene menos de 10 reses y viven de vender leche cruda. Pero el 89% tiene menos de 50 reses y se sostiene con la leche y con la carne. Este será el sector más golpeado con el TLC y está en la mira del Gobierno desde el ministerio de Uribito, porque la idea de algunos genios es acabar el comercio de leche cruda, dizque por razones de higiene; pero se trata de favorecer a las pasteurizadoras.

Le siguen lloviendo críticas al TLC. José Félix Lafaurie acusó a Santiago Pardo, jefe de la delegación de Colombia, porque fue en acuerdo mal diseñado.  “Los temas álgidos, como vehículos, el arancel al banano y el sector lácteo, se dejaron para el final”. Y reiteró de modo contundente “que los negociadores colombianos usaron la producción lechera de comodín, para salvar joyas más preciadas, como la retención cafetera, o los válidos intereses bananeros y azucareros y, por supuesto, los de la gran industria” (El Tiempo, 17 de mayo de 2010).

Y el Gerente General de COLANTA afirmó en la Comisión Segunda del Senado: “Recordemos que en 2009 se importaron 6188 toneladas de leche y no se supo qué hacer con 18.000 toneladas de producción nacional, almacenada sin mercado”. Para rematar, el Contralor General de la República, Julio César Turbay, recomendó “que la suscripción del acuerdo sea realizada por el próximo gobierno, pues durante su gestión se tramitará el proyecto de ley ratificatorio del correspondiente tratado”.

Por último, dice del Senador Jorge Enrique Robledo que “Este gobierno se recordará porque elevó las importaciones agrarias de seis a diez millones de toneladas y firmó los TLC que ponen la comida de los colombianos a depender todavía más de los extranjeros, agravando la condición de Estado súbdito de Colombia”.