18 de septiembre de 2021
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Evelio Giraldo Ospina

Papel higiénico ilustrado

7 de febrero de 2010
7 de febrero de 2010

Algo similar está sucediendo con los clásicos, definidos como aquellos iluminados de los que todos hablan y pocos han leído.

Homero, Shakespeare, Cervantes, escribieron sus ficciones sin imaginar que en tiempos del cartagenero Hay Festival, imprimirían sus libros en papel higiénico para que el bobo sapiens los lea en el baño. Terminada la faena, es fácil imaginar el destino final de ese papel.

De este atentado contra la estética se lucran emprendedores españoles.

Emprendedor es aquel capaz de crear una empresa a partir de un suspiro, o de la huella que deja un pájaro en el viento.

Aquí partieron de una obra de teatro, "Emprendedores", en la que se recrea el azar del empresario que se llena de euros imprimiendo clásicos en papel higiénico. El autor, Raúl Camarero, ganó premio.

Este Camarero se convirtió después en fundador de la empresa que le dio vida a su obra teatral. Raulete ha dicho, orondo: "Surge aquí un conflicto interesante: limpiarse el trasero con una obra de arte, o (enfrentar) el dilema moral que esto representa".

La costumbre de leer en el baño es vieja como el miedo. Los varones se eternizan en el baño hasta despachar todo el periódico.

Tardan tanto en ese ritual, que las esposas alcanzan a aplaudir porque asumen que su principal proveedor de estrés se fue por el inodoro.

El menú de lecturas en el baño se enriqueció con el papel higiénico ilustrado que solo se vende a través de internet.

Los empresarios imprimen obras de escritores fallecidos quienes, por tal perogrullesco motivo, no cobran derechos de autor.

No sólo se imprimen clásicos literarios. También llevan del bulto el Apocalipsis , el Cantar de los Cantares, El libro tibetano de los muertos.

Los impresores pensaron incluir en el menú el Corán pero les dio cutucuto.

Saben que los ayatolás pueden incendiar el negocio, con todo y emprendedores, papel y maquinaria.

El papel higiénico literario tiene un costo de 12 mil pesos unidad. Hagan sus pedidos.

El autor más solicitado para leer en este ridículo estado es, para estupor del damnificado, García Lorca.

El producto está disponible en colores blanco, naranja y rosa, dependiendo de las aberraciones literario-sexuales del cliente que siempre tiene "la razón de la sinrazón".

Si el lector es cegatón, no se preocupe, caballero, que se lo imprimen en 18 o 20 puntos . Completa satisfacción o ?

Los rebuscadores escatológicos, para utilizar una expresión benévola, aclaran que si algún escritor vivo desea que su obra sea impresa y leída en el sitio que nos nivela a todos por lo bajo, que module.

La noticia me produjo escaramucea porque la modalidad se puede extender a los periódicos. Cualquier "enemigo íntimo" podrá ordenarles a los emprendedores: despáchenme veinte rollos de la Desvertebrada. No precisamente para leerla.