14 de junio de 2026

El dilema de María

Por John Sajje
15 de mayo de 2017
Por John Sajje
15 de mayo de 2017

Por John Sajje

Charles Duke fue el décimo astronauta en pisar la luna.

Cuenta la historia que  Charles Duke  fue el décimo astronauta en pisar la luna. Lo hizo en abril de 1972 como parte de la misión Apollo 16. Por entonces Charles tenía 36 años, convirtiéndose en el hombre más joven, hasta el momento, en haber caminado sobre el satélite. Lo que hace interesante la historia, es que Duke dejó allí tirada una foto de su familia, en la cual  aparece él mismo junto a su mujer y sus dos hijos. La foto sigue allá arriba, o lo que quede de ella, porque las temperaturas y la luz, seguro que han hecho su trabajo. La foto tiene un mensaje en el reverso:” Esta es la familia del astronauta Charlie Duke, del planeta Tierra, quien aterrizó sobre la Luna el 20 de abril de 1972”.

María tiene 42 años, es docente oficial desde el 2005 que se ganó un concurso; antes trabajó por orden de prestación de servicios, gracias a un político que era el dueño del puesto. Ella se levanta a las 4 de la mañana a hacer el almuerzo. Sus dos hijos se despachan solos.  Porque María es madre soltera –muchas maestras son madres solteras- es una opción de vida y  quizás nadie podrá decirle que su hombre pertenece a ASOMAMA- asociación de maridos mantenidos por maestras– Muy temprano llega a la escuela a recibir a los niños. A las seis y 30 debe empezar su clase en un espacio de 27 metros cuadrados. Aula donde ubica a sus 37 alumnos de primerito. Su salón es acogedor. Seis ventiladores palian temperaturas que a veces llegan a los 40 grados centígrados. ¿Será por ese ruido que María se está quedando sorda? Ella se abstiene de ir al médico porque ya sabe que le recetarán Acetaminofén con codeína, Loratadina u omeprazol, en caso de estar de buenas, si consigue cita. Porque, también, la podrían remitir a Manizales y el viaje cuesta alrededor de 80 mil pesos, tomando solo gaseosa con pan, de almuerzo. Igual pasa con sus hijos: si alguno se enferma, la abuela debe viajar a cuidarlos, sino todos se encomendarán al ángel de la guarda, como cuando los cogió “el chincunguña”. La idea es que María termine jornada a las doce y 30. Pero generalmente sale a las dos de la tarde, porque muchas mamás despistadas se olvidan de ir por el niño o el mototaxista, que lo lleva y trae, también lo olvidó.

María llega Cansada a la casa. Almuerza y debe deambular entre oficios domésticos, planillas, calificaciones, proyectos y,  porque no, intentar solucionar los problemas de sus hijos, quienes a veces se duelen de la soledad. María tiene poca o casi ninguna vida social.

María, como normalista que es, se gana un millón 645 mil 354 pesos. De allí paga 500 mil pesos de arriendo. No tiene casa porque su lucha con el Fondo Nacional del Ahorro es de largo aliento: colas, trámites y tiempo y, además, porque es más fácil sacar a Teseo del laberinto de Creta, que las cesantías del Fondo de pensiones. Ella sabe que para eso necesita un tramitador y ocho horas de camino. Cada peso es estirado al máximo y lamentablemente no puede ahorrar, eso sí, eximirse de muchas cosas.

María no deja que una sonrisa se desdibuje de su rostro. Incluso a las ocho de la noche cuando se queda dormida frente al televisor.

María sabe que Fecode instó a un paro por el pliego licitatorio en salud para el magisterio, la nivelación salarial y la jornada única. Ella sabe que todo eso es necesario porque con lo que gana malvive. Pero ella escucho a su presidente decir que: “el gobierno ha llegado a puntos sobre beneficios económicos y no podemos darles lo que piden, simplemente porque no tenemos los recursos”

María quiere entrar al paro, lo entiende como algo justo, pero algunos padres le han dicho que si ella no recibe a sus niños, ¿qué van  hacer? , ¿Para dónde se los llevan? y ¡deben ir a trabajar! María es madre y sabe lo que es tener hijos sin quién se los cuide. Pero ella siente que no tiene un garaje, sino un aula. Teme que los padres no le entiendan y la señalen. ¡Son familias vulnerables! – Piensa-  además hoy ha escuchado a una madre: ´ ¡pero es que ya no quieren es trabajar! ¡Antes la educación no está, como está! Pero ella cree que debe tener una vida digna. El rector les indicó que posiblemente entren a Jornada única. Entonces la jornada de María será de cuatro de la mañana a seis de la tarde.

María tiene un dilema…

Según parece, Duke hizo aquello principalmente por sus hijos, para compensarles de algún modo por todo el tiempo que pasó preparando el viaje y durante el cual casi no pudo verlos.

A propósito, ¿cómo compensarle a María la dignidad con la cual educa a nuestros hijos, con la seguridad que a los propios los tiene, según ellos, olvidados?