7 de febrero de 2023
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¿Casa de ricos para Gabo? No todos están convencidos

29 de marzo de 2010
29 de marzo de 2010

Turistas y cataqueros se volcaron a visitar la flamante casa museo. La gran mayoría ha alabado sus lustrosos acabados. Foto: Isaías Cárdenas

Otro sector también avala que en efecto, la edificación tiene un aspecto suntuoso. Tal vez demasiado. Incluso, que más que un bien cultural o una casa museo, parece una mansión de rico terrateniente. Muy distante de la versión original, que fue construida de materiales cotidianos como paja, zinc y madera.

Aunque en una entrevista anterior la viceministra de cultura, María Claudia López, había afirmado que “la casa de Gabo se queda como está”, volvieron a presentarse reacciones posteriores a la inauguración—hace dos días— ante el aspecto aséptico de la vivienda. Ahora mucho más, engalanada con un fino mobiliario de época y otros costosos enseres.

Por ejemplo, el escritor cordobés David Sánchez Juliao sostiene que la gente esperaría encontrar la reproducción de lo que el autor narra de la casa en sus obras.

“Me atengo al concepto de las casas museo que he tenido la fortuna de conocer en el mundo: la de Ernest Hemingway, en Florida y Cuba, la del presidente Roosevelt, la de Gandhi en la India. El público espera encontrar lo que está depositado en el imaginario universal. Y aunque solo la he visto en fotos, esa no es la casa donde nació el Nobel. Como siempre sucede con lo que se planea en Bogotá, alteran el diseño de las casitas de antaño”, dice.

Aida García Márquez, hermana de Gabo, en algún momento del pasado confesó que el nuevo diseño no le agradaba. Después de regresar de la inauguración, ha cambiado su perspectiva: “mis hermanos y yo estamos satisfechos con la remodelación. Jaime, que asistió (otro hermano) también lo está. Ahora que no vengan a decir que estamos renegando”, comentó. De acuerdo a lo que dice, su opinión representa también la de sus hermanos.

El arquitecto y restaurador Ignacio Consuegra dice al respecto: “lugares como ése, hay que respetarles su esencia, no cambiar el sabor del pasado. Muchas veces las intervenciones tienen el descuido de transformar. Lo que he visto es que se han excedido en decoración y esnobismo, y no en las vivencias que podría generar la casa donde nació Gabo. Por ejemplo, la casa del poeta Julio Flórez en Usiacurí mantiene la esencia”, explica.

El docente y vocero reconocido de la comunidad de Aracataca, Robinson Mulford, rechaza la edificación: “Como cataquero, esa casa museo no me dice nada. No dice nada tampoco acerca de nuestro entorno cultural. Yo deambulé en esa casa hace muchos años, y ahora hay muy poco que recuerde de ella”, dice.

Como saldo final, algunas impresiones afirman que el nuevo diseño es idóneo para presentarlo a turistas, pero que en tal caso, se consideraría más un centro cultural que la casa donde nació Gabo.