24 de julio de 2021
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Toda una batalla para que el Cauca devuelva a los Ortiz

17 de junio de 2009
17 de junio de 2009

En una pausa a la tortuosa espera de lo que les puede devolver el río, un hombre joven exclama: "¡creemos que estamos viviendo un sueño, pero es la dura realidad y tenemos que enfrentarla parcerito!".

Y aunque su agonía se ha atenuado un poco porque unos pescadores le arrebataron al río Cauca el cuerpo de su madre, Ana de Dios Ortiz, no es suficiente calma mientras todavía guarde en sus entrañas a otros familiares.

"Al menos uno se quita de encima la tristeza y la zozobra de saber que podrá sepultar el cuerpo de la mamá, pero necesitamos los de todos", dice Elkin García Ortiz, quien pide fuerzas a Dios para pasar este "trago amargo".

A 200 metros de su reflexión de medio día, el caudal del río Cauca es escenario de una batalla de hombres y de máquinas que no se resignan a una segunda tragedia con la desaparición definitiva de los cuerpos que cayeron al lecho del río la noche del domingo.

A los ruegos al Altísimo de los Ortiz, se sumaron los esfuerzos de chaluperos, bomberos voluntarios y baquianos como "Macana", José Leonardo García, para recuperarlos.

Él, con 25 años de experiencia en el Cauca como minero y pescador, fue quien recuperó el primer cuerpo el lunes, el de Marta Ortiz, 3 kilómetros abajo del puente de La Pintada, y ayer se tomó confianza para repetir la faena. Cuando el día aún era fresco, "Macana" abordó su sugestiva embarcación, un pedazo de icopor grueso y un remo, y como único tripulante se echó aguas abajo con la esperanza de encontrar a los Ortiz en algún recodo.

De manera más planificada lo secundaron los bomberos de Valparaíso y la Defensa Civil de La Pintada, cuyo coordinador, Wilder Cardona, habló de "un barrido con canoas de mano, canoas a motor, salvavidas en neumático y lanchas" por La Pintada, Puente Iglesias, Bolombolo, Anzá y Santa Fe de Antioquia.

Pero la intuición de Fernando Paniagua, jefe de bomberos de Valparaíso, lo llevó a la desembocadura del río Cartama, donde apoyó a unos canoeros que muy temprano encontraron el cuerpo de Erminia García.

Casi al tiempo, se supo del hallazgo del de Diego Raúl Ortiz (esposo de la única sobreviviente, Teresita Ramírez), en la finca El Indio, en el sector de Cauca Viejo. Y poco después se conoció el de Alfonso Ortiz, en comprensión de Concordia. También se confimó el hallazgo de los niños Mateo Ortiz, de 7, en jurisdicción de Briceño y de Diego Alejandro Ortiz, de 14, en Santa Fe de Antioquia.

Volando bajo
A media mañana el apoyo fue más ruidoso y tecnológico, con la llegada del Ángel Uno de la FAC, que hizo un sobrevuelo desde el lugar del accidente, en la vereda La Herradura, de Valparaíso, hasta Santa Fe de Antioquia. La intención de avistamiento en recodos y remansos obligaba a volar muy bajo sobre el lecho, una maniobra de riesgo que concitaba la curiosidad de los lugareños que se agrupaban en las orillas y en los puentes para contemplar su paso.

Como "Macana", el Ángel Uno se "perdió" río abajo sin resultados conocidos en la tarde, pero con la certeza en las familias Ortiz y García de que no están solas con su drama. Una misa a medio día por los que se fueron, en la capilla del Sagrado Corazón, también fortaleció el espíritu de los más de 20 miembros que se radican de manera provisional en  esta población ribereña.

Ester, hija de Erminia, agradece la ayuda y, en especial, del particular que les facilita la finca La Pilarica para que se recojan en ella mientras pasan este momento.

Arriba, desde el Ángel Uno, y abajo, entre los escondites del río, el objetivo es el mismo: el hallazgo de los cuerpos. De manera más rudimentaria también lo intenta un grupo de muchachos en una flotilla de neumáticos, a manera de salvavidas. "El río está muy sucio, hay poco para visualizar, ayudó que anoche no llovió y baja con menos fuerza", cuenta Gabriel Jaime Cárdenas, uno de los miembros del grupo.

Los salvavidas hacen recorridos entre la desembocadura del río Arma y el puente de La Pintada. "Nos hemos metido por remansos grandes y no encontramos nada, pero estamos en guardia", advierte Gabriel.

Pero el grupo que padece el dolor en cuerpo propio, sufre con la espera. Elkin García y sus tíos se duelen que todavía faltan los cuerpos de los menores Paola, Sara y Carlos Mario Ortiz Ramírez, y de los adultos Virgelina Ortiz y Fernando León Jaramillo, el conductor y amigo de la familia.

Elkin y los suyos sueñan con una gran ceremonia de despedida en La Ceja, en lugar de la tortura de devolverlos a Dios uno por uno. "Queremos enterrarlos a todos de una vez", expresa.