25 de febrero de 2021
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Dalí en los tribunales

26 de mayo de 2010
26 de mayo de 2010

SUBASTA EN NUEVA YORK. El último juicio en Michigan ha coincidido con el récord de venta de un óleo de Dalí.

SUBASTA EN NUEVA YORK. El último juicio en Michigan ha coincidido con el récord de venta de un óleo de Dalí.','El INFIERNO de Dante. "Los hipócritas", es otra de las obras en pugna. La máxima daliniana se sigue cumpliendo. "Lo importante es que hablen de mí, aunque sea para bien". Y aunque sea en los tribunales, habría que añadir, porque 21 años después de su muerte, la marca Salvador Dalí sigue siendo un atractivo, un foco de negocio por el que se desatan continuas pugnas en todo el planeta, y que muchas veces acaban en los juzgados. Varios juicios, algunos con un impresionante despliegue de abogados y de recursos, han coincidido en las últimas semanas y en distintos países, lo cual no ha impedido, por otro lado, que el pasado 5 de mayo se batiera en Nueva York el récord de un óleo de Dalí en subasta: 5,6 millones de dólares.
Por suerte para Dalí, su testamento fue tan controvertido como taxativo: todo para el Estado español. Y este, por medio del Ministerio de Cultura, dejó la gestión de los derechos de autor y los derechos morales a la Fundació Gala-Salvador Dalí, con sede en Figueres. Y para suerte también de Dalí, la fundación emprendió bajo la batuta inflexible de Ramon Boixadós un camino profesionalizador que le ha permitido afrontar el salvaje mercado daliniano. Primero se enfrentó a Robert Descharnes, el último administrador de Dalí, que se había fabricado una sociedad a su medida, Demart, un trust que decía contar con todos los derechos de obra hasta el 2004. Y luego inició una lucha para limpiar el mercado de los extraños contratos que se habían firmado desde el entorno daliniano y para frenar la utilización fraudulenta de las imágenes dalinianas. Ese último camino es el más difícil, puesto que obliga a tener un equipo de abogados dispuesto a denunciar en cualquier rincón del mundo y a enfrentarse con empresas ya consolidadas. De todo ello ha salido relativamente airosa la fundación, y únicamente le queda por resolver el complejo entramado de la obra gráfica y las esculturas en serie.

También es verdad que Dalí no fue muy cuidadoso a la hora de firmar contratos. De ahí que algunas cesiones de derechos se hicieran a cambio de generosos cheques, pero desde aquel momento el contrato inicial se subdividía en distintas autorizaciones para realizar reproducciones en otros tantos formatos que hacen difícil saber quién tiene ahora el copyright.

Litigio sobre las ventas en los cruceros de lujo americanos
El tribunal federal de Michigan rechazó el pasado 23 de abril una demanda por difamación presentada por Park West Gallery (PWG), empresa de subastas. Todo empezó cuando algunos millonarios, que habían viajado a bordo de cruceros de lujo de la Royal Caribbean o Regent, intentaron revender las obras que habían comprado durante sus vacaciones en el mar y se encontraron con que su valor era muy inferior. Primero se habló de sobrevaloración y pronto de falsificación. Sharon Day, una abogada de 46 años, rica y amante del arte, adquirió una serie de cien grabados de Dalí sobre la Divina Comedia por 422.000 dólares, pero cuando un tiempo después necesitó venderlos, Sotheby´s le ofreció 60.000. Cuando intentó reclamar comprobó que la transacción se había realizado en aguas internacionales y escapaba a las leyes americanas. Entonces acudió a Fine Art Registry (FAR), especializada en acreditaciones. FAR explicó esta historia y otras en sus webs y acusó a Park West Gallery, hasta entonces una reputada empresa con ingresos de 300 millones de dólares anuales. Antes de que los afectados presentaran un pleito, PWG denunció a FAR y tres compradores. Tras seis semanas de juicio, con una espectacular movilización de expertos, el tribunal ha condenado a PWG a pagar 500.000 dólares por daños y perjuicios. Pero esto puede ser sólo la primera parte de un macrojuicio contra Park West y contra las empresas de cruceros que cobran un porcentaje de las ventas.

LA ESCULTURA DE OKINAWA
Un grupo japonés se siente estafado por una escultura de 600.000 euros

Tatsuji Mizobe es un artista japonés que en el año 2006 descubrió que Salvador Dalí había realizado una escultura que llevaba el nombre de Dios solar emergiendo de las aguas en Okinawa y estaba en poder del conde Juan González Quirós, de Asturias. La obra se había realizado para el pabellón español de la Exposición Internacional de Okinawa, en 1975. Mizobe constituyó un comité denominado Okinawa Dalí Project con la finalidad de comprar esa escultura de plata y coral, de un metro de altura y 200 kilos de peso, marcada con la letra E, la misma que estuvo en Japón.
Akira Marushima, agente del conde de Quirós y apoderado de la empresa Kyle Capital Corp., comunicó que el precio de venta era de 600.000 euros y se acordó que antes de ser adquirida sería prestada en alquiler para una exposición con el objetivo de recaudar fondos entre la población de Okinawa para su adquisición definitiva. Ya se habían pagado más de 230.000 euros, cuando el 27 de julio del 2008, Enric Sabater, ex secretario de Dalí, comunicó que la escultura con la letra E era de su propiedad. Según su relato, Dalí autorizó que se hicieran ocho copias del original (numeradas del 1 al 8 y otras cuatro con las letras M, C, DyE) y concedió los derechos de la obra a Isidro Clot, un joyero de Barcelona. Según Sabater, Clot le regaló el original con la letra E (y otras tres) y él mismo la llevó hasta Japón y ahora la tiene en su casa.

