16 de junio de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Los hospitales en estado de coma

26 de noviembre de 2009
26 de noviembre de 2009

¿Cómo explicar que los Hospitales Públicos hayan venido arrastrando una crisis económica de gran magnitud desde hace ya varios años y frente a este fenómeno, no se haya tenido la misma difusión por los medios radiales y escritos?

Todo indica que las Empresas de Salud tienen unos dolientes de bastante peso y ello les ha permitido poner el grito en el cielo porque el FOSYGA les adeuda un monto que fácilmente llega a los novecientos millones de pesos. De esa suma, cuatrocientos millones corresponden a pagos en mora mientras que los quinientos millones están representados en cuentas que las EPS han presentado al FOSYGA pero no han sido reconocidas por dicho organismo, es decir, podrían estar en peligro en cuanto que no sean pagados por muy diversos motivos.

Pero si las EPS, que tienen unos buenos padrinos y por lo mismo unos grandes empresarios que vieron una buena rentabilidad en el sector de la salud, plantean que están a punto de quebrar, ¿qué diremos de los Hospitales Públicos a quienes en lugar de aumentar su presupuesto, se les ha disminuido en forma creciente? Las razones del déficit en los Hospitales, bien podrían ser resumidas de la siguiente manera:

El incumplimiento de los nuevos recursos: La Ley 100 de 1993 destinó nuevos recursos al financiamiento del Régimen Subsidiado de Seguridad Social en Salud. El primero de ellos el 1% que aportan todos los cotizantes del Régimen Contributivo, el único que se está cumpliendo a cabalidad. El segundo, los recursos que el Gobierno debía girar a la Cuenta de Solidaridad, en igual cuantía al aportado por los trabajadores, para el financiamiento del Régimen Subsidiado, que se vienen esfumando progresivamente, sin importar las presiones en sentido contrario, de los sindicatos en el Plan Nacional de Desarrollo, o de la Corte Constitucional.

En la práctica se vienen acercando a cero, pues aún si por orden de la Corte se deben incorporar al presupuesto, siempre queda el recurso de aplazar el compromiso o, cumplirlo nominalmente, incluyendo tales dineros en el presupuesto, pero retirándolos posteriormente como recursos no ejecutados. Recientemente, en la aprobación de la Ley de Presupuesto, se contra acreditaron  63.780 millones, es decir el 75% de los aportes del presupuesto nacional en 1999 a dicha cuenta (84.500 millones).

El tercer aporte contemplado en la Ley, derivado de la riqueza petrolera de Cusiana y Cupiagua ha sido burlado en su totalidad, a pesar de que se atraviesa por una bonanza en el precio internacional del crudo.

Mientras todo esto ocurre, se ha denunciado cómo el FOSYGA ha invertido grandes sumas de dinero en papeles, con el objetivo de financiar el déficit del Estado. Como quien dice, primero guerra, luego obras y si sobra, para salud educación.