El locutor que les mostró la luna a los colombianos

Entrevista de Pantalla & Dial

Carlos Pinzón Moncaleano ha sido uno de los grandes en la historia de los medios de comunicación de Colombia.

Carlos Pinzón. Imagen revista Don Juan

Por Édgard Hozzman
Londonderry New Hampshire XI -18-017

En medio del frío y con una altura de 3.106 metros sobre el nivel del mar, en la casa de los transmisores de la televisora nacional en el Cerro de Jurisdicciones, en Norte de Santander, los hermanos Julio Eduardo, Leopoldo, Germán y Carlos Pinzón les dieron la noticia, ese 20 de julio de 1969, a los colombianos sobre la llegada del primer hombre a la luna: Neil Armstrong.

La sintonía fue total. En las casas las personas miraban la pantalla chica y salían a los patios o a las terrazas tratando de divisar el Apolo que había alunizado. Algunas personas lloraban, otras se santiguaban y más de uno, presagiaba el fin del mundo.

Se emitía desde el Cerro de Jurisdicciones porque en ese momento era el punto ideal para recibir la señal de Cabo Cañaveral y para difundirla en Colombia.

armstrongSi para los Estados Unidos fue la gran noticia, en el país lo era mucho más. Eran los tiempos de un par de canales, que transmitían en blanco y negro y que tenían una programación que arrancaba a las cuatro de la tarde e iba hasta las once de la noche.

Carlos y sus hermanos comentaban cada suceso de lo que ocurrió en el alunizaje y luego, los primeros pasos de Neil Armstrong por la luna. Fue un momento histórico, único.

“Para mí, ese fue un momento inolvidable en la televisión y me enorgullece haber sido su presentador”, cuenta ahora Carlos Pinzón, el maestro de maestros de la pantalla chica que acaba de cumplir los 90 años, en medios de homenajes en Zipacón, Cundinamarca, donde montó El Museo del disco.

Carlos Pinzón Moncaleano ha sido uno de los grandes en la historia de los medios de comunicación de Colombia.

Su voz fue el modelo para los comunicadores del decenio de los sesenta lapso en el que su obra tuvo una gran proyección, fue el gran mecenas del rock colombiano, organizó los incipientes conciertos con los primeros aspirantes a ídolos de la juventud como “Los Dangers”, “Los Dinámicos” y los solistas , Guillermo “Pipo” Valderrama y Humberto Plazas, en los teatros Colombia y México. Fue el primer Disjokey.

Como director de Emisoras Nuevo Mundo, creyó y le dio la oportunidad a Jaime Martínez, Jimmy Raisback, Alfonso Lizarazo, entre muchos más.

Hoy después de medio siglo, los pioneros del Rock en Colombia y España lo recuerdan con cariño y agradecimiento como Óscar Lasprilla, Rodrigo García, Yamel Uribe y Guillermo Acevedo.

Dejó una positiva huella como productor de radio y televisión, sus ideas y obra fueron definitivas en la proyección de estos medios a nivel nacional e internacional.

Como filántropo comprometido con los más necesitados, sin esperar absolutamente nada. El Club de la televisión y Teletón son el reflejo de su bondad y genialidad.

–¿Quién le dio la primera oportunidad en la radio?

–Mi hermano Julio Eduardo Pinzón fue quien primero creyó en mí, él fue mi gran maestro me guio y estructuró como locutor y comunicador. Él era director de Radio en Tunja, me llamó para que le colabora. Esto fue en 1945.

–¿Cuál fue su modelo radial?

–Mi modelo radial fue Julio Eduardo Pinzón, a quien admiré por su vocalización, dicción su pronunciación era perfecta reposada, segura, natural lo que le daba gran credibilidad. Escucharlo leer un noticiero era una catedra de locución, por esto fue llamado a leer y presentar el noticiero de televisión, El Mundo al vuelo.

–¿Su personaje radial inolvidable?

–Un entrañable amigo, colega y compañero Julián Ospina, gran profesional.

–¿Cómo se informa ahora, a quién escucha a quién ve, a quién lee?

–Leo El Tiempo, escucho la W, me gustan los informes de sus corresponsales internacionales y veo canales de televisión internacional.

–¿Qué representa para usted saber que le ayudó a tanta gente?

–Una gran alegría de haber podido ayudar a quien lo necesitaba, esto lo hice sin esperar otra cosa que la satisfacción de haber cumplido con mi propósito de tenderle la mano a quien pude y lo necesitaba.

–¿Los artistas que ayudó fueron agradecidos con usted?

–El creer en el talento nacional, es una satisfacción recordada, sin esperar nada de nadie.

–¿Recuerda cómo nacieron los dos pegaditos de Emisoras Mil XX?

En una de mis visitas a México escuché una promoción radial que me llamó la atención. Hice la versión para Colombia y así nacieron “Los dos pegaditos” para anunciar en Mil XX dos canciones.

Para anunciar la hora en Emisoras Mil XX, contraté a “Los Isleños”, quienes me grabaron la promoción “Señor locutor diga usted por favor ¿qué hora es?”. El impacto fue inmediato. Este jingle hoy después de medio siglo la emite ocasionalmente Julio Sánchez Cristo en la W.

–¿Cómo nació EL Club de la televisión?

