¿Lenguaje de estadista?
Palabras injuriosas, altisonantes, peyorativas, son las que brotan constantemente de la boca de un hombre que por su condición de líder político está llamado a contener su intemperancia verbal. Un estadista está en la obligación de dar a sus gobernados ejemplo en el buen manejo del lenguaje. No queda bien ante ningún auditorio un Jefe de Estado que recurre a la confrontación personal para sustentar sus argumentos.
La locuacidad del presidente venezolano lo ha llevado a utilizar los medios masivos de comunicación para ofender a sus contrincantes políticos. “Aló, presidente”, el programa que todos los domingos realiza desde diferentes ciudades, se ha convertido en un botafuegos incontrolable. Allí despotrica de quienes no comparten su manera de gobernar. Se atreve, incluso, a calificar de ladrones a sus opositores políticos. Llega al colmo de ridiculizar con adjetivos indignantes a quienes se atreven a criticarlo. La agresividad verbal de quien por su alta investidura está llamado a ser un conciliador antes que un prende fuegos causa pena ajena en quien lo escucha. Un presidente debe medir el efecto de sus palabras. Pero esto nunca lo hace Hugo Chávez.
Hacer un inventario de las sandeces pronunciadas por el mandatario venezolano no es tarea difícil. Sobre todo porque cada día el megalómano presidente pronuncia una ofensa nueva contra cualquier personaje de su país o del exterior. Hace poco, refiriéndose a Guillermo Zuloaga, el mayor accionista de Globovisión, dijo: “De la cara, cobarde”. Y como el empresario, hoy prófugo de la justicia venezolana, se atrevió a decir que el presidente “se esconde en las faldas de Cilia Flores”, la presidente de la Asamblea Nacional, Chávez le contestó airado: “Venga y dígamelo en la cara”. ¿Es esta una forma civilizada de manejar un enfrentamiento público? Al ciudadano se le debe responder con argumentos, no con ofensas.
En la pelea que Hugo Chávez tiene casada desde hace varios años con Lorenzo Mendoza, el propietario de Empresas Polar, han salido a relucir frases que no quedan bien en labios de un Presidente de la República. Entre otras expresiones, para referirse a este industrial Chávez ha utilizado frases como “A mi no me provoque”, “Te voy a expropiar, Mendoza”, “Te tengo aquí, entre ceja y ceja”, “Bájate de esa nube”. Y en respuesta a un comunicado que Empresas Polar publicó en varios periódicos venezolanos donde rechazaba la intervención de su planta de arroz, el mandatario arremetió con estas palabras: “Si sigues mamando gallo, yo te voy a quitar todita la Polar, hasta la última planta que tienes. Te lo estoy advirtiendo”.
El Coronel Hugo Chávez Frías aprovecha cualquier espacio para insultar a sus opositores. En un foro con industriales de Estado Zulia, transmitido en cadena nacional, el mandatario se olvidó del objetivo de ese encuentro, y lo único que hizo, durante casi una hora, fue insultar a Manuel Rosales, ex gobernador de ese estado y ex candidato presidencial, hoy asilado político.. Le dijo: “desgraciado”, “sinvergüenza”, “hampón”, “cobarde”, “mafioso”, “bandido”, “corrupto”. No contento con esta sarta de improperios, agregó: “Te voy a borrar del mapa político venezolano”. Luego dijo: “Una calaña como esa debe estar en prisión”. Y remató con esta frase: “Yo no te tengo miedo, Manuel Rosales. Te tengo la celda lista”.
El presidente venezolano llegó al extremo de utilizar la expresión: “Que se vayan a lavar ese faltó”, expresada contra los miembros de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por haberse atrevido a decir que en Venezuela estos no se respetan. A los americanos les dijo: “Váyanse al carajo, yanquis de mierda”. Y al clero venezolano se atrevió a decirle: “El cardenal y los obispos están poniendo la misma plasta”. A Alfredo Federico Ravel le gritó públicamente: “Síguete metiendo conmigo, y ya verás”. Al presidente colombiano lo trató de “criminal”, “mentiroso”, “lacayo”, “imbécil”, “indigno”, “mafioso”. Y refiriéndose a Juan Manuel Santos dijo: “Con ese señor yo no me entiendo”. ¿Corresponden estos términos al lenguaje que debe manejar un estadista? Chávez no es un líder mesurado. Con razón el Rey de España le espetó el ya famoso: “¿Por qué no te callas?”.