14 de junio de 2026

¡Un cementerio sin muertos!

Por John Sajje
6 de marzo de 2017
Por John Sajje
6 de marzo de 2017

Por John Sajje

Sergio Leone, en el año de 1966, nos legó una historia. La trama gira en torno a dos pistoleros  y un asesino, este último Sargento del Ejército de La Unión. Un matón a sueldo, llamado «Sentenza», sigue la pista de una caja de dólares robada al ejército nordista. Al mismo tiempo, dos truhanes incompatibles, llamados Tuco y Joe, pactan para hacerse con el dinero de una recompensa considerable. Son tres cazadores de recompensas que buscan un tesoro, que ninguno de ellos puede encontrar sin la ayuda de los otros dos. Así que los tres colaboran entre sí, al menos en apariencia. Y es memorable aquella escena cuando, el feo,  (Eli Wallach) escapa de unos asesinos a sueldo por el lejano oeste a lomos de su caballo, pero es interceptado por 3 caza recompensas que lo derriban. Uno de ellos sostiene un cartel con su cara y le dice:

– ¿Sabes que tu cara se parece a la de uno que vale 2.000 dólares?

¡Sí, pero tú no te pareces al que los va a cobrar! – contesta de repente ‘El Bueno’ (Clint Eastwood) saliendo de unos arbustos y apuntando con un revólver… ¨

¡La capa rosa! ¡La capa Rosa! Gritan los vocingleros. Como otro ¡Muerto! ¡Muerto! Los campaneros.

El sol es canicular. El alboroto está en el rio. Al mejor estilo de Tranquilina Iguarán Cotes  «una mujer imaginativa y supersticiosa», Carmen, no cesa de decir, al tiempo que veía bagres, bagre sapos, bocachicos, moinos y nicuros con las agallas llenas de lodo… ¡No te burles de los presentimientos de los viejos porque a veces salen!  -Esto me genera un mal recuerdo-

Ella, saca agua sangre de su memoria y mira con nostalgia el rio. Las Autodefensas Campesinas del Magdalena Medio, que tenían cinco frentes, ahogaron el pavor con esperanza, aquel 7 de febrero de 2006, casi 30 años después de creadas, al desmovilizarse con casi un mil combatientes. Atrás quedó 1978, “La estrella”  y los sueños de “don” Ramón”, ahora cubiertos por el alzhéimer. En ese febrero, al igual que este, los ribereños lavan sus sorpresas en el rio. Antes eran cuerpos que empujaban con una guadua larga para que siguieran su curso, hoy son peces con barro en sus agallas, sin oxígeno, buscando la orilla para morir, sin anzuelo. Otros piensan en ese aciago 1982 cuando se produjo el primer alzamiento contra la guerrilla (frentes 9 y 47) liderado por Ariel Otero, Henry de Jesús  y Gonzalo Pérez  en una población  boyacense sobre el  Rio grande de  la Magdalena.  Piensan en el israelí (Yair Klein) que los entrenó,  pero también en la paradoja de ese año, cuando nacieron, también, dos frentes del ELN que se volvieron el terror del oriente antioqueño: el Carlos Alirio Buitrago y el Bernardo López Arroyave. Y en esa guerra, muchos jóvenes doradenses se reclutaron y murieron. Muchos no han hecho el duelo o cerrado la herida. Muchos dicen que fueron los únicos que dieron trabajo y muy seguramente, en épocas tan difíciles, de inseguridad,  como está, algunos hasta añoren a “los muchachos”.

Doña Carmen no cree que las fuertes lluvias en Campo Alegre, Huila, han  ocasionado, que  toneladas de material sólido, lodo, rocas y sedimentos, haya generado una baja de oxígeno, aumento de los sólidos y turbiedad en las aguas de los ríos que son afluentes directos del Magdalena y los peces no hayan muerto por la boca, sino por las agallas.

  • ¿Agallas? Agallas son las que debía tener una para dejar ir a un hijo para la guerra – dice ensimismada- pero ¡no había de dónde más comer! Se responde!
  • -“Ellos, siempre los echaban al Magdalena”. Entonces una lágrima rueda por los surcos de su mejilla. Así perdí dos hijos y un nieto. Remata, recomponiendo la figura.

Hoy, más de 30 años después de los reclutados y victimizados en La Dorada, solo queda un monumento erigido como para cumplir con un contrato. Solitario y olvidado de espaldas “al puerto” (un bailadero) ese monumento no recobra memoria, esa cuota que puso La Dorada.

“Algo grave va a pasar y lo mejor es estar preparado” puede estar repitiendo alguien en el pueblo, mientras se abre el debate, sobre si esos peces, muertos, que llegaron por miles a las orillas, son aptos para el consumo o no.

–¡abuela, Pero si en este pueblo siempre ha hecho calor!

¡Esos peces muertos son un mal presagio! – responde.

Ad Hill es el nombre del cementerio en el que se desarrolla la última escena del “Bueno, el malo y el feo”: el famoso duelo entre los tres pistoleros. Aquel cementerio tenía 5.000 tumbas, todas ellas vacías. Y el tesoro que buscaban los tres protagonistas estaba enterrado entre la tumba de Arch Stanton y el soldado desconocido.

El Rio Magdalena fue el cementerio de aquella barbarie y los cadáveres quedaron entre  el agua turbia y los NN: ¡Una tumba vacía!

A propósito… ¿Lo recuerda o también existe en usted una memoria selectiva? Porque muy seguramente, su cara ¡no tiene recompensa!