22 de junio de 2026

Avanza la restauración en Manizales de la Juan XXIII, referente centenario del bahareque en América Latina

5 de mayo de 2026
5 de mayo de 2026
Crédito: Alcaldía de Manizales

Manizales, 5 de mayo 2026 – EJE 21. La intervención del edificio Juan XXIII, una de las estructuras patrimoniales más emblemáticas de Manizales, continúa en ejecución bajo estrictos criterios técnicos y de conservación. Con más de 100 años de antigüedad, el inmueble es reconocido como la edificación en bahareque más grande de Colombia y una de las de mayor relevancia en América Latina dentro de este sistema constructivo tradicional.

El proceso de restauración se desarrolla con un enfoque especializado que descarta procedimientos convencionales como demoliciones o reemplazos estructurales. En su lugar, se prioriza la recuperación de los elementos originales mediante técnicas que respetan la configuración histórica del edificio. Esto implica intervenciones detalladas en cada componente, desde muros y entrepisos hasta la cubierta, cuya rehabilitación resulta clave para mitigar problemas de humedad y preservar la estabilidad general.

De acuerdo con el arquitecto y director de obra, Jorge Enrique Martínez Fonseca, los trabajos avanzan de manera simultánea en distintos frentes, incluyendo la estabilización estructural y la recuperación de elementos esenciales. Según explicó, se trata de un proceso exigente que demanda coordinación técnica y control permanente para garantizar la seguridad del inmueble.

La restauración también ha requerido la participación de mano de obra especializada, particularmente en oficios tradicionales. Carpinteros, restauradores y técnicos con experiencia en técnicas ancestrales desempeñan un papel central en la ejecución. José Nelson Arenas Echeverry, vinculado a las labores de carpintería, señaló que cada intervención implica un trabajo minucioso debido al valor histórico del edificio y a las condiciones particulares de sus materiales. En ese sentido, subrayó que los tiempos de ejecución responden a la necesidad de cumplir estándares rigurosos de calidad y estabilidad.

El sistema constructivo en bahareque —que combina estructuras de madera o guadua con entramados de caña y rellenos de tierra— presenta desafíos técnicos específicos. La ausencia de planos homogéneos y la variabilidad de los elementos obligan a realizar diagnósticos individualizados. Por ello, el proyecto articula conocimientos tradicionales con herramientas contemporáneas de ingeniería y arquitectura patrimonial, en un esfuerzo por mantener la autenticidad del inmueble sin comprometer su funcionalidad.

Alcance de la segunda fase

La actual etapa de intervención, programada hasta diciembre, contempla acciones orientadas a la recuperación integral del edificio. Entre ellas se incluyen la restauración tipológica de las fachadas sur y oriental, la reposición de cubiertas deterioradas y la terminación de entrepisos en los dos primeros niveles.

Asimismo, se adelanta la instalación de carpintería en fachada, la incorporación de elementos estructurales faltantes y la recuperación de muros en corredores internos. El plan de obra también incorpora la construcción de un tanque de almacenamiento y la implementación de una red contra incendios, con el fin de reforzar las condiciones de seguridad del inmueble.

Una vez finalizada la intervención, el edificio será destinado a usos culturales y comunitarios, bajo la coordinación de la Secretaría de Cultura y Civismo, con actividades orientadas a la promoción artística y la participación ciudadana.

Inversión y esquema de ejecución

El proyecto se desarrolla mediante un convenio de cofinanciación con el Ministerio de Cultura. Para la segunda fase se han destinado 18 mil millones de pesos, mientras que la inversión acumulada asciende a 39 mil 600 millones, distribuidos entre aportes locales y nacionales en el marco del acuerdo vigente.

La restauración de la Juan XXIII se inscribe dentro de los esfuerzos por preservar el patrimonio construido en técnicas tradicionales, un campo que enfrenta retos asociados a la disponibilidad de conocimiento especializado y a la necesidad de mantener prácticas constructivas históricas en contextos contemporáneos.