25 de marzo de 2019
Aguas de Manizales - Marzo 2019

Luis Bolívar, puerta grande en cuarta de abono de Manizales

11 de enero de 2019
11 de enero de 2019
Imagen bajada de Twitter de Cormanizales

Manizales, 11 ene (EFE).- El diestro colombiano Luis Bolívar se convirtió en el gran triunfador de la cuarta corrida de abono de la Feria de Manizales tras cortar las dos orejas al sexto de la tarde y marcharse por la puerta grande.

Se lidió un encierro de Juan Bernardo Caicedo, de discreto rendimiento, mientras que Antonio Ferrera y Sebastián Castella se fueron en blanco.

FICHA DE LA NOVILLADA

Toros de Juan Bernardo Caicedo, desiguales de presentación. Noble el primero, los demás descastados y el sexto tuvo movilidad.

Antonio Ferrera, grana y oro. Dos pinchazos y entera. Ovación. Tres cuartos de espada. Palmas.

Sebastián Castella, marino y oro. Espadazo y golpe de descabello. Palmas. Entera y palmas.

Luis Bolívar, azabache y oro. Entera y tres golpes de descabello. Palmas. Espadazo y dos orejas.

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BOLÍVAR SALVA LA TARDE EN LA CUARTA DE ABONO DE MANIZALES

Hubo que esperar hasta el cierre para que una plaza con fe viera la faena de la corrida a cargo de un maduro Luis Bolívar, autor de una obra de la que fue único responsable. Dos orejas y puerta grande para el diestro colombiano.

Antes faena de gozo y disfrute, esos que solo dan la madurez y el conocimiento, de Antonio Ferrera al noble primero de la tarde, al que solo le faltó fuerza para sacar nota óptima.

En el capote hubo sentimiento y en la muleta desmayo y pulcritud. Ovación tras fallar con la espada. Palmas al toro.

Muy por encima estuvo Sebastián Castella frente al segundo de la corrida, que pasó de dejarse a ser violento y parado.

El francés mandó de principio a fin y remató bien con la espada. Palmas.

Y Luis Bolívar, que cerró esa parte inicial de la tarde, es aquel del que brota madurez por todos los poros.

El de Juan Bernardo Caicedo fue manso y buscó refugiarse en los adentros pero el diestro colombiano aportó su técnica y el conocimiento de los terrenos para obligarlo a jugar en medios y tercios del ruedo. Palmas, tras no acertar con el estoque.

Cuarto, como tal, no hubo. El toro perdió la fuerza en sus remos delanteros al comenzar la faena de muleta y Ferrera debió abreviar.

Y la tendencia a la baja siguió su curso en el quinto de la tarde, rajado y sin opciones. Castella no pudo más que sentir frustración y postergar las ilusiones. Palmas.

Y el remate de la tarde fue ver a Luis Bolívar, una vez más, apropiado de su papel de lidiador, para evitar que el animal se marchara a terrenos indignos.

La tarea sobre la mano izquierda fue de alto tono. Y, aparte, supo exprimir hasta la última gota de lo que aportó, a regañadientes, su oponente. Espadazo y dos orejas. EFE