14 de junio de 2026

Sin maricadas

Por John Sajje
3 de julio de 2017
Por John Sajje
3 de julio de 2017

 

POR JOHN SAJJE

En 1933, un compositor húngaro llamado Rezső Seress compuso una canción que ha pasado a la historia como la canción húngara del suicidio –Algo parecido a “Como se adora el sol” con el Puente de Olivares- El título original de la canción era “El fin del mundo”, pero ha pasado a la historia como “Gloomy Sunday”, es decir, domingo lúgubre. En 1940 la canción fue un éxito de la mano de Billie Holiday. La leyenda, no es que esta incite a matarse, o sea particularmente mala, sino la visión del entorno para asociarlo a un mito de muerte.

Nunca he entendido por qué un sentimiento de valoración de uno mismo por encima de los demás, como es el orgullo, se anteponga eufemísticamente a una relación natural de reconocimiento, de lucha por los derechos civiles de quienes se consideran distintos en una sociedad permeada por la discriminación; máxime cuando todos los géneros, orientaciones o colectivos deben enfilar filas contra la  discriminación y en defensa de la igualdad. Porque el mundo de hoy es un mundo que apea la discriminación y la resilencia. Más grave aun cuando se mantiene la mascarada más allá de la razón de ser.

Podría decirlo sin ambages: el problema no es una etiqueta gay, sino no saber ser diferente a otros géneros y más aún colgarse el rótulo LGTB para decir algo así como: ¡aunque no me consideras de aquí, sé que no me parezco a nadie! No nos digamos mentiras, la exclusión y el estigma social no son una potestad exclusiva de la etiqueta gay. La mujer, los ancianos, los nada agraciados, los gordos, los bajos, los pobres, los nadies; también tenemos restada la felicidad, por esas condiciones que no son exclusivas de aquel 28 de junio de 1969 en el Stonewall Inn de Nueva York que devinieron y dieron origen a las manifestaciones por la liberación sexual -que se iniciaron en EE.UU. en 1970-  hasta danzar con el  WorldPride ondeando la bandera del arco iris, como divergente, extemporáneo o raruno, ante los ojos castos de los asombrados que se sienten agredidos con dichas presencias.

A muchos les pareciera una maricada, pero no es así. Es posible que todo pase por la fragilidad de una sociedad atormentada o signada por razones de “buenas costumbres”, o señalamiento anti natura. Y eso sea lo que amerite la manifestación del orgullo como bandera de movimiento social; esa que reivindica hormonalmente la visibilidad, la diversidad y la demanda de igualdad, como ejes de fundamentales de la lucha entre la testosterona y el estrógeno para formar cuerpos disidentes, en busca de interlocución social. Sí, se aboga por algo que va más allá del evangelio del plumaje y no se puede dejar todo en una anécdota de algarabía de lentejuela, pestaña postiza y “antitesticulona”. No en vano una gran activista preguntaba: ¿es el Orgullo un negocio para ganar dinero, o una herramienta para ganar dignidad?

Y digo que el problema es no saber ser diferente, porque la condición gay no alambica la voz, extrema los movimientos, pone de punta las manos, o genera zigzagueo de cadera con golpe de “bomba” al ritmo de los hermanos Rosario. Sería tanto como pensar que el cannabis genera pasito tun-tun o hablado malevo, o que para ser físico culturista se necesita achicar la camisilla, tatuar los bíceps y mantener el abdomen comprimido para andar robóticamente y levantar suspiros. Ese travestismo social que distorsiona a muchos colectivos y da al traste con objetivos como matrimonio igualitario, adopción y reconocimientos sociales como objetivos de lucha, hacen posible la derechización de la política, el auge de grupos reaccionarios, el debilitamiento de la voluntad política de los gobernantes para defender los derechos humanos y el cierre de espacios a la sociedad civil.

Al final, en 1968, en Hungría, Seress, el compositor, se tiró por la ventana de su apartamento y acabó con su vida. Así, el compositor de “Gloomy Sunday”, domingo lúgubre, se suicidó un domingo.

A propósito ¿qué le saca a usted lo homofóbico: qué existan “gays”, o que abusen de su condición para irrespetar su heterosexualidad?