El desplazamiento forzado global se reduce por los retornos a Siria, Sudán y Afganistán
Antonio Broto
Ginebra, 11 jun (EFE).- Unos 117,8 millones de personas sufrían desplazamiento forzado a finales de 2025, un descenso interanual de 4,3 millones -el primero en una década-, favorecido por los masivos retornos de refugiados y desplazados sirios, afganos y sudaneses, destacó la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR).
Su informe anual, presentado este jueves por su alto comisionado Barham Salih, mostró un descenso tanto de los refugiados huidos a países distintos del suyo (42,7 millones, una bajada del 3 %) como en los desplazados internos dentro de una misma nación (68,6 millones, un 7 % menos).
Retornos casi sin precedentes
Buena parte de los descensos se debieron al regreso de 1,3 millones de refugiados sirios a su país tras el fin de casi 14 años de guerra civil y el de 651.000 sudaneses a sus hogares después de que el conflicto interno remitiera en zonas como la capital, Jartum, aunque se mantenga en regiones como Darfur o Kordofán.
Además, 1,9 millones de refugiados afganos volvieron a su país desde las vecinas Irán y Pakistán, aunque en este caso muchos de ellos víctimas de devoluciones forzosas por el endurecimiento de las políticas de acogida en esos países.
«Muchos de estos retornos no se produjeron en condiciones de seguridad y estabilidad sino bajo presión, hacia lugares donde la inseguridad persiste, las infraestructuras han quedado destruidas y los servicios básicos y las oportunidades económicas siguen siendo escasos», advirtió Salih.
En total, 14,7 millones de desplazados de forma forzosa regresaron a sus hogares en 2025, la cifra más alta desde que ACNUR comenzó los registros hace 60 años.
El alto comisionado advirtió que «los retornos que no son seguros ni voluntarios no son soluciones: pueden convertirse en el inicio de un nuevo ciclo de desplazamiento».
Colombia, líder en acogida y en desplazamiento interno
Las expulsiones de afganos provocaron que Irán dejara de ser el principal país de acogida de refugiados de otros países, una posición que ahora ocupa Colombia, con 2,8 millones, en su mayoría venezolanos, seguida de Alemania (2,7 millones), Turquía (2,4 millones) y Uganda (1,9 millones).
En cuanto a los países de origen, Venezuela lideró la lista con 6,4 millones de refugiados o personas en necesidad de protección internacional, y a continuación se situaron Ucrania (5,2 millones), Siria (4,9 millones) y Afganistán (3,7 millones).
Solo en 2025 el número de nuevos desplazados y refugiados que huyeron de la persecución ascendió a 5,4 millones, incluidos 952.000 sudaneses, 788.000 ucranianos y 455.000 venezolanos.
Colombia es además el segundo país con más desplazados internos del mundo (7,2 millones), solo por detrás de Sudán (9,1 millones) y por delante de Siria (6 millones) y Yemen (4,8 millones), indica el informe de ACNUR, que en estos casos utiliza las estadísticas del Observatorio de Desplazamiento Interno (IDMC).
Reducir el desplazamiento prolongado
Pese a los esperanzadores descensos en el desplazamiento forzado, ACNUR llama este año la atención sobre lo prolongado que es para muchos esta situación, ya que un 70 % de los refugiados llevan más de cinco años lejos de sus hogares.
«Para demasiados refugiados, el desplazamiento comienza como una salvación, pero dura toda la vida», subrayó el jefe de ACNUR y expresidente iraquí, quien anunció el objetivo de reducir a la mitad para 2035 el número de quienes sufren esta situación de forma prolongada y a menudo dependen de la ayuda humanitaria.
Esa asistencia «salva vidas, pero no es el objetivo final y no permite a los refugiados convertirse en agentes activos con control sobre su futuro», afirmó Salih.
El alto comisionado recordó junto a las decenas de millones de refugiados y desplazados a los 4,5 millones de apátridas, personas que no son reconocidas por ningún Estado, siendo el mayor colectivo en esta situación los rohinyás, 1,8 millones, de los que 1,2 millones viven en Bangladés.
El informe de ACNUR, agencia que este año conmemora el 75 aniversario de la Convención sobre los Refugiados, recuerda que un 39 % de refugiados son niños y que los países en desarrollo acogen a un 68 % de los refugiados.
El jefe de ACNUR pidió a la comunidad internacional que no olvide estas situaciones en un momento en que su agencia, como otras del sistema multilateral, sufre problemas de financiación por el descenso de contribuciones de muchos Estados.
«No podemos pensar que éstas son situaciones lejanas de las que podemos ser inmunes. Lo que ocurre en el Sahel, en el África subsahariana o en otros países que acogen grandes poblaciones de refugiados tiene consecuencias globales», alertó Salih. EFE
