1 de marzo de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

“Todos en la cama o todos en el suelo”

21 de enero de 2010
21 de enero de 2010

La ley que para algunos está vigente (tracto-camiones, buses intermunicipales y taxis), para otros como en el caso de los automóviles particulares no aplica.

Al investigar qué hay en el fondo de todo esto, los expertos aseguran que la norma que reglamenta la Ley no ha sido expedida aún por el Gobierno Nacional, mientras tanto las carreteras (especialmente las carreteras) continúan siendo un infierno y en la forma más fácil para resultar herido o perder la vida.

Lo que más sorprende ocurre en la práctica, es decir cuando el conductor de un vehículo particular sale con su familia, especialmente en estas  festividades de Fin de Año.

Mientras que por la radio y la televisión los funcionarios hacen declaraciones relacionadas con el orden y la aplicación de las normas, en las carreteras la situación es completamente diferente.

LOS RADARES

Los elementos de que dispone la Policía Nacional para controlar la velocidad son muy eficientes, pero tengo la sensación de que son aplicados de forma selectiva por quienes los operan.

Si un conductor de vehículo particular controla su velocidad sin pasar de 80 kilómetros por hora (como lo dice la Ley), podrá advertir que es rebasado por las tractomulas, los buses intermunicipales y las camionetas (VAN) de servicio público que sin miramientos se abren paso al costo que sea. Ellos van a promedios de 100 kilómetros por hora.

Pero si aceleramos la marcha para no ser arrollados o sacados de la carretera por los vehículos de esta modalidad,  podemos tener la seguridad que en menos de 10 minutos somos detenidos y sancionados por exceder los límites de velocidad.

Quién que conduzca por carreteras, no ha sido sorprendido por un estruendoso pito de cornetas de un gigante  bus que por su tamaño no puede sobrepasarnos y busca que nos salgamos de la vía para seguir en su “loca carrera” poniendo en riesgo a sus pasajeros?.

CURIOSA DECLARACIÓN

Hace pocos días una periodista de una cadena radial (RCN), entrevistó al  encargado de la seguridad de carreteras del Departamento del Cesar en relación con los controles que ejerce la Policía en la vía del Magdalena Medio, que por sus características permite altas velocidades y una mayor accidentalidad con resultados fatales.

Durante toda la entrevista el oficial de Policía con grado de Mayor o Coronel, hizo referencia a los vehículos particulares.

Que el exceso de velocidad, que si los cinturones de seguridad funcionan, que si el conductor ingirió alcohol, que el equipo de carreteras, que el extintor, que la revisión tecnomecánica, etc.

Me llamó la atención que hizo referencia únicamente a los conductores de autos particulares y familiares. En ningún momento se refirió a los conductores de camiones, buses, taxis y los servicios colectivos.

Esto para nada me gustó, porque todos somos usuarios y en las carreteras no pueden existir privilegios cuando de aplicar la ley se trata.

Igual ocurre en las ciudades donde la mayoría de los taxistas sin Dios ni Ley, se convirtieron en los amos de las contravenciones y contra ellos nunca o muy rara vez existen controles.

En los retenes de control que hace la Policía en Colombia los cateos siempre se hacen en forma selectiva (al menos en Bogotá). La mayor drasticidad se ejerce contra camionetas de reciente modelo, vehículos modernos o damas que manejan.

Acaso los taxistas o los conductores de vehículos antigüos no tienen la tentación de apurar una copa, especialmente en estas festividades de Fin de Año?.

Si la solución para que no me detengan es poseer un auto de viejo modelo, estoy dispuesto a adquirirlo.

Conozco, admiro y respeto al General Rodolfo Palomino director de la Policía de Tránsito en el país, pero no siempre sus buenas orientaciones y su ejemplo de imparcialidad, son aplicados por los subalternos.

Si usted amigo lector cree que me equivoco en estas apreciaciones, escriba en el foro para los lectores o hágamelo saber a mi correo personal, pero no podemos permitir que la ineptitud de algunos funcionarios se vea reflejada en las estadísticas de muerte y dolor en las carreteras colombianas.