29 de junio de 2026

La muerte súbita de la revista CAMBIO

25 de febrero de 2010
25 de febrero de 2010

Sin embargo, desde hace algunos meses circulaba el rumor de la inconformidad que existía en la junta directiva de la Casa Editorial El Tiempo, por el periodismo de denuncia, independiente y valiente, que venían practicando el Director, Rodrigo Pardo y la Editora General, María Elvira Samper.

Vida y pasión

La revista Cambio 16 Colombia fue fruto de la empresa española Cambio 16 fundada por Juan Tomás de Salas, quien se había convertido en uno de los protagonistas de la vida nacional en el posfranquismo, durante la transición de la dictadura a la democracia. La revista se empezó a imprimir en Colombia en el año 1993, bajo la dirección de Darío Restrepo y de Patricia Lara. El éxito fue total pues contaron con el apoyo de otras prestigiosas plumas como Daniel Samper y Antonio Caballero.

Pero la empresa  española de Juan Tomás de Salas se declaró en quiebra. La publicación colombiana la compró un equipo de periodistas, encabezados por Patricia Lara, y la revista siguió en circulación con el nombre de Cambio. Aunque la publicación tenía prestigio y calidad, no fue posible tapar el hueco financiero y sus propietarios la tuvieron que vender. En su apoyo llegó el grupo conformado por Gabriel García Márquez, Mercedes Barcha, María Elvira Samper y Roberto Pombo. Al apoyo económico le siguió la vinculación de reconocidos periodistas como Héctor Abad, Ricardo Ávila, Edgar Téllez, Pilar Calderón y Mauricio Vargas.

La publicación siguió con sus altibajos económicos hasta que la compró la Casa Editorial El Tiempo, en el año  2006. Hubo alegría porque había llegado “la salvación”. Entró como director Rodrigo Pardo, politólogo de la Universidad de los Andes. Así, la revista de opinión fortaleció el grupo editorial de la familia Santos. Y, a pesar de la recesión económica y del auge de Internet como alternativa de lectura fácil y gratis, la revista vivió una buena etapa periodística. El mejor año fue 2009, por la cascada de “chivas” y denuncias: los falsos positivos, las chuzadas del Das, los nexos entre DMG y políticos cercanos al gobierno, las grabaciones del director de fiscalías de Medellín, Guillermo León Valencia Cossio, la revelación del acuerdo para instalar las bases militares de Estados Unidos y el escándalo de Agro Ingreso Seguro. Pero llegó el fin, a pesar de estar viviendo uno de los mejores momentos de su historia.

La muerte

La periodista Cecilia Orozco publicó en El Espectador (febrero 7) la entrevista realizada a Rodrigo Pardo y a María Elvira Samper donde se plantean las razones políticas para el cierre de Cambio.

Para Rodrigo Pardo el cierre se debió a motivaciones políticas y no económicas pues “en 2009 hubo ganancias y para 2010 ya se habían vendido  más de 1500 millones… la revista pisaba muchos callos, semana tras semana, que causaban molestias en personas del Ejecutivo”.

Sobre el tema dijo María Elvira Samper: “Creo que hubo ingredientes políticos que no puedo probar, salvo porque  sé, de buena fuente, que había miembros de la Junta a quienes les parecía que no era conveniente tanto periodismo de denuncia”. O sea que el contenido de la revista le generaba problemas a la Casa Editorial El Tiempo porque “estábamos pisando callos en un país donde cada vez es más difícil la disidencia y donde la arrogancia del poder brota desde tantos flancos”.

La Casa Editorial El Tiempo pertenece mayoritariamente al grupo español Planeta, pero también a la familia Santos. Y es claro que el periodismo independiente que se venía haciendo en la revista Cambio no gustaba ni a los Santos ni a los españoles. Al respecto escribió María Jimena Duzán (Semana, febrero 8 a 15 de 2010): “Juan Manuel Santos llegó a tildar a la revista de ‘idiota útil de las Farc’, por cuenta de una carátula en la que la Fundación Arco Iris hacía un balance crítico sobre la seguridad democrática. José Obdulio Gaviria, cuya cercanía con Uribe es hoy tan estrecha como la que tiene con el Grupo Planeta, tenía desde hace rato entre ojos la labor periodística que ejercía Rodrigo Pardo como director de Cambio”.

Siquiera se murieron los abuelos

Es paradójico que el diario El Tiempo haya enterrado la revista Cambio. Es que El Tiempo también tuvo una difícil vida. Por ejemplo, el 3 de agosto de 1955 militares de alto rango presentaron al director de El Tiempo, Roberto García-Peña, “un inadmisible documento redactado en Palacio que,  sin derecho a modificarlo ni en una coma, debía él publicar como suyo, durante treinta días, advirtiéndole que en caso de que así no lo hiciera el periódico sería suspendido”. En horas de la noche fuerzas de policía ocuparon el edificio donde funcionaban las prensas de El Tiempo e impidieron la circulación de este diario. Al día siguiente, el Ministro de Gobierno, anunció al país que el Poder Ejecutivo, ante la negativa de El Tiempo a someterse, había resuelto clausurarlo. Frente a los hechos escribió el doctor Eduardo Santos lo siguiente: “no reemplazaré El tiempo con ningún otro periódico. De él soy inseparable y corro su suerte. No está en venta ni lo estará nunca. Es el inenajenable patrimonio moral de mi nombre y de mi estirpe. Y tampoco tomaré parte alguna, ni directa ni indirecta, en ninguna otra organización periodística. Erguido y solo me quedo con la totalidad de mis violados derechos, con las banderas que la violencia pudo desgarrar y abatir, pero que ni ella ni nadie pudo manchar…” (Eduardo Santos, 1955. La crisis de la democracia en Colombia y El Tiempo).

Y hoy, 55 años después, los dueños de este mismo periódico echaron de la revista Cambio a dos nietos de quienes enfrentaron la represión del régimen militar. Estos difíciles momentos los recuerda María Elvira Samper: “Tanto el abuelo de Rodrigo, Roberto García-Peña que fue director del periódico, como mi abuelo, Luis Eduardo Nieto Caballero, pusieron el pecho al igual que el doctor Eduardo Santos cuando el periódico fue clausurado y sus instalaciones incendiadas; en su sala de redacción se luchó contra la dictadura, se resistió en medio de los años más aciagos de la violencia y se defendió el pensamiento libre… ¿Es en las manos de esta casa liberal donde se le decreta la muerte a un medio independiente?”

Lo más triste es que con el nuevo formato de la revista Cambio, o con su posible cierre, se golpeó la democracia colombiana. Este hecho demuestra que el periodismo que investiga y que denuncia se convierte en una amenaza para los que ejercen el poder.