14 de junio de 2026

¡Agua para detectar goteras!

Por John Sajje
13 de marzo de 2017
Por John Sajje
13 de marzo de 2017

 Por JOHN SAJJE

En un acto de premonición, propia del realismo mágico, en “Caracas sin agua”, Gabo ubica el 6 de junio de 1958, en Caracas, al ingeniero Samuel Burkart comprando una botella de agua mineral para afeitarse. En esa capital venezolana, por el verano, se suspendió, en marzo, el suministro de agua potable. ¡Los últimos  100.000 metros cúbicos almacenados en el dique de La Mariposa, se agotaban! La sequía tuvo visos políticos. En los barrios pobres no había agua y en los ricos se restringió una hora al día. El alemán veía como las amas de casa insistían en regar las matas. El éxodo era inevitable y apocalíptico. Los vecinos preparaban el café con agua mineral. Así fue como la venta de jugos de frutas y gaseosas estaba racionada por orden de las autoridades. Cada cliente tenía derecho a una cuota límite de una lata de jugo de fruta y una gaseosa por día, hasta nueva orden. Burkart compró una lata de jugo de naranja y se decidió por una botella de limonada para afeitarse. Sólo cuando fue a hacerlo descubrió que la limonada, corta el jabón y no produce espuma. ¡Al final, solo el agua lluvia salvaría a los caraqueños!

En La Dorada, el aguacero fue torrencial y los más pobres de Bucamba, Buenos Aires y el Tierrero vieron como su escuela, La Caldas, amaneció inundada.

-¡Algún día tendremos un alcantarillado digno!- Dice una vecina.

“May”, otra vecina, le replica -¿Usted también se volvió política?

-¡pero si el alcantarillado lo tiraron hace poco!- fue un regalo de Vargas Lleras- ¡Al menos eso dijo Erwin!-

-¡Todos son iguales! – Replicó la otra. ¡Eso se parece al agua gratis del Alcalde!-

-¡Desagradecida!- El agua del Alcalde cae del cielo! Espetó “May”.

La pasada campaña a la alcaldía enfrentó a cuatro fuerzas muy equiparadas. César Álzate por el Movimiento del Pueblo,  Luis Carlos Pineda por el CD, Diego Pineda Álvarez por  Cambio Radical y  por el partido liberal Cristiam Valenzuela. De la chistera de Mario Castaño, el candidato liberal, empezó a viabilizar la posibilidad de entregar el mínimo vital de agua a los estratos uno y dos,  como promesa de campaña.  El congresista sabía varias cosas: Que él podía incidir. Que existía el tema en un CONPES Social 91 de 2005. Que el artículo 1 de la Constitución nos fundamentaba como Estado social de derecho, con base en la dignidad humana; y que una de las formas de  garantizar la calidad de vida era suministrando agua a los más necesitados. Amén de  los numerales 2.3 y 2.4 de la ley 142 de 1994 en su artículo 2. Incluso la administración catatónica de Empocaldas, en el puerto caldense, sabía que los artículos  365 y 366 de la carta política reflejan la garantía de asegurar la prestación el servicio público para el bienestar de la población e incluso velar por el mejoramiento constante de la calidad de vida. Así no sepa cuánto puede valer ese proyecto, de llevar 6 metros cúbicos mensuales a los mas pobres!

Lo anterior no era mas que  el registro  que hizo, el 29 de julio de 2010, la Asamblea General de la organización de las Naciones Unidas, al reconocer el acceso al agua potable como un derecho básico para los casi 900 millones de personas que carecen del liquido vital.

Es muy posible que en la chistera de Erwin, que era la misma de Vargas Lleras,  también se empezara a vislumbrar, que quien más prometiera sobre el agua, podría ganar la Alcaldía.

Diego Pineda ganó por una cabeza o mejor, por más familias; prometió para más familias y más agua; poque una cosa son los seis metros cúbicos mensuales de agua y otra ¡AGUA GRATIS!

“May” insiste -¡¿Si se gastaron semejante millonada en un alcantarillado, por qué La Dorada se sigue inundando?-

No existe respuesta. 4516 familias que no saben que son beneficiadas, quizás, tampoco sabrán, nunca, que pudieron tener el mínimo vital de agua. ¡Pero igual votaron!

¡Sigue lloviendo!

El directivo docente de la sede Caldas, solicita que ¡aprovechen el aguacero para detectar goteras!

A la final Samuel Burkart se afeitó con jugo de duraznos.

A propósito, ¡¿apostaría un durazno a que el Alcalde cumple con el AGUA GRATIS que prometió?!