3 de agosto de 2021
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Los que pagan por la peca

20 de junio de 2009
20 de junio de 2009

Pero trasladando la situación al campo de la justicia, bien podríamos decir que tan culpable es el que vota por un pago como quien paga para que se vote de determinada manera. Pero luego de oír a algunos amigos del gobierno en la noche del miércoles 3 de junio en el programa “Hora veinte” de Caracol, todo indica que comprar un voto en el Congreso, no es un acto grave porque eso es “lo usual”, o como acostumbra decir una persona que no es amiga mía: “lo históricamente dado”.

La argumentación de quienes defienden al señor Ministro del Interior de aquel momento, en el cual se votaba la primera reelección del doctor Uribe es bien interesante: dar una dádiva por un voto, dar un empleo por un voto, es muy usual, lo que sí es necesario castigar en la persona de Teodolindo Avendaño es el hecho de que al recibir la “dádiva”, o sea una Notaría, ésta la haya vendido por la suma de doscientos millones o algo parecido. Como quien dice, si no hubiese hecho ese negocio, no habría ninguna conducta digna de castigarse, porque lo demás, o sea, comprar y vender votos es lo “normal”.

Incluso se llegó a afirmar que la decisión condenatoria por parte de la Corte Suprema de Justicia estuvo cargada de revanchismo y odio hacia el señor presidente. Es decir, que dicho organismo ha debido absolver de toda culpabilidad a Teodolindo y al otro representante a la Cámara, porque lo actuado cuadra dentro de las conductas normales de lo que se da en el Congreso.

Entonces nos preguntamos, con Sor Juana Inés, si quienes pagan por la peca o por votar de determinada manera, ¿acaso no son culpables?. No hay forma de probarlo, dicen algunos; de la misma manera que no se pudo probar cómo un elefante entró al Palacio de Nariño durante la administración del doctor Samper. Y tampoco se pudo probar que abogados de narcotraficantes entraron por el sótano al Palacio de Nariño, estando en la presidencia el doctor Uribe, un hombre tan exigente en materia de seguridad. Y tampoco que Tomás y Jerónimo hubieran comprado los lotes en Mosquera, sabiendo que iban a hacer el negocio del siglo. Como quien dice, toda persona es inocente hasta cuando no se le pruebe lo contrario y como estamos en un país en donde en materia de recolección de pruebas hemos sido bien malos, todos seguiremos siendo inocentes, incluyendo a los que nunca lo han sido.

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