21 de septiembre de 2021
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El murciélago y la guerra

15 de abril de 2010
15 de abril de 2010

Y dice también la historia que las acciones de la guerra resultaron bien diferentes a la manera como el murciélago las había previsto: cuando llegaron las aves, atacaron al murciélago porque lo consideraron como mamífero y cuando fue el turno de los mamíferos también  lo atacaron porque vieron en él, al ave y no al mamífero. En síntesis, palo por un lado y palo por el otro.

Y ya que hablamos de ambigüedades, miremos de cerca lo que está pasando con la campaña del doctor Santos en lo que tiene con su fórmula para vicepresidente, el doctor Angelino Garzón. Sabiendo perfectamente que una de las grandes debilidades que tiene el doctor Santos es su imagen de estrato 10 con la cual no puede conquistar ningún voto de opinión entre la clase trabajadora, escogió a Garzón, un hombre curtido en las lides sindicales que paulatinamente se fue deslizando hacia el centro pero siguió derecho y se ubicó en la derecha. Con ésta fórmula, el doctor Santos pretende la adhesión a su proyecto de muchos sindicalistas que ven en Angelino Garzón un hombre comprometido con las luchas de los sectores más pobres de la población.

Yo diría, sin embargo, que en este caso va a suceder algo parecido a lo que le pasó al murciélago: los estratos 10 siguen viendo a Angelino Garzón como un obrero sindicalista con vestido de paño que en lugar de sumar, le puede restar empuje al proyecto político y económico de Santos. Y los trabajadores toman cierta distancia hacia Angelino al considerarlo como un traidor a su causa que ha ido a buscar un mejor alero en donde podrá disfrutar de las migajas que le den los heliotropos del estrato 10. En síntesis, la fórmula en lugar de sumar, resta, porque esos cambios radicales de concepciones políticas, usualmente están mediadas por intereses personalistas disfrazados de reflexiones teóricas.

Algo parecido ocurre con algunos conservadores que se han trasteado para la “U”, con la esperanza de llevar muchos votos de conservadores. El doctor Rivera espera a su turno llevarse a algunos liberales para la misma casa del doctor Santos. Creo que esa enfermedad tiene algo de parecido con la megalomanía, es decir, creer que ellos son el partido y que los votos estarán en donde ellos estén. Eso fue lo que expresó el hijo de “La Gata”, sólo que,  en este caso había unas generosas recompensas por el voto.