30 de julio de 2021
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El “Big One”: El monstruo de los terremotos

15 de mayo de 2010
15 de mayo de 2010

La magnitud del movimiento telúrico liberó tanta energía, según los expertos, como si 3,700 bombas atómicas similares a la de Hiroshima, Japón, hayan sido lanzadas en ese sitio.

La pregunta que los habitantes de la zona de California se hacían en ese momento era “¿es éste el Big One (megaterremoto) que se espera para California?” La respuesta es “No”, según el doctor Jorge Meneses, presidente del Instituto de Investigaciones de Ingeniería sobre terremotos de San Diego, California.

Desde hace varios años —aún cuando la sismología no puede predecir dónde o cuándo ocurrirá un terremoto—, se teje la teoría de que más temprano que tarde California, Estados Unidos, será remecida por un gran terremoto con gran poder destructivo, al que han denominado el “Big One”.

El “Big One”, según proyecciones de los expertos, aún cuando tenga una baja magnitud, tendrá una duración de 3 minutos con 57 segundos, y se estima que su epicentro podría situarse cerca de Palm Spring, y desde ahí las ondas sísmicas se propagarán hacia el Norte de California, pero también afectará el Sur del Estado. De esta manera lo experimentarán Oceanside, San Diego, Anaheim, San Bernardino, Los Ángeles, Oxnar y Santa Bárbara.

El “Big One” afectaría más a Los Ángeles donde las ondas se quedarían “atrapadas” por las condiciones locales del suelo, señala Meneses, quien explica que los cálculos indican que el megaterremoto causará daños por los 900 millones de dólares al Estado más rico de los Estados Unidos.

Para Meneses, no obstante. “en vez de estar especulando es mejor estar preparado, es una probabilidad pequeña, pero es mejor estar listo. Hay que saber convivir con la naturaleza y esto es aceptar los riesgos que van a ocurrir, cuando ocurra un terremoto, lo más importante es estar conscientes de que vivimos en una zona sísmica y hay que estar preparados”.
 
EL TRIÁNGULO DE LA VIDA ES UN MITO

El interés de Meneses, de origen peruano, por la ingeniería sísmica nació con las experiencias que tuvo en la infancia en terremotos en su país, siendo estudiante en Japón y en California, donde labora.

Como científico Meneses parte de establecer que “los terremotos no son causados por Dios, no es castigo de nadie, son fenómenos físicos asociados a la naturaleza”, y como tales —expresa— pueden estudiarse y aprender a convivir con ellos de tal manera de preservar vidas.

El doctor Meneses es franco al hablar. De esta manera tiró al cesto de lo falso ciertas teorías acerca de qué hacer al momento de un sismo fuerte. Con paciencia de docente explicó a los doce periodistas de Haití, Chile, México, Argentina, Perú y Nicaragua, que participaron en el taller sobre Periodismo y Desastres Naturales , organizado por el Instituto de las Américas, que el famoso triángulo de la vida “es una mentira”.

El triángulo de la vida, según la teoría, indica que en caso de un terremoto es mejor colocarse al lado y no debajo de los muebles.

Pero para Meneses “fue formulado por un completo desconocido por la comunidad científica. Esta teoría nunca fue revisada o publicada en una publicación científica y las pruebas que menciona como evidencia son completamente falsas. Es una recomendación que puede ser completamente fatal”, asegura Meneses.

El presidente del Instituto de Investigaciones de Ingeniería sobre terremotos de San Diego también descarta como opción el colocarse debajo del quicio (marco) de las puertas. Señala que es un mito, surgido luego que en un terremoto quedara en pie únicamente el marco de la puerta, pero que esto no ofrece ninguna seguridad en una estructura que no cumple los requisitos de los códigos de construcción.

La recomendación más práctica, según el experto, es tirarse al suelo y cubrirse debajo de una superficie dura mientras se dé el sismo, para evitar que nos caigan cosas y tras el evento hay que evacuar la edificación en la que nos encontremos.
 
LA INGENIERÍA ESTRUCTURAL

A principios del siglo pasado ocurrieron devastadores sismos como el de San Francisco, Estados Unidos, en 1906; el de Messina, Italia, de 1908; y el de Tokio, Japón, en 1923, que dejaron muerte y destrucción. Tales cataclismos hicieron evolucionar a la ingeniería.

Es así, según el doctor José Restrepo —profesor de Ingeniería Estructural de la Universidad Católica de San Diego (UCSD)—, que se iniciaron los códigos modernos de construcción, en los que se empieza a pensar en que es fundamental la vida humana y sus fuentes de trabajo. “Nos estamos preocupando de proteger la vida humana y el empleo”.

Para Restrepo es básico que las construcciones vitales, como hospitales, aeropuertos, carreteras no colapsen, como ocurrió en el sismo del 27 de febrero en Chile que originó además un tsunami en la zona sur del país.

