16 de septiembre de 2021
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Manizales inspiró a Jaime Erre

22 de febrero de 2010
22 de febrero de 2010

El episodio lo dejó  consignado el propio artista en la página 64 de su libro autobiográfico “Mis canciones” que, además de prólogo de Fernando González Pacheco, tiene partituras de sus obras predilectas con muchas negritas jugando en los alambrados y apuntes anecdóticos alrededor de su paso por la bohemia, la diplomacia, la farándula, los estudios de grabación de las casas disqueras, los radioteatros, las galas artísticas, el periodismo de opinión y la política.

El ingeniero químico, ex embajador, ex gobernador, pianista, cantante, compositor y gestor de “Acimpro” que cerró su ciclo vital el pasado 29 de enero, a los 86 años, narró así el advenimiento del precioso vals en accidental cuna manizaleña:

jaime r echavarria“Por allá en el año de 1971 tuve unos días esplendorosos en la mejor compañía que podía tener en ese entonces, Fue realmente algo inolvidable. Al regreso de aquel paréntesis, yo me devolví en mi automóvil a través del Magdalena; subí a la ciudad de Manizales y allí pernocté. Al día siguiente sentí que el automóvil no estaba trabajando bien y lo llevé a un taller cercano. Mientras lo componían me fui a caminar por las calles de esa encantadora ciudad; a pensar y a divertirme con mis recuerdos. Caminar es mi deporte favorito y en consecuencia me divertí muchísimo. Tan contento estaba que me fueron viniendo a la mente unas palabras y frases que decían:

Cuando voy por la calle/ y me acuerdo de ti/ me lleno de alegría/de ganas de vivir…

El doctor Jaime Erre –a quien algunos amantes de la música romántica le buscan similitudes con los mexicanos Agustín Lara y Fernando Valadéz—subrayó que una o dos horas después regresó al taller y reclamó su carro. El mecánico-jefe le recomendó que no lo dejara apagar y que lo llevara encendido, en el viaje directo de Manizales a Medellín, carretera que por entonces tenía 250 kilómetros. Y así lo hizo. Al arribar a su ciudad ya tenía completa la canción que le habían inspirado las calles de la urbe cafetera, en las que seguramente se topó con el mismo duende que inspira a los toreros en cada temporada de enero, en el embrujador redondel del Barrio La Castellana.

El resto de la letra del popularísimo tema es del siguiente tenor:

Me parece que fueran/las flores más bonitas/el cielo más radiante y el aire más sutil.

Cuando escucho en la noche/ alguna melodía/ qué  cosas no daría/ por estar junto a ti.

Para sentir que vivo/ que vivo intensamente/ y para que tú  sientas/ lo que eres para mí.

Estoy enamorado de tu vida/ estoy enamorado de tu amor/ y cada vez que pienso en tu dulzura/ comienza a florecer mi corazón.

Me acuerdo que tú  tienes tu luz propia/ que siempre estás sonriendo para mí/ y empiezo a revivir en mi memoria/la gloria que le has dado a mi vivir. (La mejor versión es, sin duda, la de Claudia de Colombia).

Es todo un privilegio para Manizales haberle servido de inspiración al maestro Echavarría para su precioso ‘Cuando voy por la calle’ y verse emparentada a la postre, por la vía del pentagrama, con canciones igualmente hermosas como ‘Noches de Cartagena’, ‘Serenata de amor’. ‘Me estás haciendo falta’, ‘Muchacha de mis amores’, ‘Entre estas cuatro paredes’ y ‘Tracionera’ salidas del talento musical de este colombiano ejemplar.

La apostilla: Tres años después de su breve pero fructífera visita a Manizales, el entonces presidente Alfonso López Michelsen lo nombró gobernador de Antioquia, y se armó la tremolina en la Bella Villa cuando el cantautor propuso el día de su posesión que en adelante la capital de su departamento no fuera Medellín sino Rionegro. Menos mal que la iniciativa no prosperó.