Crescencio González, el compositor de El año viejo»
En pocos meses estaremos escuchando con nostalgia el tema musical que compuso, el porro “El año viejo”…
“Yo no olvido al año viejo
porque me ha dejao cosas muy buenas
me dejó una chiva, una burra negra
una yegua blanca y una buena suegra…”
Crescencio Salcedo Monroy nació en Palomino, (corregimiento del municipio de Pinillos, Bolívar). Su fecha de nacimiento es bastante incierta. Se dice que fue el 27 de agosto de 1913. Fueron sus padres Lucas Salcedo y Blanca Monroy. No hay muchos datos de sus años adolescentes. Nunca fue a la escuela… “a qué… a perder el tiempo…” decía él, y ya mayor había aprendido a leer, a escribir y a contar los números. Vendió telas en su juventud y vivió ocho años en la Guajira con sus hermanos los indios donde aprendió a conocer el valor medicinal de las hierbas. Algún día por allá en los años 40s se presentó en Barranquilla vendiendo flautas de caña de millo y gaitas de carrizo que él mismo hacía.
Composiciones de gran popularidad en la historia de la canción colombiana fueron creadas por este sencillo y modesto personaje que recorrió muchos caminos y ciudades colombianas vendiendo sus flautas de caña de millo y los discos que él mismo producía.
A Jorge Vallejo y a Hernando Grisales que lo estuvieron entrevistando meses antes de fallecer en 1975, les contó muchas historias de cómo habían nacido sus canciones. Y tejió en un lenguaje medio cantinflesco las historias de muchas de ellas y de quiénes se las habían apropiado abusando de su amistad y de su ignorancia en materia de derechos de autor, del “copy rey” según sus propias palabras. Crescencio les aseguraba que era el autor de “La víspera de Año Nuevo”, pero hoy sabemos que es de Tobías Pumarejo, y “Se va el caimán” es de José M. Peñaranda. Por el año 1946 dio a conocer “Mi cafetal”que tuvo tremendo éxito, por el que no le dieron ni un peso de regalías… pero hoy sabemos que su melodía fue compuesta originalmente por el maestro Andrés Paz Barros para el tema “Se marchitaron las flores”y Crescencio la “fusiló” olímpicamente y de “La múcura”, se sabe sí, que ésta última se la vendió a Antonio Fuentes por $80,oo, según consta en un documento notarial en Cartagena, siendo Notario Lorenzo Espinoza.
Por el año 1952 compuso “El año viejo” tema que grabado en México por Tony Camargo* con la orquesta de Rafael De Paz se convirtió en un canción inolvidable e imprescindible en las festividades decembrinas. Con sólo este tema pasará a la historia para siempre.
Crescencio recorrió todo el país vendiendo sus flautas y sus discos, mal vestido, pero limpio, en cotizas, con su clásico sombrero sinuano y su mochila de colores al hombro, inspiraba lástima, pero esa fue su forma de vivir. No le importaba para nada su presentación personal. No fue pobre en el sentido de la palabra y pagaba sus discos en las fábricas que se los hacían, con billetes en efectivo. Las editoriales de música extranjeras le reconocían sus derechos de autor, aunque siempre se quejó de que en Colombia no le pagaban en Sayco.
Y con su mochila de colores, sus flautas de caña de millo y sus discos se despidió de este mundo en Medellín el 4 de marzo de 1976.
Fotografía y datos biográficos del “Diccionario de la Canción Popular de Colombia” de Jaime Rico Salazar
