Implementar, perdonar, hasta, preposiciones
La señora Adriana Gutiérrez, por ejemplo, le da el de ‘copiar’ o, si se quiere, el de ‘aplicar’: “Barcelona (…), digna de visitar por todo gobernante local, no sólo para conocerla sino para tratar de implementar algunos de sus cambios” (LA PATRIA, X-16-09). En realidad, este verbo es un anglicismo, que la Academia de la Lengua asentó en su Diccionario hace relativamente poco tiempo. En inglés, el verbo es ‘to implement’, que significa “llenar o satisfacer las condiciones de algo; realizar, alcanzar; aplicar; poner en práctica o en ejecución”. Para nosotros, la Academia lo define así: “Poner en funcionamiento, aplicar métodos, medidas, etc., para llevar a cabo algo”. De aquí que sus sinónimos sean ‘dotar, proveer, equipar y surtir’. Tanto el verbo inglés, ‘to implement’, como el castellano, ‘implementar’, proceden del verbo latino ‘implere’, que significa ‘llenar, saturar, engordar; fecundar; terminar, concluir, realizar, ejecutar; imitar, reproducir’ (podemos, entonces, quitarle al nuestro su calificativo de ‘anglicismo’). De donde se deduce que, cuando alguien leyere ‘implementar’, debe analizar el contexto para saber cuál es ahí su significado. Porque una cosa es ‘implementar una ley’ (hacerla cumplir) y otra diferente ‘implementar en Colombia (aplicar) lo que se hace en Barcelona’. La frase, pues, de doña Adriana hubiera quedado mejor estructurada así: “…sino para tratar de implementar ‘aquí’ algunos de sus cambios”. O, para mayor claridad, sustituyendo el verbo…
En la columna de Eduardo Pizarro Leongómez, “Los dilemas del perdón”, me llamó la atención la siguiente frase: “Perdón proviene de la palabra perdonar, una conjugación de los verbos latinos ‘per’ y ‘donare’ ” (El Tiempo, X-1909). Me la llamó, digo, porque en ella hay casi tantas inexactitudes cuantas palabras la componen. ‘Perdón’ no proviene de ‘perdonar’: es su acción; ‘perdonar’ no es conjugación, sino su modo infinitivo; y las dos palabras que componen el verbo, ‘per’ (a través de, por medio de) es una preposición (ahí, prefijo), y ‘donare’ (dar, regalar), sí es verbo. En su primera acepción, `perdonar’ significa: “Renunciar alguien voluntariamente a castigar una falta, delito u ofensa o a cobrar una deuda” (M. Moliner). Virgilio y sus familiares no tuvieron en su vocabulario el verbo ‘perdonare’. Éste llegó tardíamente al latín, ya muy, muy entrada la era cristiana. Los clásicos latinos perdonaban con los verbos ‘ignóscere’, ‘excusare’, o, simplemente, el ofendido le daba la ‘venia’ (perdón, para ellos) al ofensor. Eso sí, podemos perdonarle al señor Pizarro esos gazapos, por el trabajo que hace en favor de las víctimas de los criminales y porque es uribista. Es que, señor, es casi imposible ser imparcial. ¡Bendito!
El editorial de LA PATRIA del 21 de octubre comienza con esta sentencia: “Las cosas no se buscan hasta que no se necesitan”. Es decir, que sólo las buscamos cuando ‘no’ las necesitamos, que es todo lo contrario de lo que quiso expresar el editorialista. El uso de los dos ‘noes’ con la preposición ‘hasta’ -a veces correcto, dicen, pero que yo pongo en tela de juicio- es causa de muchas contradicciones. Como el proverbio “el bien no es conocido hasta que es perdido”, así debió ser construida la oración del periódico: “Las cosas no se buscan hasta que se necesitan”. En casos como éste, lo mejor es buscarle la comba al palo, diciendo, verbigracia, “buscamos ciertas cosas sólo cuando las necesitamos”. Y todos, felices.
La semana pasada escribí: “…estudiante de las Universidades de Caldas y la Autónoma”. Napoleón, el cibernauta, se pregunta si debe decirse “alumno de las Universidades de Caldas y ‘de’ la Autónoma”. Señor, cuando el complemento que introducen las preposiciones ‘de’, ‘para’, ‘con’, etc. tiene varios componentes, éstas se pueden subentender, por ejemplo, “los alcaldes de Manizales, Neira y Villamaría deben trabajar juntos”. Y, por supuesto, pueden también expresarse, así: “los alcaldes de Manizales, de Neira y de Villamaría…”. En cuanto a la tilde que le puse a la equivocada inflexión verbal ‘sós’ (vos sós), lo hice simplemente para darle más fuerza a su acentuación. De todas maneras, con tilde o sin ella, no es palabra castiza.
La frase del año: “Lo importante es que los colegios (…) se coloquen de acuerdo o…” (LA PATRIA, Correo Abierto, Wilson Abel Leguizamón, X-20-09). Use sin miedo, señor Leguizamón, el hermoso y muy útil verbo ‘poner’, que no sólo las gallinas ponen…