2 de febrero de 2023
Directores
Juan Sebastián Giraldo Gutiérrez
Ximena Giraldo Quintero

Reconocer, ‘a por’, preposiciones

19 de enero de 2010
19 de enero de 2010

Y, semánticamente hablando, tiene razón, porque, si son los tejidos naturales de un organismo, no pueden ser extraños. Pero, desde el punto de vista científico (la inmunidad biológica), el asunto cambia. Según El Diccionario, en anatomía, botánica y zoología, ‘tejido’ es “cada uno de los diversos agregados de células de la misma naturaleza, diferenciadas de un modo determinado, ordenadas regularmente y que desempeñan en conjunto una determinada función”. Ahora bien, cuando las células comienzan a deteriorarse por cualquier causa, se convierten para su organismo en ‘cuerpos extraños’, que es necesario atacar para contrarrestarlos, lo que la naturaleza hace por medio de lo que llamamos ‘defensas’. Además, el verbo ‘reconocer’ está ahí bien empleado, pues, según la misma fuente, en biología quiere decir esto: “Dicho de dos moléculas o agrupaciones moleculares: interaccionar específicamente, dando origen a funciones biológicas determinadas, como la acción hormonal, la transmisión nerviosa, la inmunidad, etc.”. Para entender mejor todo esto, valga como ejemplo esta comparación, aunque sabemos que todas cojean: “Colombia reconoce como enemigos a sus propios hijos”. Y los combate, para que no sean ellos los causantes de daños, graves muchas veces y, casi  siempre, irreparables. Si pensamos en los miembros colombianos de las organizaciones criminales, veremos la lógica de esa afirmación y la validez de la comparación.

Salud Hernández, columnista de El Tiempo, tiene la cédula de ciudadanía colombiana, pero es española de pura cepa, o ‘de nación’, locución que le gustaba mucho a Berceo, Bernardo Cano García. Por eso, por ser española, redacta así: “Que permitan que Piedad vaya a por ellos” (XII-27-09), que es como decir “voy a por mi celular”. El castellano admite la combinación de preposiciones, verbigracia, ‘para con el prójimo’, ‘resucitó de entre los muertos’, ‘huyó por entre los matorrales’, ‘lisiado de por vida’, etc.; pero, para el oído de quienes no nacimos en España, es disonante la combinación ‘a por’, que la Academia de la Lengua siempre consideró solecismo, como está asentado en la gramática de 1931. Sin decir ‘ríos de tinta’, se puede afirmar que es mucha la que se ha gastado sobre esta combinación, algunos litros para defenderla, otros, para vapulearla. En su Diccionario de Dudas, el reconocido gramático español Manuel Seco, después de transcribir la enseñanza de la Academia, dice: “No hay, sin embargo, razón seria para censurar este uso, tan legítimo como otras combinaciones de preposiciones (…) nunca repudiadas por los gramáticos. ‘A por’ ya fue defendido por Unamuno y Benavente, y también por Casares, a pesar de las reservas de muchos escritores y hablantes”. Importantísimos los tres, ciertamente, pero españoles. Para éstos y para quienes defienden la construcción ‘a por’, incluido el muy erudito Emilio M. Martínez Amador, no hay argumento alguno que sirva para quitarle a la preposición ‘a’ el derecho de unirse a otras preposiciones, como lo tienen las preposiciones ‘de’, ‘para’ y ‘por’, según los ejemplos dados antes. Alegan, por ejemplo, que es distinto decir “fui a esa reunión por mi mujer” (porque ella insistió, digamos) que “fui a esa reunión a por mi mujer” (a recogerla). ¿Tendrán la razón? De todas maneras, el señor Martínez Amador, después de gastar no sé cuántas onzas de tinta en su apología del ‘a por’, suplica: “Y dígase, en su vista, si no vale la pena de rogar a la Academia que levante el entredicho” (Mega Gramatical y Dudas del Idioma). ¿Atendería esta petición la Nueva Gramática de la Academia de la Lengua? Lo veremos cuando llegue a Palabras, la tradicional librería de don Germán Velásquez.

Como parte de la oración, las preposiciones tienen cada una ‘su’ oficio, que no puede ser desempeñado por otra. En la siguiente cláusula, el editorialista de LA PATRIA echa mano de la preposición ‘contra’ en vez de ‘de’, así: “Ahora que no vengan a decir los áulicos de las Farc que el asesinato contra Luis Fernando Cuéllar es responsabilidad del gobierno” (XII-24-09). “…el asesinato ‘de’ Luis Fernando…”, señor. Más afinada nota le hubiese sonado si redacta de esta forma: “…que el delito de asesinato cometido ‘contra’ Luis Fernando…”. Y la señora Silvia Ochoa de Álvarez tropieza con el clásico anglicismo ‘esperar por’ en esta muestra: “La ilusión, por su parte, reina en el ámbito del ánimo dispuesto a la espera por la realización anticipada de lo conseguible” (Ibídem, XII-28-09). “…a la espera ‘de’ la realización anticipada…”. ¡Ah!, le puse la comita que le faltaba después de ‘La ilusión’, porque ‘por su parte’ es una expresión incidental (inciso), que debe ir siempre entre comas. Detalles, doctora, pero de máxima importancia.