24 de julio de 2021
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Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Contraplano

21 de junio de 2009
21 de junio de 2009

“El episodio se resume asi: Gabo, a la sazón subdirector de la agencia cubana de noticias Prensa Latina, se encerraba a menudo en su oficina a escribir sus narraciones; de pronto se suspendía el tecleo de su máquina de escribir y lo veíamos salir a estirar un poco la piernas, antes de reanudar su trabajo. Con el cuñado Eduardo Barcha, e Iván Ocampo de la Pava, trabajábamos allí como "copywriters" y mensajeros.
 Un dia, al trasponer la puerta, me dijo: "camine, Lopera, me acompaña y nos tomamos un tinto". Salimos hacia la calle 18 y fuimos hasta el edificio Avianca, y de regreso entramos al cafe Los Cardenales. En el trayecto apareció un fotógrafo callejero quien nos tomó esa ya famosa instantánea, y me dio el recibo con el cual reclamé el original.
Años después, esa misma foto en tamaño pequeño se la mostré a Gabo quien, al verla, escribió al reverso: "este soy yo con el cuate Lopera quien no quiere aprender a escribir cuentos". Con ese texto fue publicada en la revista Pluma, texto que luego rescató el manizaleño Fernando Jaramillo, el mayor coleccionista de la obra de Nobel, quien la publicó después en su blog "memorabiliaggm" que envía desde Cali”.
   
El adiós de Soledad. La crítica gramatical Soledad Moliner, quien mantiene llamativas afinidades de  estilo con Daniel Samper, se acaba de despedir de sus lectores a través de este pequeño recuadro vestido de rojo: “Después de cinco años y más de 60 columnas, ha terminado mi sección de Revista Credencial “La lengua ensalza”. Quiero agradecer a la publicación  que la ha acogido y a los lectores que  me han acompañado con sus preguntas, sus comentarios, sus críticas, a lo largo de este tiempo.  Espero haber contribuido a que se entretuvieran con las cosas de nuestro idioma y confío  en que, con algo de suerte, hoy lo hablen un poco mejor que ayer. Soledad Moliner”.
 
El Fenómeno Internet. Antonio Pardo García, precursor del periodismo moderno, también es maestro de la síntesis. Así se ve la arrolladora penetración de la red: “A propósito de Internet, todos los días crece más y más desbocado. Es impresionante cómo sigue robándole juventud a la radio y a la televisión. Tengo (en mi familia) el testimonio de una señora de 78 años sobre cómo ha cambiado su vida este año con Internet. Vive en el. Es extraordinario. Internet ya no es solo de los jóvenes. Es también de los adultos mayores”.

El San Papeleo. El presidente de Discos MTM, Humberto Moreno Cortés, plantea este tema de interés general: Ha sido eterna la queja por la manera como el Estado genera e instituye "papeleos" para crear la necesidad de acrecentar la burocracia y poder darles qué hacer a los cientos de miles de empleados públicos.  Caso 1:  El tal RUNT. Menos del 15% por ciento de la población colombiana tiene computador y muchos menos con acceso a internet. La mayoría de propietarios de vehículos tendrán que hacer la tal declaración del RUNT por medio del formulario. Toneladas de papel.
Caso 2    Existe una norma de la Superintendencia Financiera que obliga a todas la entidades de su control a que cada año les pidan a sus usuarios que llenen un formato llamado Formulario de Conocimiento del Cliente que deben acompañar de un paquetaco de documentos bastante voluminoso. Casi un kilo de papel. Y esto lo deben hacer no sólo las personas jurídicas sino también las naturales. Si una empresa es cliente, por dar una idea, de cinco bancos y tres compañías de seguros, debe llenar el mismo formulario y adjuntar los mismos documentos por cada uno de ellos. ¿Se imaginan la cantidad de toneladas de papel usadas inútilmente? ¿Pueden calcular el costo para las empresas y para el Estado en tiempo y en burocracia? Esos son apenas dos casos. Y creemos que estos se podrían multiplicar de una forma impresionante. De esa manera es muy poco lo que hace el Estado por economizarnos impuestos y mucho menos por las campañas ecológicas que piden restringir el uso del papel”.

La apostilla: Colombia dejó su Consagración al Corazón de Jesús para consagrarse a San Papeleo, por obra y gracia de  la burocracia.