21 de septiembre de 2021
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Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

La crisis de los partidos políticos

27 de abril de 2010
27 de abril de 2010

El avance de las estrategias de otras vertientes convertidas en partidos políticos, ponen a las colectividades tradicionales (Partido Liberal y Partido Conservador) en un serio aprieto que sin lugar a equivocaciones los llevará al cierre definitivo.


A todo esto se suman las diferencias internas que existen en las colectividades por la diferencia de criterios que existen sobre la manera de enfrentar la actual campaña presidencial.


Recientemente el ex presidente César Gaviria Trujillo, admitió abiertamente que las encuestas no son favorables para el candidato del partido liberal Rafael Pardo y que en caso de no llegar a una segunda vuelta, es urgente “una reunión con su bancada y sus dirigentes, para tomar una decisión y apoyar a quien se comprometa con nuestras ideas.”


Esta posición ha sido vista por algunos seguidores de esta agencia política y por varios de sus allegados, como la mejor demostración de la crisis por la que está pasando el liberalismo.


Pero si en el liberalismo la crisis es evidente, no lo es menos para el Partido Conservador, cuya candidata Noemí Sanín cayó en las encuestas tras la oficialización de la alianza Mockus – Fajardo  del Partido Verde, en su aspiración a la presidencia de Colombia.


En el Partido Conservador de cuyo seno han salido prestantes figuras para trabajar en la campaña de Juan Manuel Santos, la situación no es menos dramática.


María Eugenia Correa, veedora ética de la colectividad en una reciente comunicación escrita a prestantes figuras del conservatismo (Carlos Rodado Noriega, Enrique Gómez, Mauricio Cárdenas, Ignacio Valencia, Beatriz Uribe, entre otros) les pide que hagan claridad sobre sus reales intereses en la campaña de Noemí Sanín y les recuerda que el transfuguismo no hace parte de los principios de un buen conservador.


Veladamente les quiso decir en su nota que si se cambiaron de bando, se continuará con todo el proceso disciplinario y si es del caso serán expulsados del partido.


Esta situación de los partidos, puesta en otro contexto quiere decir, que mientras no se actualicen las estructuras de las colectividades y se les de a su interior un nuevo aire acorde con las circunstancias que vive Colombia en todos sus ordenes, están conminadas a desaparecer.


Lo más curioso es que mientras rojos y azules no saben aún cómo enfrentar la baja popularidad de sus candidatos, el dueto Mockus –Fajardo asciende vertiginosamente en las encuestas para enfrentar quizás en una segunda vuelta a Juan Manuel Santos, primero en popularidad.


Aquí me uno al criterio del periodista Orlando Cadavid Correa, quien en una reciente columna sostuvo que el dueto Mockus-Fajardo podría llegar a ser un caso similar al del presidente Alvaro Uribe Vélez, quien al inicio de su campaña en el 2002 estaba por debajo del 10 por ciento de popularidad y llegó a ser presidente.


Esto me hace pensar que el “voltiarepismo” de algunas figuras de la política tradicional y las tendencias que se empiezan a marcar, son el resultado de la urgente necesidad que tiene Colombia de cambiar sus parámetros y estilo de gobierno.