Para el profesor de Ingeniería Estructural, además de fallas en las estructuras vitales en Chile, “la gestión de la emergencia funcionó lenta, el Gobierno reacciona cuando el caos surge”.

“No podemos pronosticar cuándo va a ocurrir (un terremoto), el tiempo humano es diferente al tiempo geológico, podemos diseñar y construir estructuras para lograr cierto nivel de desempeño. Lo que podemos hacer es aminorar el riesgo diseñando y construyendo (…) o incluso prevenir las pérdidas humanas, aminorar los daños en los sismos (…)”, explica el profesor Restrepo a los periodistas.

El investigador de la UCSD señala que a partir de los efectos de los terremotos surgió en Nueva Zelanda la técnica de construcción de edificios en aislamiento sísmico “que es como poner el edificio en una especie de patines”. En Estados Unidos hay más de cien edificios construidos con este sistema y en Japón más de mil. No obstante esta técnica es costosa.
 
CÓDIGOS DE CONSTRUCCIÓN

El 12 de enero de 2010 un sismo de 7 grados en la escala de Momento sacudió Haití, el país más pobre del hemisferio occidental, destruyendo gran parte de la capital, Puerto Príncipe, matando a un cuarto de millón de personas, según las cifras oficiales y dejando damnificados a unos dos millones de haitianos.

El doctor Meneses es enfático, asegura que “los terremotos no matan, los que matan son los edificios que colapsan y éstos colapsan por distintos motivos. La filosofía de edificaciones o códigos de diseño no son para prevenir daños, sino colapsos”, agrega.

El experto dice que en lugares donde no ha habido código de diseño y se ha construido en suelos con cargas sísmicas es donde se registran mayores daños cuando ocurren terremotos, como es el caso de Haití.

Probablemente este conocimiento previo habría evitado miles de muertos en Haití, donde se estima existe un subregistro en el número de víctimas y habría permitido a millones de haitianos estar prevenidos ante la pesadilla que significó la catástrofe y que les marcó para el resto de sus días.
 
MEMORIAS DEL HORROR

La experiencia fue aterradora para los ciudadanos. Robenson Sanon, periodista de Radio Magik9, de Haití, recuerda con tristeza que “era muy horrible ver tantas personas gritando. A cada metro se encontraban brazos, piernas sin cuerpo. La primera cosa que tenía en la mente era realizar un reportaje, me comporté como un loco, pedía un papelito y cuando lo tuve empecé a redactar mi reportaje. Luego de 15 minutos me sentía sin fuerza. Yo no sabía si era verdad un terremoto y ésa es una manera de medir el conocimiento que está en la calle. ¿Cómo va a saber el de la calle qué hacer en caso de un terremoto?”

A los recuerdos de Sanon se unen los de Jean Panel Fanfan, periodista del diario Le Matin, de Puerto Príncipe, quien confiesa que “hasta ahora hablar del 12 de enero para mí es como una pesadilla”. Según Fanfan cuando sintió la primera vibración, “sabía que era un terremoto, porque había escrito varias cosas (sobre el tema)”, recuerda el periodista quien participó junto a un grupo de periodistas latinoamericanos en el taller.

Su mirada se torna triste al recordar ese horrible momento. “Al ver cadáveres en la calle, oír los gritos, madres que gritaban por sus hijos. Perdimos un compañero de 24 años, el día de su cumpleaños. A la mañana siguiente en mi casa al escuchar la radio fue la primera vez que lloré, fue la primera vez que había lágrimas en mi cara”, recuerda este joven periodista.

Benedict Gilot, periodista de Radio Solidarité, de Haití, y con más años en el oficio que su colega Fanfan, expresa que “es difícil como periodista funcionar de manera profesional” y lo justifica diciendo que “el problema para nosotros es que antes de ser periodistas somos humanos, ver cadáveres en las calles es difícil. No sé hasta cuándo voy a vivir las consecuencias de eso”.

Fanfan refuerza esta imagen diciendo que luego del 12 de enero en Puerto Príncipe, capital haitiana, “hay mucha gente loca” y es que según el joven periodista “fue como el fin del mundo para nosotros”.

“(…) yo me sentía muy atormentado por el evento, pero al acostarme logré resistir y en la mañana me puse a caminar por todas partes, porque yo me dije que era una obligación ver con mis propios ojos lo que estaba pasando”, narra Sanon, y su mirada se humedece.

Para Meneses, “la clave es la educación de la gente. Si no educamos a la gente sobre cómo debe comportarse no sabrán actuar y eso se debe explicar en forma simple”, dejando a un lado los mitos y creencias .

El doctor Jorge Meneses, presidente del Instituto de Investigaciones de Ingeniería sobre terremotos de San Diego, California, explica que los terremotos se producen en la corteza terrestre, son un “fenómeno superficial”.