Nadie es eterno en el mundo»,Versión original de Tito Cortés (1951)
La amistad de Daniel Santos con Tito Cortés era uno de los orgullos de nuestro crédito. También un poco su manera de vivir: empedernido de la noche, rumbero, y según él mismo lo contaba, tenía 28 hijos. Con Daniel existen encuentros legendarios en la vieja zona de tolerancia de Cali. Acerca de los insistentes interrogantes acerca de su estilo, Tito Cortés en un reportaje inédito respondió: ‘Yo estoy cansado de explicar a las personas que no saben diferenciar estilos. Mira muchacho: Charlie Figueroa, Raúl López, Pepe Merino, Daniel y yo tenemos el mismo metal de voz, pero los cinco somos diferentes. Nadie imita a nadie.
Se inició como cantante en Buenaventura actuando en la única emisora del puerto. Frente al atardecer ensayaba la guitarra. Empezó a sobresalir con los primeros conjuntos, por ejemplo, con ‘Peregoyo y su Combo’, dirigido por Enrique Urbano Tenorio, donde tocaban los hermanos Chunga y el finado Petronio Álvarez. El gran sueño de su vida fue grabar con la Sonora Matancera. No lo consiguió, pero pudo disfrutar la gloria en 1980, en el Coliseo El Pueblo de Cali, cuando Rogelio Martínez, Director de la Sonora, le permitió cantar con ellos. Estuvo muy nervioso durante la presentación y lloró en el final de la misma.
Tito Cortés grabó más de 110 discos de larga duración, dos mil sencillos, una verdadera exaltación de la música popular. Vivió para cantar; viajó, se rodeó con famosos y fue toda una leyenda, ganándose el título de ‘El ciclón vallecaucano’. Luego de haber superado una bronquitis prolongada, pero el viernes sufrió una crisis cardíaca que lo llevó a la tumba. A pesar de su fama, conservó su sentido del humor hasta sus últimos días y la sencillez que le hizo ganar la admiración y el respeto de la gente.
Para componer sus canciones, siempre se inspiraba en las cosas cotidianas. una mujer, un paisaje o un momento de su vida, tanto así que él mismo decía que, cuando estaba en alguna presentación, las muchachas se le subían a la tarima a abrazarlo y besarlo. Su estilo y forma de interpretar las canciones, dejaron una huella y siempre se le recordará por su canción premonitoria, grabada en 1951: «NADIE ES ETERNO EN EL MUNDO»
