23 de julio de 2021
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Mockus y Fajardo: El impacto de los académicos

27 de abril de 2010
27 de abril de 2010

Por: Albeiro Valencia Llano

albeiroIncreíble, pero valores como la honestidad, la lealtad y la conquista de la legalidad, se convirtieron en importantes temas de la campaña política. El debate se volvió interesante por la frescura que le inyectó el Partido Verde. Por primera vez en muchísimos años las maquinarias electorales encuentran serios obstáculos en su camino, debido al crecimiento de la opinión contra la política tradicional. El pueblo colombiano se cansó de ocho años de gobierno uribista: peleas con países vecinos, escándalos por doquier, el vergonzoso programa de Agro Ingreso Seguro, el famoso caso de Tomás y Jerónimo, quienes se convirtieron en prósperos empresarios, el referendo reeleccionista, compra de votos para reformar la Constitución, “chuzadas” ilegales, falsos positivos o asesinatos, acoso a magistrados y a dirigentes de la oposición, la corrupción del Congreso y la contrarreforma agraria.

Después de la horrible noche del “encantador de serpientes”, llegó la campaña presidencial, corta y veloz, pero saturada de sorpresas. El programa bandera del uribismo es la seguridad democrática, un proyecto rural para un país urbano. Pero el tema de la guerrilla no es prioritario para el pueblo colombiano, porque primero están el desempleo, la  pobreza, la salud y el desplazamiento.

En este punto se equivocan casi todos los candidatos, porque siguen pensando que el país es uribista y que la seguridad democrática desvela al pueblo. Gamonales y hacendados pueden visitar sus fincas, pero la inseguridad se tomó las ciudades; los herederos del paramilitarismo y las llamadas bandas criminales desacreditaron la cacareada seguridad democrática. Esta bandera la vienen agitando Juan Manuel Santos, Noemí Sanín y Vargas Lleras, quienes pugnan por ser más uribistas que Uribe: pero se estrellaron con la dura realidad.

Mientras tanto Mockus plantea la “legalidad democrática”. Los mensajes son claros: con Uribe tenemos más autoridad, pero aumentó la corrupción y la politiquería. Creció  la seguridad en el campo, pero se extravió la justicia. Además “no todo vale”; no se puede bombardear el territorio de un país vecino para asestarle a las Farc un contundente golpe.

En esta sacudida que produjo el Partido Verde quedaron varios candidatos tendidos, por su apego ciego al uribismo. Como consecuencia ya no hay media docena de candidatos compitiendo por la presidencia, sino dos líderes fuertes: Santos y Mockus.

Mockus y Fajardo siguen multiplicando

Enrique Peñalosa, Mockus y Luis Eduardo Garzón, entendieron que en Colombia se respira un anhelo de cambio.  Los tres tenores unidos le demostraron al polarizado país que existe una nueva forma de hacer política: sin odio y sin rivalidades; educando, sin necesidad de castigar; pero, sobre todo, con un discurso para unir.

Los ex alcaldes de Bogotá entendieron también, que Sergio Fajardo podría ser una fórmula vicepresidencial para impactar en la opinión pública. Comprendieron que unidos podían ganar el voto  independiente. El discurso de Fajardo ha sido muy claro: “siempre he repetido que estamos en política por convicción, no por cálculo electoral y no violaré jamás esa máxima que nos inspira”.

Así, la alianza de Mockus y Fajardo es la unión de dos proyectos políticos complementarios. Ambos son diáfanos en sus planteamientos: no les tiembla la voz para condenar a las Farc y a los paras, pero al mismo tiempo se distancian del uribismo en los temas de educación, salud y problemática agraria. Ambos son matemáticos y se dedicaron  a la docencia universitaria y a la academia. Los dos “piensan antes de actuar” y por estos aspectos el país los quiere.

Y se disparó el fervor entre estudiantes, docentes, jóvenes, académicos, trabajadores de la cultura, librepensadores, abstencionistas y soñadores. Al mismo tiempo se involucraron en la dinámica de las redes sociales. Mockus y Fajardo entienden que internet sirve para escuchar a los electores. Mientras tanto los correos, blogs y Facebook, invitan a votar por la fórmula del Partido Verde.

En esta dirección el cantante Juanes anotó en la red social Twitter, su apoyo a esta fórmula presidencial: “La libertad de opinión es inherente a cada uno.. Mockus+Fajardo= más educación y menos guerra”. De este modo Antanas Mockus tiene más de 346 mil fans, con un promedio de 16 mil por día.

Los uribistas, como los gallos finos, se enredan en las espuelas

Y llegamos a los resultados de la encuesta realizada por el Centro Nacional de Consultoría en la que Mockus llegó al segundo lugar de preferencia, detrás de Juan Manuel Santos, desplazando a Noemí. Después aparece la encuesta de Datexco contratada por La W, RCN y El Tiempo, que desató una dura polémica la semana pasada.

De acuerdo con la revista Semana (abril 12 a 19) “Cuando se hizo la tabulación arrojó el desconcertante resultado de que Mockus estaba ligeramente por encima de Juan Manuel Santos. Los directivos de la firma se sorprendieron tanto que pensaron que se podía tratar de un error metodológico o de trabajo de campo y ante la duda, decidieron volverla a hacer”. Al respecto Germán Vargas Lleras, candidato presidencial de Cambio Radical, cuestionó la legitimidad del último sondeo de opinión realizado por Datexco y anotó: “Da la impresión de que se están adulterando las encuestas”.

Como consecuencia del extraordinario avance de Mockus empezaron los “coqueteos” con Santos. La caída en picada de  Noemí Sanín preocupa a sus votantes. Los conservadores uribistas ven en Mockus una seria amenaza y eso los puede llevar a traicionar a Noemí, para caer en brazos de Santos. Una situación semejante, de desespero, se puede presentar en  el partido liberal y, seguramente, en Germán Vargas Lleras.

El sorprendente avance del Partido Verde tiene enredados a los uribistas de todo tipo, porque se amenazó el liderazgo de Juan Manuel Santos. Como consecuencia Noemí Sanín y Santos siguen afanados tratando de ganar credibilidad, como continuadores de Uribe y de la seguridad democrática. Al mismo tiempo luchan por conseguir más caciques, pues necesitan sus maquinarias electorales.

Mientras tanto ¿Qué piensan Gustavo Petro y Clara López, del Polo Democrático? Al candidato del Polo lo perjudica su discurso pusilánime y conciliador, que le hace perder votos en la izquierda. ¿Será que el Polo Democrático se debe sumar al programa político del Partido Verde?

Por último, en el Gran Debate Presidencial del 18 de abril el  triunfador fue Mockus por la claridad en sus respuestas.