14 de junio de 2026

La Dorada, una ciudad secuestrada por el módico 20% del gota a gota

Por John Sajje
25 de febrero de 2017
Por John Sajje
25 de febrero de 2017

¡Se vende sofá!

Por John Sajje

En el año 2007 fue detenido Salvatore Lo Piccolo,  un mafioso siciliano nacido en Palermo y que entonces era uno de los jefes de la Cosa Nostra. En el registro se le encontró un ritual de 10 puntos, que desde entonces se conoce como el ¨Decálogo de la Mafia¨ Un listado surrealista de cómo se deben hacer las cosas dentro de la organización. De esa chulería lo paradójico es que quizás, ni ¨Porrón¨ ni ¨El mocho¨, los presuntos asesinos en el caso de ¨El diablo¨ cumplan con los mandamientos 1-8-9 y 10 del decálogo:

  1. Nadie puede presentarse directamente a uno de nuestros amigos. Debe haber una tercera

 persona para hacerlo (…)

  1. (…)         Cuando se te solicite información, debes responder la verdad.
  2. No hay que apropiarse del dinero que pertenezca a otros o a otras familias.
  3.    Individuos que no pueden formar parte de la Cosa Nostra: quien tenga un familiar

              directo en la policía, quien tenga un familiar traidor, quien se comporte mal y no se

              ciña a los valores morales¨

 

En una ciudad ribereña como La Dorada, con aire macondiano, fácilmente se amalgama la inversión de la paz con la muerte y que sea justamente la parca la que termine venciendo, porque el gatillo es más rápido que el consenso o la fuerza es el motor de la indiferencia.  Indiferencia que hace que la muerte de Aleidis María de la Cruz Sotelo sea casual y la del ¨Diablo¨ un ritual.

Es muy probable que la muerte de César Augusto Parra, no esté necesariamente asociada a las declaraciones que entregó antes de perder la vida a manos de dos sicarios. A veces somos muy viscerales y nos gana ¡la emocionalidad! Pero lo que sí está claro, es que el contexto conspiró para ver una escenografía que en nada favorece las determinaciones administrativas de los últimos días. Como las restricciones in situ, que poco o nada reflejan el querer ciudadano en una ciudad secuestrada por  el módico 20 % del gota a gota, sin fuentes de empleo, con una ruta del sol paralizada, una prostitución galopante y sin otro servicio público que no sea un taxi; porque en la Dorada no existe servicio de busetas urbanas, que no sea a Purnio o Guarinocito.

De allí que -aunque ilegal- el mototaxismo sea la fuente primaria para llevar una aguadepanela a la mesa. El contexto tiene muchas aristas. Una ¨carrera¨ en mototaxi vale mil pesos. En un taxi, la más barata, cuatro mil. Ambos cubren el servicio, a veces, con la inclemencia de 40 grados centígrados, a la sombra. Para ello, existen ¨empresarios¨ de las motos que alquilan el vehículo a 15 mil pesos, para que un hombre o mujer se  rebusque todo el día. Está quien tenga la moto familiar para trabajar, como también pervive el que delinque encima de ¡dos ruedas! Vaya Singularidad, ¡se hizo una restricción por cinco muertos y al otro día de la medida se generan dos más! ¿Cómo medir su efectividad?

Para nadie es un secreto en el puerto, que hay un grupo, al que pertenecía el señor Parra, que anda buscando soluciones, como la creación de una cooperativa, que sin estar al margen de la ley, genere empleo y posibilidades de sustento, en torno a un servicio, para quienes no tienen empleo o viven del rebusque, ayudando a la economía de los doradenses.

¨Parece que no existiera voluntad política en el país para reglamentar el mototaxismo, quizás porque lo trabajan los más desarraigados, pero si existen voces para justificar a UBER, teniendo empresas de taxis¨ dice Tenorio, un usuario de este servicio. Quien remata: ¨Aquí sabemos que muchas familias compran el ¨diario¨, para alimentar su familia, con cuatro mil pesos¨

Vale la pena que este servicio, que es tan ilegal como exponencial su crecimiento, refleje mesura y diálogo, porque nace de un déficit en el transporte, aunado a la falta de empleo estructural y la falta de una regulación inteligente en movilidad.

Viene a la mente a la historia aquella del tipo que encontró haciendo el amor a su esposa, con otro, en el sofá, y vendió el sofá para evitarse problemas!

Eso que los avezados llaman ¨sacaculismo¨ da al traste con lo que Álvaro Gómez llamaba ¨Acuerdo sobre lo fundamental¨ y Parra sabía que allí había una opción, hasta que dos desalmados cumplieron su misión. ¡Cambiaron la voz de un líder, por cuatro plomos! Y de paso cegaron la vida de Doña Aleidis María en ¨El Silencio¨ de un lugar equivocado.

A propósito ¿cree usted que ¨Porrón¨ y ¨El Mocho¨ cumplan con el articulo uno y delaten, si lo hubo, al determinador?  ¿Responderán con la verdad? ¿Acaso creen que no se apropiaron del mayor bien extrapatrimonial que existe ?… ah… ¿tendrán valores morales?

Mientras tanto  alguien colgó un aviso:

¡Se vende sofá!