A partir de ese momento, el comité se negó a pagar el resto y pidió a Quirós la restitución del dinero. Por su parte, Quirós considera que él posee la escultura auténtica, restaurada de algunos desperfectos, y que los japoneses no han logrado recaudar la cantidad necesaria. El caso ha acabado en un juzgado de Barcelona.

LOS DERECHOS DE PARTICIPACIÓN
Un tribunal de la UE dictamina sobre los derechos de seis familiares de Dalí

Dalí no quería saber nada de su familia y así lo dejó escrito en su testamento, en el que legó toda su herencia al Estado español. Sin embargo, la legislación francesa establece que en casos de reventa de las obras de un artista, el autor o sus herederos (hasta 70 años después de su muerte) tienen derecho a percibir un porcentaje sobre la venta. Y ese droit de suite (derecho de participación) lo percibirán los herederos legítimos y no los testamentarios. Por esa razón, la Société des Auteurs dans les Arts Graphiques et Plastiques (ADAGP) ha pagado desde 1997 esos derechos a seis familiares de Dalí: J. Leonardo Bonet Domènech, Eulàlia Bas Dalí, M. ª del Carmen y Antonio Domènech Biosca y Ana M. ª y Mónica Busquets Bonet, hijos de primos del pintor. En el 2005 la Fundació Dalí demandó a ADAGP ante el Tribunal de Grande Instance de París por el pago de estas cantidades, argumentando que se debe aplicar el derecho español, ya que Dalí tenía nacionalidad y domicilio en España. El tribunal francés solicitó un pronunciamiento al Tribunal de Justicia de la UE, el cual concluyó (Luxemburgo, 15 de abril) que la directiva europea no se opone a una disposición de derecho interno pero le insta a resolver los conflictos de leyes, es decir, le devuelve la pelota. Lo llamativo del caso es que el droit de suite se instituyó en 1920, cuando se supo que el El ángelus,vendido en 1859 por Jean-François Millet a bajo precio, cambió de manos y benefició largamente a otro vendedor, cuando la familia del artista pasaba dificultades. En la instrucción del caso, la abogada Eleanor Sharpston recordó "la profunda influencia que El ángelus ejerció sobre Dalí, el cual publicó en 1963 una extensa interpretación paranoico-crítica de esta obra". El azar objetivo.

USURPACIÓN DE IMAGEN
La Fundació Dalí denuncia a dos ´museos´ de Barcelona y Berlín
Otra demanda pendiente es la que ha interpuesto la Fundació Gala-Salvador Dalí contra la empresa Faber Gòtic SL, de Barcelona, que explota el museo Dalí instalado en los bajos del Cercle Artístic de Barcelona, por vulneración de los derechos de imagen. Este museo expone especialmente obra gráfica y esculturas de Dalí y nunca ha contado con el permiso de la fundación. La respuesta de Faber Gòtic, que gestiona Juan Javier Bofill, ha sido interponer una denuncia contra la fundación por supuesto abuso de poder ante el Tribunal de la Competencia. No es un caso único, la fundación también ha denunciado al Dalí Museum Berlin por utilización del nombre de Dalí, y se está a la espera de la sentencia judicial. El museo fue inaugurado el mes de febrero pasado y está dirigido por Carsten Kollmeier. Allí se exponen más de 400 litografías y grabados.

Hace pocos días también hubo otro juicio en Girona. Catherine Perrot, viuda de John Peter Moore, ex secretario de Dalí en los años 60, acusó a su ex secretario Quim Martínez Miró de estafa, apropiación indebida, injurias y falsificación documental. Según ella, engañó a Moore para quedarse con el hotel La Residencia de Cadaqués, el antiguo hotel que hospedó en 1929 a Gala y Éluard cuando visitaron a Dalí. En el juicio la acusación particular solicitó 21 años de cárcel, mientras que la defensa y el fiscal pedían la absolución. La denuncia es la torna de otro del 2005 contra Moore y su esposa por falsificación de obras de Dalí en la que Miró fue testigo de cargo. Entonces, Moore se libró de ir a juicio por "demencia senil". Antes, en otro juicio, Moore había sido condenado a indemnizar con un millón de euros a la Fundació Dalí por manipular un original de Dalí.

© La Vanguardia y Clarín