22 de enero de 2022
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El jurista que le  huyó a la muerte: Alberto Rojas Ríos

20 de enero de 2021
20 de enero de 2021

 

-La “experiencia angustiosa” del Presidente de la Corte Constitucional de Colombia
-Cuando la vida se convierte en incertidumbre
-“Déjeme el lujo de morir en Pereira”
-La vida es lo único

Por Álvaro Rodríguez Hernández

Con el Magistrado, hoy presidente de la Corte Constitucional de Colombia, Alberto Rojas Ríos, el agua no escurre su cauce. Brota con su verbo encendido. A raudales.

No para. Es una caja de música cuyo rumor es una cascada que se esconde en las horas del día… Se oye el golpe contra las piedras solitarias…

Es otro sobreviviente del letal virus del Covid -19. Once días en cuidados intensivos con dolores en el alma, le permiten hablar sin pausa como un deshago vital. Se demoró 4 días para ir a la clínica por el temor normal o el prejuicio del momento.

LOS PREJUICIOS

“Ese que hace creer que si  nos íbamos, no volvíamos”, advierte en tono premonitorio y cruel.

Aprovecha el instante para una reflexión que llega adherida como ejemplo o enseñanza: el autocuidado, la bioseguridad, el cuidado constante.

CORAJE

En estos instantes, resalta, “me lleno de esperanza y coraje”.

Relata el por qué  fue una “experiencia angustiosa y llena de incertidumbre”.

“Esto no es un cuento chino sino complejo”.

Igual, que al gobernador del Risaralda, el abogado Tamayo Vargas, con quien disfruta de un almuerzo servido en un mediodía pereirano. Rojas Ríos, nació en Pereira. Ciudad que no olvida. A ella vuelve entre el sol creciente del mediodía.

En el espacio siguiente, el ex alcalde de Pereira y actual Secretario de Gobierno del Risaralda, Israel Alberto Londoño. El relato.

Salíó como parroquiano cualquiera  de la capital del Risaralda, a estudiar al Externado en Bogotà, en 1977. Cartón de bachiller del Instituto Técnico Superior.

EL ABOGADO QUE SOY

“Me pensaba volver a Pereira con el título de abogado, fui buen alumno pero me quedé de profesor en varias universidades”, confiesa Rojas Ríos.

Como profesor, su alumna es hoy la actual Procuradora y ex Ministra de justicia, recuerda en el día de su posesión.

“Inteligente, espléndida, mujer Caribe, no se adorna espontánea pero prudente”.

El ´PAISAJE´ QUE NO QUEREMOS

El gobernador segundo, Tamayo, le da  temor y no quiere por ningún motivo que la crisis de la salud provocada por el virus, “se convierta en paisaje”. Teme y prende las alarmas.

Coincide que no discrimina  a la hora de matar. Lo dicen dos personas que ya pasaron por la figura deforme  de la pandemia.

Con devoción suprema, ambos, desde hace años, provocan muchos escenarios para que en la región exista un centro hospitalario de cuarto nivel o de alta complejidad que atienda 5 departamentos. La apuesta va adelante.

A los de la región, les toca morir en Bogotá, Medellín , Cali, dice con mirada hacia el infinito, el Magistrado. Si revisan la estadística, es cierto, apunto.

UN LUJO CRUEL

Por eso dice con refinado dolor, Rojas Ríos: “Déjeme el lujo de morir en Pereira”.

La frase suena a sentencia y provoca varios ires de cabeza, respaldando la enorme sentencia que tiene mucho de humanismo.

LA VIDA, LO ÙNICO

La defensa de la vida, ambos toman partido por ello.

Esto le preocupa igual a lo  que se viene para la Corte Constitucional con temas como el aborto, Tierras, lo electoral. No lo oculta.

Esta vez está en el escenario de la capital del Risaralda, porque la agenda lo marcó para estar impulsando, promocionando el XV encuentro de la Jurisdicción Constitucional: Diversidad y Reconocimiento.

LA JURISDCCIÒN ES DEMOCRACIA

Con 4 ejes temáticos gira el evento donde lo étnico, ambiental,  movimientos feministas y el debate sobre los derechos de las personas con capacidades diversas.

Pereira, Risaralda, es la capital de la Jurisdicción Constitucional durante los días 28 y 29 de enero.

La jurisdicción es democracia”, resalta el Presidente de la Constitucional.

Mucha agua ha corrido debajo del puente.

Como la novela, el “río corre hacia atrás…”.

La voz de Alberto Rojas Ríos, sigue en ascenso. Como del caudal de las “espumas viajeras…” .

 

La vida nada la detiene. ¡Ni la incertidumbre y la angustia de encontrarse de  frente con la muerte!