–En 1972 la televisión colombiana había producido exitosamente todos los géneros, desde la comedia, drama, musicales, información noticiosa, pero no se había hecho un programa de contenido social. Fernando Gómez me propuso en el horario de las 6:30 pm en la licitación que presentó. El resultado fue sorprendente, “El Club de la televisión” fue el gran suceso. Por este espacio pasaron grandes artistas de todos los géneros, miss Universos, modelos, deportistas grandes personalidades. Encontramos niños perdidos, logramos soluciones para personas que realmente las recitaban. Se obtuvo por primera vez que la televisión sirviera para causas sociales. Como consecuencia del Club de la Televisión surgieron otros eventos, C 100 para el Roosevelt, entre otros más.

–¿Cómo nació su devoción por la música clásica?

–Mi padre Carlos Alfonso Pinzón Sánchez nos inculcó la buena música la que se quedó en mi gusto. Por aquella época el Ministerio de Comunicaciones exigía a las emisoras programar una vez al día música culta.

–¿Ha vuelto a Zipacón?

–Los días 4, 5,6 de noviembre celebramos los 40 años del Festival Musical y la Alcaldía y los habitantes me rindieron un bello y gran homenaje celebrando mis noventa años, con partida de torta incluida.

–¿Las compañías discográficas le colaboraron para El Museo del Disco en Zipacón?

–No, doné mi colección privada y logré que parte de las discotecas de Fernando Gómez y Otto de Greiff también fueran obsequiadas al museo del disco en Zipacón.

–¿Cómo nació La Asociación Colombiana de Locutores?

–En 1954 Existían “Las voces de Oro”, se me ocurrió crear la ACL. Para profesionalizar el oficio de la locución, Julio Sánchez Vanegas fue el primer secretario. Rápidamente la membresía creció y nos convertimos en la representación oficial de los comunicadores ante Colombia y el Mundo.

–¿Quién fue un visionario de la radio y le televisión en Colombia?

–Sin lugar a dudadas, Fernando Londoño Henao.

–¿Una inolvidable anécdota?

–Cuando era joven trabajé un año en Argentina, conseguí un empleo como embalador, la única condición que me pusieron para aceptarme, debía hablar con acento argentino.

–¿El mayor acontecimiento del que fue testigo?

–En medios fui protagonista del cambio de la televisión en Blanco y Negro a Color en 1979, siendo presidente Julio César Turbay.

–¿Su personaje inolvidable?

–Mi padre, médico, poeta y escritor de una charada diaria en el tiempo.

–¿Cómo recuerda “La Nueva Ola “?

–La revolución musical que marcó el decenio del sesenta, la llegada del rock and roll a Colombia. Un lapso amable que le abrió un espacio a la juventud, sus inquietudes y actitudes.

–¿Cómo nació Monitor?

–Siendo director de Emisoras Nuevo Mundo se me ocurrió un programa para los sábados de 8 am 12 m. que llenara las expectativas de la audiencia, con notas actuales y culturales, música y la corresponsalía internacional de Gerardo Mosquera de la Radio Wado EE.UU y Andrés Salcedo, de La Dolche Welle Alemania. Periodistas que se proyectaron en Colombia a través de Monitor.

–¿Cómo nació Radio 15?

–Esta fue la respuesta a las necesidades de la juventud de comienzos de los sesenta, fue una explosión de creatividad de músicos, compositores e intérpretes, de Los EE.UU, Europa, México, Brasil Colombia y Argentina, que llegó para quedarse en el gusto de la juventud. Radio 15 fue la frecuencia joven de Caracol.

–¿Un tema musical de los sesenta?

–“El romance del cacique y la cautiva” de Oscar Golden.

–¿Cuál fue el mejor momento periodístico en su vida?

–En 1959 logré la primera entrevista para América Latina del líder chino Mao Tsé Tung. Este trabajo lo hice con una grabadora que me facilitó la embajada de los Estados Unidos. Era de manivela y había que darle cuerda cada dos minutos.

–¿A quién le cuenta tantas historias en los medios de comunicación?

–Hoy a nadie.

–¿Qué consejos les da a los nuevos profesionales de los medios de comunicación?

–Que continuamente investiguen, lean y se preocupen por el manejo de los idiomas y un lenguaje respetuoso. Que cuando entrevisten a un personaje lo hagan con conocimiento de su vida y obra.

–¿Cuál es su tema clásico preferido?

–La 9 Sinfonía de Beethoven.

–¿Le gustan más el folclore o el bolero?

–Son dos bellos conceptos musicales en los que se conjugan muchas emociones y momentos, obras nacidas en la sensibilidad de músicos y poetas.

–¿Qué emisoras escucha ahora?

–La W

–Usted inventa todos los días algo, ¿Cuál es su más reciente creación?

–A mis 90 años estoy en receso.

–¿Teletón lo hizo llorar?

–Muchas veces. La valentía de las personas en discapacidad me enseñó que en la angustia y el dolor hay una esperanza.

–¿Una satisfacción?

–El haber entendido que las dificultades son una gran razón para no deberle nada a nadie.

–¿Los cinco temas musicales de ser existencia?

–“La Quinta Sinfonía”, Beethoven,- “La Sinfonía del Nuevo Mundo”, Antonin Dvorak -“La 9 Sinfonía”, Beethoven- “Tu significas todo para mi” Alberto Vásquez. – “Que bonita es esta vida” Jorge Celedón.

–¿Un Pintor?

–Colombiano Rafael Penagos – Extranjero. Da Vinchi.

–¿Un Compositor?

–Ludwig Van Beethoven-

–¿Un Cantante?

–Colombiano, Fausto. Extranjero, El Puma.

–¿Una voz?

–Frank Sinatra.

–¿Un instante en su existencia?

Ver el mar siempre al lado de mi esposa Helena.

Esta entrevista se logró gracias a la gentil colaboración de la Periodista Helenita de Pinzón

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Imagen exterior: Revista Don Juan