La otra burbuja
Por John Sajje
El 17 de septiembre de 1788, durante la guerra Ruso-Turca, el ejército austríaco –100 mil hombres de diferentes nacionalidades- buscaba sitio para acampar, en vísperas de una invasión. La avanzada de ese ejército (húsares) tenía la misión de explorar y limpiar el territorio de posibles enemigos (Los turcos). ¡No encontraron un solo soldado! solo en el lugar había unos gitanos que vendían aguardiente. Así que: ¡A beber se dijo! compraron unos cuantos barriles y a esperar sus compañeros. Al lugar llegó, luego, un contingente de infantería rumano, quienes pidieron aguardiente. Los húsares, ya borrachos, se negaron y construyeron barricadas en torno a los barriles de licor. Alguien hizo un disparo al aire ¡Se armó la de San Patricio! Los rumanos creyeron que el disparo lo había hecho un francotirador turco y comenzaron a gritar. “¡Turcii! ¡Turcii!”, “¡Los turcos!”, “¡Los turcos!”… Los húsares salieron corriendo. Los infantes se desbandaron. En un intento por imponer orden, los oficiales austríacos entraron en escena y comenzaron a gritar: “¡Halt!”, “Alto”. Sin embargo los soldados creyeron oír: “¡Alá!” – el grito de guerra de los otomanos- y el caos se multiplicó. Un oficial de caballería vio a los húsares dando vueltas alrededor del campamento; pensó que debía ser un ataque de la caballería turca. Así que ordenó una carga, contra lo que creía el enemigo. Esa caballería fue vista, desde otro punto, por un cuerpo de artillería. Creyendo sin duda que eran los turcos, los artilleros abrieron fuego contra los jinetes. Cuenta la historia que: ´´Ya enloquecidos, los soldados se dispersaron en pequeñas bandas que disparaban a todo lo que se movía, creyendo que los turcos estaban por todas partes¨ Cuando llegaron, verdaderamente, los turcos, no tuvieron con quien pelear, sus 100 mil enemigos estaban en los registros de heridos o muertos. Entonces, los turcos, si, ¡bebieron felices!
En muchos hogares de La Dorada estaba Odebrecht. Presente, en ropa de labor, botas o sudores de cientos de hombres y mujeres que a pico y pala, abrieron camino a golpe de sudor, para soñar con la carretera que los aislaría de todo- La Ruta del sol- ¡Vaya paradoja! Eran obreros,
–¨No había, ni daba pa´mas. Incluso le pidieron a la empresa bajar el sueldo, para que le dieran trabajo a más gente! – Dice ¨La Pata¨- una señora que vende tintos en la ruta. En cambio los arrendadores estaban en su salsa: Vivienda para ingenieros, técnicos y directivos a millón y más, mensual. Las existencias se agotaron y ellos, los dueños, frotándose las manos, podían colgar el cartel de arrendado.
Cuando estalló lo de Odebrecht, en los medios estaba el nombre del ungido, la filiación de los sobornados, la razón de la estafeta, la alcurnia del mensajero, la reacción de los facilitadores e incluso el lugar de diversión donde recluirían los beneficiarios de la locomotora del soborno.
¡Fue el tiro al aire! La existencia de una sobrevaluación de los valores inmobiliarios, alimentada por una trastienda de la economía narca y los fines especulativos derivados de mega obras, mantiene en vilo la economía de la región y en especial a La Dorada. Todo parece indicar que existe una “burbuja”, que bien podría llevarla al aislamiento y ostracismo, de no aparecer el liderazgo que todos demandan. El aviso es: ´´Se buscan líderes” Pero líderes que brinden soluciones viables y éticamente posibles a las necesidades básicas insatisfechas de sus conciudadanos. Pero, no líderes que jueguen al vivo, en torno a la clasificación del suelo, saltándose a la torera el POT para tratar de vender, en metros cuadrados, lo que es en hectáreas.
Es innegable que existen cientos de predios con características físicas, de uso y ubicación, ya depreciados, sumidos en su vida remanente y una especie de dictadura del arrendador que se antepone a la ley de arrendamiento que, dice que se debe arrendar el inmueble máximo al 1% de su valor comercial, (si un inmueble vale $100 millones el precio máximo de arrendamiento es $1 millón y de ahí hacia abajo el propietario puede decidir en cuánto quiere alquilar). Todos sabemos que cuando se pierde el poder adquisitivo, estalla la burbuja. La Ruta se diluye. El 70 % de la materia prima del país, ya no pasa por La Dorada… Solo nos queda rezar o que nos salve el río y ¨en río revuelto ganancia de pescadores¨… Antes, La Dorada estaba a 196 kilómetros de Bogotá ahora, ¡se siente más lejos!
¿Rezar? ¿Valdrá la pena? Si cuando todos pensaban que La Dorada era la población con el mayor número de iglesias por metro cuadrado, justo aparece otro fenómeno que le gana de mano el record y como la hipertensión la va matando silenciosamente: Se vende. Se arrienda
A propósito ¿sigue usted pensando que la de Karánsebes, es la batalla más absurda de la historia?
-¡Salud!
